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Vago

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Floren y El Hadji acaban de llegar de Bilbao. Han estado en la reunión del Gizakien Lurra/ Tierra de Hombres. Cuando nos sentamos a cenar son las 21:45 y le recuerdo a El Hadji que es muy tarde y que tiene que cenar rápido, porque mañana, a las 07:30, se tiene que levantar para ir a la Ikastola. «Que no, que no es tan tarde. Un día, en Senegal cenamos más tarde de las diez. Yo tenía las tripas pegadas de tanta hambre. Estábamos mi padre, mis hermanos, mi tía y yo; todos esperando a mi madre, que había ido a una boda», nos cuenta El Hadji. «Claro, para cenar todos juntos, ¿no?», le pregunto. «No, no. No es por cenar juntos, es porque mi tía estaba viendo la tele y nosotros no sabíamos hacer la cena», responde con claridad. «Mira, eso no le hubiera pasado ni a Floren, ni a Txema, ni a Unai, ni tampoco a Xabier, porque ellos saben cocinar», le digo con un cierto retintín. «Eh, eh, de eso nada. Xabier no hace nada, siempre está jugando con la play. Es un poco vago. Bueno, como yo», replica El Hadji a modo de justificación.

«¡Biennnn!»

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goiburua_irudiaLos viernes tienen un aire especial para todos y para El Hadji también. A las 16:15 llega de la Ikastola y a modo de saludo nos dice: «Me muero de hambre, ¿va a venir Txema a buscarme?». Le contesto que no, que Txema está acatarrado y que no puede venir. «Pero puede venir Haize», me responde sin dejar de comer el bocata pero con gesto serio. Le comento que Haize está trabajando y que no puede dejar el trabajo. El Hadji está cabizbajo. «Ah, se me olvidaba, Txema me ha dicho que viene Unai a buscarte» , le digo como quien no quiere la cosa. Al chaval le cambia la cara, sonríe ampliamente y exclama «¡Biennnn!». «Vaya cabeza la mía, se me olvidaba otra cosa, que Joxean ha hablado con Txema y el domingo vas a ir a Lazkao a la fiesta de Irrien Lagunak con Oier, Beñat, Masaliou, Adela y, por supuesto, con Joxean», le digo sin darle importancia. Ahora el «¡Biennnnnn!» es en estéreo. Ermua es el último pueblo de Bizkaia, ¡pero tampoco se está tan mal!

Pescados en la piscina

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SAMSUNG DIGITAL CAMERALa Ikastola Anaitasuna quiere que la operación “vuelta al cole” sea lo menos traumática posible. ¿Cómo? Comienzo de curso, viernes; horario, de 11:00 a 13:00. Pero El Hadji no se muestra muy emocionado. De regreso a casa, cuando le preguntamos qué tal le ha ido en la ikastola, la respuesta es un “bueno” con bastante más resignación que entusiasmo. A continuación nos interesamos por el tema del comedor. «Uf, para empezar, puré; después, pescado, y, luego, sandía. El puré lo he comido deprisa, deprisa, como dice Floren», nos dice El Hadji. «¿Floren te dice que comas deprisa?», le pregunto sorprendida. «Sí, sí. Floren dice que, cuando algo no nos gusta, lo mejor es comerlo deprisa para acabar antes», me responde con firmeza. Siguiendo con mi “interrogatorio”, le pregunto por el pescado. «Ni bueno ni malo, pero me lo he comido todo», me contesta orgulloso. «Hoy es viernes, ¿no va a venir Txema a buscarme?», me pregunta. Le digo que sí, que vendrá sobre las 18:30. «Bien, bien, tengo que preparar la mochila para ir a la piscina con Unai», exclama con una amplia sonrisa.

Tiburón III

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2013-07-20 12.09.082013-07-20 12.00.30Tercer intento para aprender a nadar en la playa. Volvemos a Sopelana. El día es espléndido y El Hadji llega a la orilla con una tabla (no sabemos si de “salvación”) pero dispuesto a navegar sobre las olas con la misma determinación que exhibía el capitán Ahab en su lucha por arponear a “Moby Dick” sobre la cubierta del ballenero Pequod. En la travesía nos acompaña Unai, en su tiempo grumete pero convertido ahora en marinero de primera. Entramos en aguas profundas (es decir, a la altura de las rodillas) y El Hadji, con los nervios a flor de piel, intenta mantener la calma. No es fácil para un joven lobo de mar como él que desconoce los peligros que acechan en las profundidades de los océanos. El movimiento continuo de las olas le inquieta sobremanera. «No paran nunca», llega a decir. Su pequeña embarcación es zarandeada una y otra vez. Hay que mantener el equilibro como sea. La lucha es titánica y Ernest Hemingway nos viene a la memoria con “El viejo y el mar”. La historia tiene algunas semejanzas pero no es igual. Aquí no se trata de pescar nada ni de recuperar glorias pasadas sino de quitarle un poco más el miedo a la mar. Nunca se fracasa cuando se intenta y, hay que decirlo alto y claro, El Hadji en eso es implacable. Está temblando de frío… pero es igual. Una y otra vez le planta cara al miedo que en forma de tiburón escondido merodea por la orilla en busca de carne fresca. Hoy Steven Spielberg va a tener que cambiar su guión original.

 

Proba

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Gaur, pozarren jaiki da El Hadji. Gosaldu bezain laister, amari zorionak emateko gutun bat idatzi dio. Jakina, hasieran guk bultzatuta, baina gero gustora egin duela esan liteke. Jarraian, ospitalera, urodinamia izeneko proba egitera. Egia esan, ez da batere gozoa izan, batez ere mutikoarentzat. Onerako balitz, gaitz erdi! Etxerako bidea goibel egin du El Hadjik. Eskerrak etxean Unai eta Xabier eguna alaitzeko prest egongo zirela. “Ezina ekinez egina” filosofiari eutsiko diogu geuk ere. Eta geroak esango du esan beharrekoa…

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La consulta en el hospital de la mañana había que olvidarla sí o sí. Y rápido. Como el tiempo estaba lluvioso y poco favorable a jugar al futbol o andar en bicicleta,  nos hemos ido a la tarde a explorar un nuevo txikipark, esta vez en Santutxu. Han sido un par de horas en medio de una marabunta de niños y niñas que celebraban cumpleaños, hacían karaoke y desafiaban las leyes de la gravedad. Y esta otra “prueba” la ha pasado con sobresaliente…

Operaciones relevo y periodos de adaptación

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Sobre las 10:30 llega Txema. Floren y El Hadji han ido a comprar el pan y el periódico. Cuando vuelven, El Hadji le saluda con una sonrisa. Después del café y un ratito de charla, Floren les acompaña al autobús. A continuación, gracias a la “operación relevo”, hemos podido hacer lo que más nos gusta: senderismo. Y lo hemos hecho con un tiempo fantástico y en un entorno privilegiado: Zumaia-Askizu-Getaria-Zarautz-Askizu- Zumaia.  Haize, Txema, Unai eta Xabier: Eskerrik asko!

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Eskerrik asko zuei. No es cumplido, es una sensación compartida. Lo hemos hablado esta mañana mientras hacíamos la “operación relevo”. Todos (no sólo El Hadji, sino las dos familias también) necesitamos un “periodo de adaptación”, de encaje, de ajuste. Y por ahora, en honor a la verdad, debemos decir que hemos tenido mucha suerte por poder compartir con vosotros (Maite y Floren) el privilegio de cuidar de El Hadji. Vosotros desde vuestro compromiso cristiano. Nosotros desde nuestra visión agnóstica de la vida.

Wolof

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paraguasamarilloMientras desayuna, le comento que hoy va a ir a Bilbao a jugar al futbolín con  Unai y  Xabier. Su respuesta, una sonrisa. Como sigue lloviendo, decido ir a comprarle un paraguas. Elige el más cantoso de toda la tienda, un amarillo canario. La dependienta le dice que, para chico, mejor uno negro. El Hadji le dice: “no bonito”. Después de comer, me ayuda a preparar la mochila para el fin de semana. Hay dos cosas de las que nunca se separa: su reloj y unos guantes blancos. Intuyo que tienen un significado especial para él. Mientras esperamos a Txema, escribo en un folio el nombre y la edad de mis hermanos y le pido que haga lo mismo. Se lo pido con cierto temor, por si le remueve experiencias recientes. Afortunadamente, reacciona bien. Escribe los nombres del padre, la madre y los cuatro hermanos. De las edades de sus hermanos, solo recuerda la del siguiente a él. A las 17:15 llaman al timbre. Floren le dice que es Txema.  El Hadji sonríe y hace el gesto de esconderse debajo de la mesa. Le gusta esconderse y darnos sustos. Después de un ratito de charla, coge su mochila y se va tranquilamente con Txema.

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Ha transcurrido sólo una semana desde que llegó y El Hadji ya ha entrado en nuestras vidas. Nos somos sus padres, tampoco unos tutores legales al uso. ¿Qué somos, entonces? El diccionario de sinónimos no ayuda a buscar la definición precisa. Lo que más se aproxima por ahora: “compañeros de viaje durante una parte de su itinerario vital”.

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face_diagEs viernes y tras toda la semana en Ermua, volvemos en bus a Bilbao. Haize sale a nuestro encuentro y decidimos pasar por Etorkinen Bat, justo en el preciso momento en que Hady Diallo está cerrando la oficina. A El Hadji se le ilumina la cara nada más verle: puede comunicarse en wolof. Poco a poco su rostro se torna triste. Los últimos días en Ermua han sido geniales pero ahora, de repente, al abrigo de la comunicación más directa con su compatriota, su corazón se abre. Le cuenta que ha tenido un sueño en el que su padre está muerto. No entendemos nada de lo que le dice Hadi,  pero intuímos que sus palabras son balsámicas porque enseguida se tranquiliza. Ahora nos acordamos de cuando nuestro hijo mayor cuando, a una edad parecida, tenía pesadillas pensando que nosotros también íbamos a morir y le íbamos a dejar sólo en este mundo.

De El-Hadj Omar Tall a El Hadji

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Escribo estas líneas en el autobús que me conduce de Bilbao a Ermua. Antes he  pasado por Bilbao La Vieja, el barrio que más emigración africana acoge de todo Bilbao. Cruzar San Francisco no es muy distinto a circular por alguna de las calles de una ciudad africana. Peluquerías, carnicerías, fruterías, locutorios… y mucha gente de color apostada en esquinas, portales y aceras, esperando algo…   o simplemente dejando pasar el tiempo, lo único de que disponen a raudales en esta “tierra de promisión”.

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ermuaErmua, en la muga entre Bizkaia y Gipuzkoa, apenas alcanza los 16.000 habitantes, una buena parte de ellos procedentes de la emigración que en las décadas de los sesenta y setenta hicieron crecer este pequeña localidad hacia el único sitio posible para su expansión, las laderas y los montes que la circundan. Sin embargo, y a pesar del medio siglo transcurrido, parece que todo sigue igual, salvo que el crecimiento de entonces se ha trocado en la profunda crisis de ahora. Los emigrantes que hoy viajan conmigo en el autobús ya no son extremeños o andaluces, sino africanos de no se sabe que país, hombres que transportan grandes fardos de plástico en los que guardan, casi con toda seguridad, mercancías que luego acarrearán de bar en bar buscando algún comprador ocasional o que expondrán en un top manta siempre teñido de sombras de clandestinidad.

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Nada más traspasar la puerta de la casa de Maite y Floren me doy cuenta de que no va a ser necesario activar el plan B. El Hadji se muestra receptivo, más abierto y comunicativo que los dos días anteriores. Ahora ya parece que comienza a sentir pequeños espacios de seguridad, a tener algunas certezas, a saber que algunas personas se interesan por él. La rueda del miedo recíproco al extranjero, al diferente,  de había puesto en marcha y, así, los temores iniciales de él habían alimentado nuestros propios miedos a no saber cómo actuar en un momento o ante una situación determinada. ¡Los niños y su infinita capacidad de superación!

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Floren y Maite explican con pelos y señales su experiencia inicial con El Hadji. Alimentación, costumbres, higiene, gustos, horarios… un completo informe que va a servirnos para actuar mejor en las próximas horas. De la jungla en la que nos veíamos en las primeras horas hemos pasado a un bosque abierto, eso sí, todavía sin apenas explorar.  Paseamos un buen rato por Ermua y ya, al filo del mediodía, El Hadji y yo cogemos el autobús para Bilbao.

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Cuando entra en casa conoce a nuestros dos hijos Unai (próximo a cumplir los 18 años), y Xabier de 15. La conexión es rápida y sin solución de continuidad pasan de jugar a la Play Station a la Wii y, de esta, a un pequeño futbolín que todavía guardan de cuando eran pequeños. En menos de cinco minutos están haciendo todos trampas para ganar, señal de que ya han establecido un punto de conexión entre ellos. Y el humor empieza a batir sus primeras risas de complicidad….

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Come, por decir algo,  menos que un jilguero. Parece llenarse enseguida y apenas bebe líquidos a pesar de nuestros ofrecimientos  diarios. Tendrá que ver, imaginamos, con la dolencia que le ha traído hasta aquí, producto de un grave accidente sufrido dos años antes cuando, al salir del colegio, un conductor haciendo una mala maniobra atropelló al chaval. Los padres, que llegaron rápidamente al lugar, creyeron que el niño estaba muerto. Llegó al hospital en coma y fue operado de urgencia. Cuando  abandonó el centro, un mes después, el niño no podía caminar y se creía que había quedado paralítico, pero comenzó a recibir masajes eléctricos en el hospital y logró recuperar el andar.

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2013-03-09 17.19.49Hace buena tarde y decido subir con él a Mallona. Cogemos un balón y me pongo en la situación de Bielsa con sus pupilos. En veinte minutos sus pelotazos descontrolados a cualquier parte del césped del parque me han partido el espinazo y decido, que para eso soy el entrenador, ponerle de portero, para que así, en todo caso, el que tenga que correr sea él. Da lo mismo, cuando me la devuelve estamos igual. Eso sí, ha aprendido a decir “por aquí” cuando golpea el balón para que, en realidad, vaya “por allí”, lejos siempre de su destino inicial. Tras esta primera fase deportiva, decido cambiar de actividad. Nos acercamos a una zona de juegos de niños y aquí, donde le hago sus primeras fotos, se lo pasa en grande, aunque sus movimientos siguen expresando temor hacia las alturas y los pasos mínimamente  complicados. Percibo que quizá ha tenido poco acompañamiento de adultos en sus juegos de infancia.

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legendarioNada más volver a casa me llama por teléfono Hady Diallo para interesarse por El Hadji. Le digo que está bien pero que, si quiere, puede venir a saludar a su pequeño compatriota, conocerle y, de paso, preguntarle en wolof cómo se encuentra y si necesita algo. Diez minutos después aparece Hady en nuestra casa. Sus casi dos metros de altura más que asustarle parece que le den seguridad. Tras charlar un rato en su lengua, me traduce: “Le veo perfectamente”. Hablamos después de su experiencia en Euskadi, donde lleva ya casi ocho años, de su hermano menor que también está aquí estudiando un módulo de Informática y haciendo pequeños trabajos ocasionales, de los recortes en los programas de asistencia a los servicios sociales que trabajan con la emigración…. y de los tiempos difíciles que vienen para quienes como ellos forman parte del segmento más expuesto y vulnerable de la población en tiempos de crisis: los emigrantes. Y antes de marchar me entero que el padre de su abuela, es decir, su bisabuelo por parte materna, fue el legendario El-Hadj Omar Tall, quien en 1854 inició una larga guerra contra el colonizador francés y creó el mayor imperio toucouleur musulmán de Africa del Oeste, con Ségou como capital.

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Preparo la cena para los dos: purrusalda en puré y gallitos. Con el primer plato se hace remolón, apenas lo prueba y tengo que ponerme serio para intentar que coma algo. No hay manera. Fuerzo la situación, le hago gestos firmes de que tiene que acabarlo para ponerse fuerte (como Drogba, el ex jugador del Chelsea) y, cuando está cercano romper a llorar, decido darle una oportunidad con el segundo plato, pensando que quizá no esté habituado a la textura y el sabor de este puré. Acierto. Empieza comiendo un gallo y, luego, uno tras otro, cuatro más. Ahora me sonríe y, aunque no es su preciado tiep-bou-diene (arroz con pescado, una comida típica de Senegal), seguro que, al menos, ya se ha olvidado del odioso plato anterior.

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No hay seguramente niño en el mundo que quiera ir a la cama por su propia voluntad. El Hadji tampoco es la excepción, aunque se le nota cansado y su vitalidad esté cayendo en picado. Le enseño una especie de cuento (“El diario de un niño: hoy día en Senegal”), mira algunas páginas pero es incapaz de concentrarse. Después le pongo algo de música y noto que se activa más porque comienza a cantar el himno de la selección de su país, Les Lions de la Teranga. Ya no hay más tiempo de descuento, le digo que el partido se ha acabado y que tiene que ir a dormir. Imagino que va a meter algún gol inverosimil gol por la escuadra.