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Agur Ermua!

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SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERA«Tengo que ir a la plaza a despedirme de mis amigos», me dice El Hadji a modo de saludo en cuanto entra por la puerta de casa, al volver de pasar el fin de semana en Bilbao. Y, sin darme tiempo a responder, el chavalote continúa : «Ya sé que luego vamos a ir a cenar pinchitos con Mikel, Ander y Aitor, a ese bar que ponen las patatas bravas tan ricas». Pero, antes de cenar, El Hadji iba a tener una grata sorpresa. A las 19:45, nada más volver de la plaza, suena el timbre. Es la andereño Pili. «Tori, hau zuretzat», le dice a la vez que le entrega un paquete. El Hadji lo abre y no da crédito a lo que ve. Es una cámara de fotos. El chaval está tan emocionado que no acierta ni a decirle  «eskerrik asko». Después de comprar unas txutxes para llevar a Dakar, vamos al bar donde hemos quedado. Mikel ya está esperándonos en la puerta. A continuación, llega Idoia y, un poco más tarde, Ander y Aitor. Los cuatro chavales cenan bien y se lo pasan aun mejor. El Hadji está eufórico. Llega el momento de la despedida. «Eh, que yo estoy contento, que mañana me voy a mi casa», repite El Hadji  una y otra vez. De regreso a casa, le llama por teléfono a Marijo, la andereño del curso pasado. «Pero, un poco de pena sí que te dará irte, ¿no?», le insiste Marijo. «No, no, que estoy curado y me voy a mi casa», le contesta El Hadji con firmeza. Es hora de irse a dormir, pero el sueño no llega. A los tres nos cuesta conciliar el sueño. Son muchas emociones. Se entremezclan muchos sentimientos. Pero, sin duda, el sentimiento que predomina es de alegría, sobre todo, porque hemos tenido la gran suerte de ser parte de una historia con final feliz: El Hadji vuelve a su casa, con los suyos y, lo más importante, regresa totalmente recuperado.  Por tanto, sólo nos queda agradecer toda la ayuda que hemos recibido, que ha sido mucha, a todas las personas que nos han acompañado en esta aventura: Eskerrik asko, bihotz-bihotzez, eta Urte Berri On denontzat!

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Calle Laurel

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SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji está como un chiquillo con zapatos nuevos. Por una parte, el chaval quería volver a su casa con zapatos nuevos y, gracias a Olentzero, lo ha conseguido. «Ya sé, mis amigos de Dakar me van a decir que les deje las zapatillas un poco, porque tienen tacos y eso les encanta», nos dice  «don presumido» sin dejar de mirarse a los píes. Por otra, a  El Hadji le hacía ilusión volver a  Entrena; bueno, a Entrena y  sus alrededores, porque el lunes fue a despedirse de la Calle Laurel y de sus pinchitos. «Pues, mañana podíamos ir todos (se refiere a los hermanos y sobrinos de Floren) a  comer a la bodega», nos dice la criatura de camino a casa. Dicho y hecho, el martes al mediodía,  comida  en la bodega. El Hadji se lo pasó a lo grande, sobre todo con Rubén y Leticia. En las sobremesa de Nochebuena, entre mazapán y mazapán, El Hadji se arrancó con un rap. Cualquier cosa con tal de no ir a la cama.  El miércoles, después de comer, caminata por el campo para estirar las piernas y gastar algunas calorías. «Hoy es miércoles, ¿no?. Pues,  ya no tengo más miércoles aquí», exclama El Hadji mientras contemplamos los armoniosos movimientos de una bandada de tordos. ¡Ha comenzado la cuenta atrás!

Olentzero

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olentzero«Ayer, antes de dormir, cuando estaba en la cama, estaba pensando al llegar a mi casa en Dakar, cuando me vea mi padre, se va a flipar. En la puerta de mi casa, toda mi familia, y yo, al bajar del coche, con los zapatos nuevos. Yo era el más feliz del mundo», me cuenta El Hadji mientras se quita el pijama para meterse en la ducha. «¿Con los zapatos nuevos? No sé qué zapatos son esos», le digo un tanto perpleja. «Pues, claro, los que me va a traer el Olentzero», me contesta con rotundidad. Yo, a lo mío: «Pero ¿cómo se va a enterar Olentzero qué zapatillas son las que te gustan?». «Pues, muy fácil, se lo dices tú y ya está», responde El Hadji en plan facilitador.

Con nota

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SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERA«Me han dado las notas: dos oso ondos, cuatro ondos y sólo un gutxi. Algunos chavales tienen hasta tres gutxis. El pastel de chocolate, riquísimo. Han comido casi todos los niños y algunos han repetido hasta tres veces, y eso que habían comido bocata de cerdo primero», le cuenta El Hadji a Floren nada más llegar a casa. No hace falta preguntarle nada. Está tan contento que no puede parar de hablar. Se muestra encantado con la despedida que le han hecho en la Ikastola. Los compañeros de clase le han regalado un montón de dibujos, todos ellos llenos de colorido y buenos deseos. «Me los voy a llevar todos conmigo a Dakar», nos dice El Hadji feliz con el detalle de los chavales. Hoy, de libros, nada de nada. Hoy, bocata de chorizo, pastel de chocolate y juegos. «Y además hemos ganado. Bueno, en la sokatira, nos han ganado», confiesa El Hadji con cierta resignación.

Pastelero

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAHoy El Hadji ha hecho sus pinitos como dependiente en la tienda de Idoia. «Oye, chaval, tienes que darme la receta del pastel de chocolate, porque estaba riquísimo. Te lo digo de verdad. A lo mejor tu futuro está en ser un buen pastelero», le dice Idoia a modo de saludo nada más llegar. De vuelta a casa, nos ponemos manos a la obra y hacemos el segundo pastel. Este es uno de los que llevará el viernes a la Ikastola, para su despedida. Pero esta vez nos surge una duda y tenemos que llamar a Haize, momento que El Hadji aprovecha para contarle que ha llamado Alfonso y que el día 30 tenemos que estar en el aeropuerto a las 06:15. Haize le dice que, posiblemente, no van a poder ir a despedirle, porque a esas horas no hay autobuses. «Sí, pero hay taxis», le replica el chavalote sin cortarse ni una miaja. Continuamos con las manos en la masa y, entre batido y batido, le pregunto a ver qué le parece eso de dedicarse de mayor a la pastelería. «Bueno, no está mal, pero hay un problema, porque yo creo que con eso no ganaría mucho dinero»,  responde El Hadji sin atisbo de duda. ¡Poderoso caballero es don dinero!

Chocogracias

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji ha empezado la semana poniendo en práctica la receta de Haize: bizcocho de chocolate. A mi me ha tenido de pinche, y doy fe de que, el chaval, mandar, manda. «Ponemos el chocolate y la mantequilla a derretir. ¿Dónde lo ponemos? Ya está. Ahora, los huevos, la leche y el azúcar. Todo bien batido. Echamos el chocolate y la mantequilla. Todo bien mezclado, añadimos la harina. Mídela. No, no, un poco más. Échame la levadura. Seis minutos en el microondas a toda máquina. Mejor que lo metas tú, porque a lo mejor se me cae», remata el El Hadji. Como tiene buena pinta y mejor sabor, una vez frío, pensamos que, compartir el primer pastel hecho por El Hadji con Idoia y Aida, podría ser una bonita manera de darles las gracias por haberle dejado usar el water de la tienda (entre otras muchas cosas), cada vez que la vejiga apretaba y no había tiempo de llegar hasta casa. «Vengo a traerte las gracias», le dice El Hadji a Idoia nada más entrar en la tienda. ¡Gracias con sabor a chocolate!

Vago

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Floren y El Hadji acaban de llegar de Bilbao. Han estado en la reunión del Gizakien Lurra/ Tierra de Hombres. Cuando nos sentamos a cenar son las 21:45 y le recuerdo a El Hadji que es muy tarde y que tiene que cenar rápido, porque mañana, a las 07:30, se tiene que levantar para ir a la Ikastola. «Que no, que no es tan tarde. Un día, en Senegal cenamos más tarde de las diez. Yo tenía las tripas pegadas de tanta hambre. Estábamos mi padre, mis hermanos, mi tía y yo; todos esperando a mi madre, que había ido a una boda», nos cuenta El Hadji. «Claro, para cenar todos juntos, ¿no?», le pregunto. «No, no. No es por cenar juntos, es porque mi tía estaba viendo la tele y nosotros no sabíamos hacer la cena», responde con claridad. «Mira, eso no le hubiera pasado ni a Floren, ni a Txema, ni a Unai, ni tampoco a Xabier, porque ellos saben cocinar», le digo con un cierto retintín. «Eh, eh, de eso nada. Xabier no hace nada, siempre está jugando con la play. Es un poco vago. Bueno, como yo», replica El Hadji a modo de justificación.

¡Agur, Gurutzeta!

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20130217-02-Cruces-Hospital-1Esta mañana El Hadji ha estado en Gurutzeta y, cuando el Dr. Blanco le ha preguntado qué tal estaba, la respuesta del chaval no ha podido ser más contundente: «¡Muy bien hasta el infinito!». Precisamente, hoy hace nueve meses que tuvimos la primera consulta. La cosa no pintaba nada bien. El futuro de El Hadji se vislumbraba lleno de nubarrones. Pero, poco a poco, empezaron a aparecer pequeños rayos de sol en el horizonte. Primero, el preoperatorio; después, la intervención y el postoperatorio; y, finalmente, llegó el verano y los nubarrones se disiparon. Eso sí, con un par de sustos por el camino, aunque por fortuna, sin consecuencias. «Eh, que me ha dado la alta y Alfonso dice que en diez días, a lo mejor, me voy a Dakar», me dice El Hadji a modo de saludo al entrar en casa. Para celebrarlo, después de comer ha cogido el patinete y la pelota y se ha ido dos horas largas a la plaza. Hoy no ha sido un día cualquiera. Hoy es ¡Agur, Gurutzeta!

Hacer la pelota

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SAMSUNG DIGITAL CAMERA«Ya he acabado», exclama El Hadji orgulloso mostrándome la pelota. La verdad es que el chaval ha estado toda la tarde sin levantar la cabeza, pero ha merecido la pena, porque, para ser la primera, la pelota tiene muy buena pinta. «A ver qué te dice mañana el médico», le comenta Floren durante la cena. «Yo no sé qué va a decir el médico, pero yo le voy a decir que estoy ultra, mega, súper, muy bien», le contesta El Hadji pletórico. «Bueno, hoy puedo ir a la cama más tarde, ¿no?. Mañana no voy a la Ikastola y puedo levantarme a las nueve», concluye El Hadji con una pícara sonrisa. Este chico, si no gana, empata, pero perder, nunca.

Una hija

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SAMSUNG DIGITAL CAMERACosa rara,  pero hoy El Hadji ha venido de la plaza antes que nunca. Entre ir, echar un vistazo y volver, diez minutos. Todo un record para este chaval. «Mis amigos no están en la plaza y voy a aprovechar para hacer la pelota», le dice a Floren nada más abrirle la puerta. Y dale que te pego a la aguja lo encuentro yo cuando llego a casa. «Por si acaso, quiero acabar la pelota. Mira lo que me he hecho», responde El Hadji a mi saludo alargando la mano para que le vea la tirita que tiene en un dedo. Enseguida me cuenta que se ha pinchado con la aguja, que ha sangrado un poco y que coser la pelota es más difícil de lo que pensaba. «Pero ¿qué pasa?, ¿en Senegal no hacéis eskulanak?», le pregunto. «No, no,  en Senegal sólo trabajamos con la cabeza. Por eso, mi madre quería tener una hija, porque así le podía ayudar en casa», me contesta El Hadji con toda naturalidad. Yo diría que eso me suena…

El beso de Porrotx

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SAMSUNG DIGITAL CAMERA“Bizipoza” es el último trabajo de Pirritx, Porrotx eta Marimotots. Y bizipoza es lo que ha sentido El Hadji cuando ha visto las entradas para ir hoy a Berriz. «Lo que más me ha gustado es cuando han cantado ´Eskuetan´, mi canción favorita. Yo también he cantao y he bailao. Además, tú decías que no, pero  Porrotx me ha conocido», afirma El Hadji satisfecho. «¿Cómo sabes tú que te ha conocido?», le pregunto, «Pues, porque me ha echao un beso y me ha hecho así», me contesta llevándose la mano al corazón. El Hadji, desde que estuvo en el estudio de grabación de Andoain, decía que no se quería ir a Senegal sin ver actuar a Pirritx, Porrotx eta Marimotots. El chaval quería verlos en traje de faena y lo ha conseguido. Por tanto, objetivo cumplido.

Timador timado

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SAMSUNG DIGITAL CAMERALo último que hace furor entre la chavalería de la Ikastola es una pelota rígida con un pequeño muñeco de goma en su interior, que los chavales estampan contra el suelo y esperan a ver cuánto bota. Por supuesto, El Hadji también  tiene uno.  «Hoy me ha timao un niño», nos dice el “angelito” mientras merienda. «¿Qué es eso de que te ha timado un niño?», le pregunto expectante. «Pues que yo creía que su muñeco botaba más que el mío y le he dicho que se lo cambiaba», me explica con gesto apesadumbrado. «¿Y?», le digo. «Me ha dicho que sí y se lo he cambiado y bota menos que el mío, es peor», concluye El Hadji. «O sea, que tú querías engañarle a él, y ha sido él quien te ha engañado  a ti, ¿no?», le resumo la situación.  He aquí otro timador timado.

Las bicicletas son para el verano

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El Hadji ha encontrado una estrategia fantástica para hacer frente al frío: recordar el calorcito del verano, sobre todo, la  semana de vacaciones en Noja. «Un día, en una cosa como en la bodega, Joxean y yo hicimos fuego. Adela hizo la comida: alitas de pollo, riquísimas. Y,  Beñat y Oier, jugando, sin hacer nada. Encima, las alitas se quemaron un poco y ellos protestaban. Pero por dentro estaban buenísimas. Hala, en la caravana, te levantas y, si hace buen tiempo, a la playa o a la piscina. Y el primer día, cuando llegué, una fiesta de vestirse, yo me vestí de caballero, con una espada y todo», recuerda El Hadji con gran nitidez. «¡Qué bien! Yo lo entiendo, sin deberes, sin  broncas de Maite, sin madrugar…», le comento. «Eh, eh, Adela, no,  pero las broncas de Joxean son más gordas que las de Txema y tú juntas. Pero sólo con Oier y Beñat; conmigo, no, porque yo me portaba muy bien. ¿A que te lo dijo Joxean a ti?»,   pregunta El Hadji buscando la confirmación de Floren. Sin duda, 2013 será un año imborrable para El Hadji y, por supuesto, también su verano.

JanariaKliburutruK

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAAunque sabemos que no es tarea fácil, en la medida de lo posible, queremos   que la percepción de El Hadji acerca de nuestra situación socioeconómica sea lo más ajustada posible; es decir, no queremos contribuir ni al mito de la “ierra prometida” ni, tampoco, del “paraíso europeo”. Por supuesto, sin olvidar que estamos hablando de un chaval de once años. Por esta razón, hoy le hemos invitado a El Hadji a participar en la campaña JanariaKliburutruK / AlimentoXlectura, de la Biblioteca de Ermua. «Esa comida es para la gente que no tiene casa y tampoco tiene dinero», me dice cuando le pido que me cuente por qué se hace esta campaña. Nosotros no sabemos si habremos conseguido algo con este gesto, pero El Hadji lo tiene claro. El ha llevado el agua a su molino, consiguiendo que Isa, la bibliotecaria,  le diese dos DVDs,  pero un sólo libro.

Minientrada

SAMSUNG DIGITAL CAMERAHoy ha sido el primer día de clase para El Hadji y hay que decir que ha empezado con muy buen píe, porque por la tarde tenía piscina y, por si acaso, él ha hecho txanda pasa. Pero, visto lo visto, podía haber ido perfectamente, porque este chaval es del mismo Bilbao. Cuando hemos ido a recogerlo venía ufano y altanero, con la chamarra abierta de par en par. «En la Ikastola todas las andereños preguntándome ¿qué tal estás?, ¿qué tal en el hospital? Luego, todos los niños también ¿qué tal estás?, bueno, todos menos uno», nos cuenta El Hadji simulando un cierto cansancio, aunque en realidad la criatura está encantada de volver a  ser el centro de atención. Después de cenar, le recuerdo que tiene que leer un poco. «Sí, sí, pero sólo una hoja, porque tiene un mogollón de letras, ¿sabes?», me dice con gesto de estar profundamente cansado. ¡Puro teatro!

Mogollón de letras

Piratas

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20131124_114139Antes de volver con Maite y Floren a Ermua le propongo a El Hadji visitar en los muelles del  Museo Marítimo de Bilbao el “Shtandart”, un “barco pirata” que, en realidad, no es sino la réplica de un velero-fragata ruso de hace 300 años. Intrigado ante la posibilidad de ver a “corsarios con auténticas patas de palo”, El Hadji no deja de coserme a preguntas. «¿Pero no serán piratas de verdad, n0?», deja caer incrédulo. «¿Y qué hacen aquí?»… Como me muevo en el terreno de las evasivas, El Hadji toma la iniciativa haciendo gala de sus conocimientos geoestratégicos en el mundo de la piratería. «Pues en Rusia no hay piratas», asegura como quien conoce a fondo las andanzas de Putin y compañía. «Y dónde están, entonces, los piratas?», le pregunto haciéndome el sabihondo. «Pues en Somalia», me contesta con rotundidad aplastante. ¡Y uno creía que no hacía caso en la televisión a nada que no tuviera que ver con los dibujos animados!

A El Hadji lo que es de El Hadji

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SAMSUNG DIGITAL CAMERALa casualidad (acaso la causalidad) ha querido que, coincidiendo con la celebración de Santa Cecilia, El Hadji le haya puesto letra y música a su estancia entre nosotros. «Esa canción me gusta mucho, mucho», le dice El Hadji a Floren mientras el chaval oye la radio en la cama. Floren le comenta que tenemos ese disco y que se lo va a buscar. El Hadji escucha la canción una y otra vez y, finalmente, intenta seguir el ritmo con el djembe, a la vez que se esfuerza en repetir la letra, sobre todo, el estribillo: «Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos, sacarlos afuera  (….) Sé que lo imposible se puede lograr. (..)». Se trata de la canción Color Esperanza, de Diego Torres. A pesar de que yo canto fatal, como la ocasión lo merece, terminamos cantando la canción a dúo. Ya en la mesa, le digo a El Hadji que a mi también me gusta mucho, que es una de mis canciones preferidas y que, cuando estoy de bajón, siempre la escucho porque me da fuerza. «Mira, como la letra. Los médicos sabían que te podían operar, pero tú has querido porque has hecho lo que te han dicho», le recuerdo a El Hadji. «Bueno, yo casi  no he hecho nada, vosotros habéis hecho casi todo», añade. «No, no, nosotros sabemos bien que tú te has bebido muchos vasos de agua sin tener ganas y que has intentado aguantar para que la vejiga se fuera haciendo más grande y eso es querer que se pueda y tú has podido», le recuerdo a este chavalote por aquello de que al César lo que es del César…

La religión de los elefantes

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«Enfrente de nuestra casa de Dakar, los que viven allí son cristianos, y los de la casa de al lado también. Y cuando son sus fiestas nos traen unas cosas riquísimas», nos cuenta El Hadji mientras cenamos. Le pregunto a ver si ellos hacen lo mismo. «Tú dices, por ejemplo, cuando la Fiesta del Cordero, pues sí, nosotros, cuando la Fiesta del Cordero, les llevamos un cachazo de cordero que está para chuparse los dedos», me responde El Hadji con orgullo. Le comento que me parece un detalle muy bonito y que eso demuestra que, tanto cristianos como musulmanes, podemos llevarnos bien, ser amigos y ayudar a quien lo necesita. «O sea que tú tienes amigos cristianos», prosigo como quien no quiere la cosa. «Bueno, no, es que son muy fuertes, porque como comen mucho cerdo», contesta. «Ah, sí, pues los elefantes son grandes y fuertes y sólo comen hierba, ¿qué te parece?», interviene Floren. «¿Que qué me parece? Me parece que la hierba no es verdura», concluye  El Hadji con un auténtico remate de cabeza.

Chulito

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Esta tarde hemos ido a la biblioteca. Ha sido la primera salida de El Hadji después de la operación. Yo había quedado con un chico senegalés y me parecía que podía ser una buena oportunidad para que El Hadji despertase un poco su wolof dormido. Mi gozo en un pozo: un escueto saludo ha sido todo lo que ha salido de su boca. Ya en casa, hablando de la vuelta a clase, primero a la Ikastola y luego a su Colegio de Senegal,  le pregunto a El Hadji si tiene ganas de volver a ver a sus compañeros de clase de Dakar. «Se van a enterar, antes yo era un miedica, pero ahora me voy a motivar», me responde con cara de chulito. «¿Qué es eso de que te vas a motivar?»,  «No entiendo», le digo. «Vosotros decís que no hay que pegar, pero eso es aquí. Motivar es tener ganas y yo ya tengo ganas. Antes se reían pero ahora, no», me contesta mientras simula dar puñetazos. «Es que a los senegales nos gusta mucho el combate», continúa El Hadji intentando convencerme.

Cocinador

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Le hemos dicho a El Hadji que tiene que escribirle una carta a sus padres contándoles lo bien que se encuentra y que su vuelta a casa cada vez está más cerca. «Sí, antes, cuando Txema me decía que a lo mejor después de la operación me quitarían la sonda, yo no me podía creer eso», recuerda El Hadji con los ojos brillantes. Le comento que, probablemente, el 11 de diciembre recibirá el alta médica y que eso significará su regreso a Dakar. «El último día de clase podrías llevar unas pastas a la Ikastola, porque yo creo que se las merecen, tanto las andereños como los compañeros», le digo a modo de sugerencia. «No, no, pastas no. Voy a hacer el bizcocho de chocolate de Haize. Yo ya sé hacerlo, un día hice uno en Bilbao. El fin de semana voy a pedirle la receta. Bueno, mejor hago dos. Un día, un niño llevó a clase un bizcocho y ahora se va a enterar del cocinador que soy yo», me responde el nuevo rey de los fogones.

Pirritx eta Porrotx

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El Hadji sigue insistiendo en que quiere pasar aquí la Navidad. Yo le digo que no entiendo su interés y que, además, ese es un tema que no depende de nosotros. «No, no es por la Navidad, es para ver a Pirritx y Porrotx, porque tú me dijiste que en Navidad venían a Ermua», responde El Hadji con cara de pena. «A ver, que me entere yo,  ¿para ti  es más importante ver a Pirritx y Porrotx que a tu familia?», le pregunto. «Bueno, primero veo a Pirritx y Porrotx, y luego a mi familia», me replica dejando claro que él no ve ninguna incompatibilidad. Miramos en Internet pero enseguida comprobamos que este año Ermua no figura en su agenda. «Sí, mira, mira, en Berriz sí pone, pone el cuatro de diciembre y Berriz está cerca de aquí», exclama El Hadji con cara de felicidad.

Secretos

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El Hadji ha pasado un fin de semana estupendo entre llamadas y visitas. Ayer vino la andereño Pili y nos contó un bonita historia. El curso pasado Pili fue la PRL (profesora de refuerzo lingüístico) de El Hadji y este curso es la tutora de 2º de Primaria. Cuando Pili ve a El Hadji por los pasillos de la Ikastola, se acuerda del niño que vio por primera vez el 17 de abril,  y casi no puede dar crédito de lo que ve. «Es que se le ve tan bien, en todos los sentidos, porque físicamente también ha mejorado un montón. Y, además, es que es el centro de atención. Todos los niños de la Ikastola saben su nombre. Me parece una historia tan bonita, que pensé que estaría bien que se la contara a mis alumnos. Así que un día le pedí a El Hadji que viniera a mi clase. Fue increíble cómo le escuchaban los niños, lo bien que les transmitió su historia. Les dijo que estaba con una familia muy maja, pero que también le castigaban», nos cuenta Pili,  mientras El Hadji pone cara de póquer. Yo le muestro mi sorpresa y le digo que no sabía nada. Le pregunto a El Hadji por qué no nos había contado nada. «Oye, que vosotros tampoco me contáis todo, eh», responde poniendo los puntos sobre las íes.

Navidad

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«¿Tú adornas la casa en Navidad?», me pregunta El Hadji mientras le ayudo a meterse en la cama después de desayunar. «Sí, un poco. En la sala ponemos el nacimiento y en la entrada un centro con detalles navideños», le contesto con cautela, porque no tengo ni idea por dónde puede ir el chaval. «Hala, muy bien, y aquí (en su habitación) nada de nada», me responde con gesto enfurruñado. Por si acaso, le recuerdo que el 11 de diciembre tenemos consulta y que, si todo va bien, a lo mejor los médicos podrían darle el alta. «¿Qué es eso?», me pregunta con cara de velocidad. Le explico que el alta médica significaría que está totalmente recuperado y que había llegado el momento de regresar a Dakar. «Ah, vale, yo le digo al Dr. Oliver que me duele un poco y me puedo quedar», me dice con toda naturalidad.

Makila

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SAMSUNG DIGITAL CAMERALa evolución de El Hadji no ha  podido ser más favorable. Nada que ver con el niño de hace 24 horas. Porque, aunque los médicos dijeron que todo había ido muy bien, yo lo único que vi al llegar a casa, fue un niño que no se mantenía de píe y con la cara muy inflamada. Yo no entendía cómo le habían podido dar el alta hospitalaria. Ahora sí lo entiendo, porque El Hadji no ha tenido dolor, ha dormido bien, ha comido estupendamente, ha trabajado un poquito y ha visto una buena dosis de dibujos animados. Eso sí, como le cuesta un poco andar y además lo hace encorvadito,  Floren le ha dejado su makila. Por supuesto, El Hadji ha aceptado encantado, pero con la condición de que le hiciese una foto para su blog. ¡Vaya estampa la de este chavalote!

Mal tiempo, buen pronóstico

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji ya está en casa. Este chaval va de récord. Casi no ha tenido tiempo ni de deshacer la mochila en el Hospital. Lo que en un principio iba a ser un ingreso aproximado de diez días, no ha llegado ni a diez horas. Según el Dr. Oliver, la uretra está perfectamente, lo que ha simplificado la intervención, dejándole a El Hadji sin posibilidad de disfrutar de su estancia en Gurutzeta. A media tarde, una enfermera le pregunta si tiene ganas de orinar. El Hadji le dice que no. «Es que si haces pis, te puedes ir a casa», le dice. «Sí, pues creo que ya tengo un poco de ganas», le contesta El Hadji con premura. El tratamiento a seguir es de reposo relativo en casa durante cinco días. Por tanto, el mal tiempo que han anunciado para el fin de semana, a nosotros nos va a coger a cubierto.

De excursión al hospital

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SAMSUNG DIGITAL CAMERATeniendo en cuenta que hoy jueves le operan y por aquello de que más vale prevenir que lamentar, ayer El Hadji no fue a la piscina. Por esta razón, a las 14:30, fuimos a recogerlo a la entrada del polideportivo. Nada más verme, la andereño Tanit se acerca a saludarme y a comentarme que estaba sorprendida por la actitud de El Hadji, porque le había dicho que no estaba  nervioso por la operación y que no le importaba nada tener que estar en el Hospital. «En la ikastola todos preguntándome ¿te van a operar?, ¿te van a operar?; y yo,  que sí, que sí.. La andereño me ha preguntado de qué me van a operar y le he dicho que de la hernia y de un huevito. De la uretra no le he dicho nada, porque sino…», me cuenta de camino a casa con tono cansino. Por la tarde, después de ver un rato la tele, Floren le dice que es hora de trabajar, que tiene que hacer una hoja de problemas. «Por eso digo que no me importa estar en le Hospital, porque puedo estar tumbado viendo dibujos y no tengo que hacer deberes», refunfuña El Hadji mientras se acomoda para hacer los ejercicios. Alto y claro, sí señor, que no quede ninguna duda. Antes de cenar, le recuerdo que tenemos que preparar la mochila. «Ah sí, tengo que llevar el dominó, cuatro en raya, las cartas, la maquinita y la pelota que estoy haciendo», me contesta con tono risueño como si estuviera preparándose para ir de campamento. Eso sí, nada de libros ni  de cepillo de dientes…  Cuando El Hadji se dispone a meterse en la cama,  suena el teléfono. Son Haize y Txema. He aquí la respuesta de El Hadji:  «No, que yo no estoy preocupado, que yo sólo quiero que todo salga bien». Y tod@s los demás también.

Gaztañarre

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAMientras merienda, El Hadji nos cuenta que esta mañana han comido castañas en la Ikastola. Le pregunto si sabe porqué y me dice que no. «¿Seguro que la andereño no os ha contado qué se celebra hoy?», insisto. «Bueno, sí nos ha contado pero yo no he entendido», responde con gesto contrariado. Le propongo que, si le parece bien,  se lo cuento yo. Finalmente, aunque sin demasiado entusiasmo, El Hadji me dice «bueno, vale». Le explico el significado de  Gaztañarre y le cuento que hace muchos años, sobre todo en los caseríos,  la gente comía muchas castañas y que eran muy buenas. «Sí, sí, pues las castañas de la Ikastola no eran muy buenas», me interrumpe. «Bueno, pues cuando acabes el bocata, puedes ir a comprar castañas donde Nieves», le propongo. «Vale, pues compro dos docenas», me responde, «No, no, con una es suficiente», le digo sin posibilidad de apelación.

Latín

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«Cuando vaya a Dakar, le voy a preguntar a mi padre si quiere aprender español, porque mi padre sabe muchos idiomas. Sabe árabe, francés, inglés y wolof», me dice El Hadji intentando retrasar la hora de dormir. Le pregunto a ver quién le va a dar clases de español a su padre. «Pues  yo, porque yo ya sé y  le puedo enseñar. A mi me gusta hacer los deberes con mi padre, porque si los hago mal yo solo, me pone así (de rodillas contra la pared con los brazos levantados)», responde convencido. El padre sabe varios idiomas pero no hay duda de que el hijo sabe “latín”.

Txapela buruan ta ibili munduan!

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SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERADe acuerdo con Txema y Haize, El Hadji se ha quedado este fin de semana en Ermua. El motivo, San Martín Azoka. Por esta razón, hoy El Hadji tenía más prisa que nunca para vestirse. Había que verlo delante del espejo colocándose la txapela. Nada más salir a la calle, ha visto a la andereño Pili y, a voz en grito, ya se ha encargado él de que la andereño lo viera. «Ikusi behar ze dotore zauden», le dice la andereño, ante lo que El Hadji se infla como un pavo real. Después, cámara en mano, recorremos toda la Feria. El Hadji tiene que trabajar. La andereño Lorea les ha pedido a los chavales de 5ºD que hagan tres fotografías (animales, productos de caserío y otros puestos). Según El Hadji, el lunes elegirán entre toda la clase la mejor fotografía. «A lo mejor gano yo, porque me han quedado muy bien»,  dice sin ningún rubor mientras ojeamos las fotografías. Esto sí que es txapela buruan eta ibili munduan!

Haciendo amigos

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«Te voy a contar una cosa, pero sin bronca, ¿vale?», me dice El Hadji inesperadamente. Por lo visto, hace unos días, el chico tuvo un rifirrafe con un chaval en el parque San Pelayo. «Estábamos jugando a pilla-pilla antes de ir a la piscina y, para que no me cojan, yo quería meterme en un sitio, pero estaba ocupado, estaba un chaval. Yo le dije: quítate, déjame a mí.  Y,  como  no se quitaba, le insulté y se enfadó», me cuenta El Hadji orgulloso de su hazaña. Le digo que insultar es muy feo y que, además, no tiene razón. He aquí su respuesta: «Sí, porque si no me escondía, me cogían y por eso le dije: ostia, quítate. Y luego le empujé». ¡Ya estamos otra vez haciendo amigos!

Mecánico

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji llevaba tiempo queriendo montar un coche que le habían regalado en su cumpleaños, pero no acababa de encontrar el momento de hacerlo. Cada vez que mencionaba el tema, yo siempre le decía que se pusiera manos a la obra, y él me respondía que era muy difícil y que necesitaba ayuda. «Mira, mira lo que he hecho», me dice El Hadji enseñándome el coche en cuanto he entrado en casa. Le pregunto si lo ha hecho él solo y, sin cortarse ni una miaja, me contesta que sí. Floren sonríe y yo vuelvo a la carga. «Pero, de verdad, ¿lo has montado tú solo?», le insisto. «Bueno, Floren me ha ayudado un poco, porque yo no entendía el dibujo, pero las ruedas las he puesto yo solo», me responde con rotundidad. Le sugerimos que, para llevar el coche a Dakar, es mejor desmontarlo. El Hadji se niega en redondo. Nosotros insistimos diciéndole que el coche montado ocupa más y que se puede romper más fácil y que, además, en Dakar le pueden ayudar a montarlo de nuevo, bien su padre o también sus hermanos. «Mis hermanos están muy ocupados estudiando y mi padre no hace juguetes», contesta el chaval con total naturalidad.