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Agur Ermua!

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SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERA«Tengo que ir a la plaza a despedirme de mis amigos», me dice El Hadji a modo de saludo en cuanto entra por la puerta de casa, al volver de pasar el fin de semana en Bilbao. Y, sin darme tiempo a responder, el chavalote continúa : «Ya sé que luego vamos a ir a cenar pinchitos con Mikel, Ander y Aitor, a ese bar que ponen las patatas bravas tan ricas». Pero, antes de cenar, El Hadji iba a tener una grata sorpresa. A las 19:45, nada más volver de la plaza, suena el timbre. Es la andereño Pili. «Tori, hau zuretzat», le dice a la vez que le entrega un paquete. El Hadji lo abre y no da crédito a lo que ve. Es una cámara de fotos. El chaval está tan emocionado que no acierta ni a decirle  «eskerrik asko». Después de comprar unas txutxes para llevar a Dakar, vamos al bar donde hemos quedado. Mikel ya está esperándonos en la puerta. A continuación, llega Idoia y, un poco más tarde, Ander y Aitor. Los cuatro chavales cenan bien y se lo pasan aun mejor. El Hadji está eufórico. Llega el momento de la despedida. «Eh, que yo estoy contento, que mañana me voy a mi casa», repite El Hadji  una y otra vez. De regreso a casa, le llama por teléfono a Marijo, la andereño del curso pasado. «Pero, un poco de pena sí que te dará irte, ¿no?», le insiste Marijo. «No, no, que estoy curado y me voy a mi casa», le contesta El Hadji con firmeza. Es hora de irse a dormir, pero el sueño no llega. A los tres nos cuesta conciliar el sueño. Son muchas emociones. Se entremezclan muchos sentimientos. Pero, sin duda, el sentimiento que predomina es de alegría, sobre todo, porque hemos tenido la gran suerte de ser parte de una historia con final feliz: El Hadji vuelve a su casa, con los suyos y, lo más importante, regresa totalmente recuperado.  Por tanto, sólo nos queda agradecer toda la ayuda que hemos recibido, que ha sido mucha, a todas las personas que nos han acompañado en esta aventura: Eskerrik asko, bihotz-bihotzez, eta Urte Berri On denontzat!

Pastelero

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAHoy El Hadji ha hecho sus pinitos como dependiente en la tienda de Idoia. «Oye, chaval, tienes que darme la receta del pastel de chocolate, porque estaba riquísimo. Te lo digo de verdad. A lo mejor tu futuro está en ser un buen pastelero», le dice Idoia a modo de saludo nada más llegar. De vuelta a casa, nos ponemos manos a la obra y hacemos el segundo pastel. Este es uno de los que llevará el viernes a la Ikastola, para su despedida. Pero esta vez nos surge una duda y tenemos que llamar a Haize, momento que El Hadji aprovecha para contarle que ha llamado Alfonso y que el día 30 tenemos que estar en el aeropuerto a las 06:15. Haize le dice que, posiblemente, no van a poder ir a despedirle, porque a esas horas no hay autobuses. «Sí, pero hay taxis», le replica el chavalote sin cortarse ni una miaja. Continuamos con las manos en la masa y, entre batido y batido, le pregunto a ver qué le parece eso de dedicarse de mayor a la pastelería. «Bueno, no está mal, pero hay un problema, porque yo creo que con eso no ganaría mucho dinero»,  responde El Hadji sin atisbo de duda. ¡Poderoso caballero es don dinero!

Chocogracias

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji ha empezado la semana poniendo en práctica la receta de Haize: bizcocho de chocolate. A mi me ha tenido de pinche, y doy fe de que, el chaval, mandar, manda. «Ponemos el chocolate y la mantequilla a derretir. ¿Dónde lo ponemos? Ya está. Ahora, los huevos, la leche y el azúcar. Todo bien batido. Echamos el chocolate y la mantequilla. Todo bien mezclado, añadimos la harina. Mídela. No, no, un poco más. Échame la levadura. Seis minutos en el microondas a toda máquina. Mejor que lo metas tú, porque a lo mejor se me cae», remata el El Hadji. Como tiene buena pinta y mejor sabor, una vez frío, pensamos que, compartir el primer pastel hecho por El Hadji con Idoia y Aida, podría ser una bonita manera de darles las gracias por haberle dejado usar el water de la tienda (entre otras muchas cosas), cada vez que la vejiga apretaba y no había tiempo de llegar hasta casa. «Vengo a traerte las gracias», le dice El Hadji a Idoia nada más entrar en la tienda. ¡Gracias con sabor a chocolate!

Txoriburu

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Después de pasar unos días en paradero desconocido, ayer recuperamos el balón del Athletic. El Hadji lo había dejado olvidado en la tienda de Idoia y, afortunadamente, ella se lo había guardado. «En Senegal somos muy pierdones», me dice El Hadji hoy a la hora de irse a la cama. «¿Pierdones? ¿Qué quiere decir eso?», le pregunto. «Pues que perdemos las cosas, por ejemplo, el balón, las chancletas, los zapatos…», me contesta. Le explico que aquí, al que pierde las cosas, se le llama “mala cabeza” y en euskera txoriburu. «¿Cabeza pájaro?», me replica el chaval con cierta sorpresa. Intento explicarle que los pájaros tienen la cabeza pequeña y, sin dejarme terminar, El Hadji sentencia: «cabeza pequeña piensa poco».