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Vago

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Floren y El Hadji acaban de llegar de Bilbao. Han estado en la reunión del Gizakien Lurra/ Tierra de Hombres. Cuando nos sentamos a cenar son las 21:45 y le recuerdo a El Hadji que es muy tarde y que tiene que cenar rápido, porque mañana, a las 07:30, se tiene que levantar para ir a la Ikastola. «Que no, que no es tan tarde. Un día, en Senegal cenamos más tarde de las diez. Yo tenía las tripas pegadas de tanta hambre. Estábamos mi padre, mis hermanos, mi tía y yo; todos esperando a mi madre, que había ido a una boda», nos cuenta El Hadji. «Claro, para cenar todos juntos, ¿no?», le pregunto. «No, no. No es por cenar juntos, es porque mi tía estaba viendo la tele y nosotros no sabíamos hacer la cena», responde con claridad. «Mira, eso no le hubiera pasado ni a Floren, ni a Txema, ni a Unai, ni tampoco a Xabier, porque ellos saben cocinar», le digo con un cierto retintín. «Eh, eh, de eso nada. Xabier no hace nada, siempre está jugando con la play. Es un poco vago. Bueno, como yo», replica El Hadji a modo de justificación.

Juan Tenorio

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20131107_200544Son las 21:45. Floren y El Hadji acaban de llegar de Bilbao, de la reunión de Gizakien Lurra/Tierra de Hombres, en la que se han decidido turnos de hospital para Mamadou y para El Hadji. Nos sentamos a la mesa recordándole a  El Hadji que haga un esfuerzo para cenar un poco rápido, porque, de lo contrario, por la mañana tendremos que llamar a la grúa para levantarlo. «Sí, sí, pero yo quiero contarte una cosa, sólo una», me interrumpe con tono zalamero. «Todas las mujeres quieren conmigo, todas levantan la mano y dicen yo, yo. Dos se han quedado sin nada», me cuenta El Hadji henchido de satisfacción. «¿Qué es eso de que se han quedado sin nada?», le pregunto a este parlanchín con aires de don juan. «Pues, quiero decir que no van a poder estar conmigo en el Hospital. Bueno, Joxean sí que va a estar», responde El Hadji con cara de felicidad. Por cierto, viendo su expresión, nadie diría que le van a operar.

Comida de Gizakien Lurra

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IMG_20131005_143948IMG_20131005_143800IMG_20131005_143926Comida anual en el Restaurante del Deportivo de Bilbao de voluntari@s, familias de acogida y apoyo, así como de los niñ@s y de los responsables del programa “Viaje hacia la vida” de Gizakien Lurra (Tierra de Hombres). Cincuenta personas y un anhelo: que el programa pueda seguir dando respuesta, a ser posible con más recursos materiales y humanos, a las crecientes necesidades de atención médica de niñ@s que en sus países de origen no pueden recibir la asistencia que requieren. Una jornada para compartir e, incluso, para recibir regalos. ¡Había que ver la cara de El Hadji cuando recibió el suyo, lo abrió, y comprobó que era una cuerda para saltar a la comba y, encima, de color rosa!

Deweneti

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dewenetiSábado a la mañana. Tras el aseo, desayuno y comienzo de un test miccional que, por orden facultativa, durará todo el fin de semana, a El Hadji le toca practicar wolof. A falta de hablantes de su propia lengua, a los que por lo general de un tiempo a esta parte rehuye, utilizamos un documental de quince minutos con subtítulos en inglés titulado “Deweneti” (recomendado por Cristina, de Gizakien Lurra), que relata la  historia de Ousmane, un niño de la misma edad que El Hadji, que vive pidiendo limosna por las calles de Dakar (Senegal). Lo ve una vez, lo ve dos veces… y, después, examen. Se ha quedado con algunos detalles, pero lo fundamental de la historia no lo ha pillado. Así que vuelta a empezar… lo ve por tercera vez y, ahora, parece que con algo más de atención porque, tras un nuevo examen, obtiene un aprobado raspado. Es otoño y ha comenzado la temporada del cineclub.

Irrien Lagunak

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SAMSUNG DIGITAL CAMERA«Mira, me lo han regalado Pirritx y Porrotx», me dice El Hadji mostrándome un póster dedicado por los famosos payasos. Hoy El Hadji ha estado por primera vez en Andoain, en un estudio de grabación. El motivo ha sido  la grabación de la canción que Irrien Lagunak dedican a TDH-Gizakien Lurra. A decir verdad, el chaval se ha quedado un poco descorazonado. «Yo pensaba que después íbamos a ir a otro sitio con los payasos vestidos y que íbamos a tocar», me cuenta con cara de pena. Me explica que no han tocado, que sólo han cantado y que los payasos no estaban pintados.  Es lo que tiene verle las “tripas” a las cosas, sin duda, pierden encanto. Con todo, lo mejor del día ha sido la buena noticia que nos ha dado el Dr. Blanco. Según los resultados de la flujometría, no hay motivos para preocuparse. El Hadji lo tiene claro: «el txilibito mea muy bien».

Todo tiene un porqué

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Su nombre es Blanca y es una voluntaria de Tierra de Hombres. Hace unos pocos días recibimos un e-mail suyo en el que nos comentaba que la lectura de este diario le recordaba la experiencia vivida por ella y su familia con “Pepín”, un niño guineano de Malabo que han tenido en acogida durante siete meses a través de Cáritas y que ya se encuentra recuperado y de vuelta en su país. Una experiencia muy enriquecedora que ha recogido en un relato y cuya lectura recomendamos a todas las personas que siguen este blog, y tras haber recibido lógicamente permiso de Blanca para publicarlo. Las palabra  de ella hablan por sí solas. Y aunque cada persona, cada familia, cada niñ@, y cada organización funcionen de forma diferente, Blanca consigue conectar con las profundidad del alma, algo poco usual en nuestros días. Así que os animamos a que lo leais y deis vuestra opinión. Y como dice Blanca: «El amor es lo único que cuanto más das más tienes».

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Revisando conceptos y actitudes

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2013-06-13 20.31.06Reunión en Bidarte. Familias, voluntari@s y responsables debatimos en asamblea sobre normas y forma de relacionarnos con los niñ@s que llegan a Euskadi en el programa “Viaje hacia la vida” de Tierra de Hombres. Todo bajo un principio: sin autocrítica no es posible el avance. Y eso es lo que hicimos ayer los participantes, una treintena de personas debatiendo sobre cuestiones concretas, como revisar nuestros propios conceptos y actitudes. Fueron muchas las aportaciones. Desde la que hizo Leonor (“hay que actuar fundamentalmente sobre el mundo de los valores”); a la que planteó Blanca (“es importante utilizar siempre el sentido común”); y a otras muchas que giraron en torno a “no magnificarles nuestro mundo aquí en contraposición al de sus orígenes”; o a la necesidad de “aprender de los errores” y de estar, en definitiva, siempre abiertos al contraste de ideas y vigilantes. La reunión también sirvió para establecer turnos de guardia hospitalaria para Mamadou Saliou Diallo, de Guinea Konakry; así como para el senegalés El Hadji Gorgui Fall “Papa”, al  que tras más de ocho horas de intervención le han hecho tres operaciones en una. Además se informó de la situación de Mouhamadou Thiaw, en espera de ser derivado a Sevilla; de Abdoulaye Sall, sobre el que hay que decidir si se le interviene una vez más o no; de El Hadji Mamadou Diop, desde ayer en casa con su familia de acogida en Ermua y; sobre todo, de su despedida y de la vuelta definitiva a su casa, con su familia, de Hamed N´Diaye Sow (Fary), niño mauritano de cuatro años que vuelve a su país después de dos largos años de estancia aquí y tras haber sido intervenido quirúrgicamente en múltiples ocasiones. ¡Buen viaje de vuelta, Fary! ¡Que tu equipaje esté lleno de buenos recuerdos, vitalidad e ilusiones! ¡Y un abrazo, cómo no, también muy fuerte, para ti Susana y la familias de acogida y apoyo, que habeis sabido llenar esa maleta de amor y emociones!

Un viaje de ida y vuelta

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voluntariosHoy toca hacer balance de los más de tres meses que El Hadji lleva entre nosotros. Ahora que ya se cumplido la primera etapa de su estancia, con la primera gran operación realizada, y que según los especialistas ha ido bien, comienza la etapa de esperar. De esperar que su organismo reaccione bien y que no surjan complicaciones, que “la meada” funcione sin problemas y no se genere estenosis. De esperar a la siguiente operación, porque habrá más, al menos una más y, ojalá, no sean tres, cuatro o más. Pero también toca esperar a ver cómo transcurre su proceso de integración en esta sociedad nuestra, ahora ya no preocupados por su adaptación, o exceso de adaptación como nos preguntábamos ayer en el blog, sino por conseguir que no se desarraigue de su esencia africana y no extravíe la referencia de sus orígenes. Esta es una de las grandes preocupaciones de TDH-Gizakien Lurra y, por supuesto, lo debería ser de todo el voluntariado que participa en el acompañamiento de estos niños y niñas.

ruta de turismo responsable por Senegal (5)Precisamente hoy hemos conocido la fecha de regreso a su país de otro niño africano acogido en Euskadi en el mismo programa que El Hadji. Se trata de Fary, un peque de cuatro años, de los cuales casi dos los ha pasado en Bizkaia, y que ya tiene el alta definitiva, tras una decena de intervenciones. Este niño llegó sin energías, con varios problemas sanitarios añadidos a la patología que sufría. Se puede afirmar con certeza que es un superviviente nato y que regresa a su país con la familia que le quiere y se preocupó por él. ¡Cómo si no es así, entender que su familia, apenas sin recursos, se traslade de Mauritania a Senegal procurando una cura y en lugar de ello encontrarse con que el niño padece otra enfermedad aún peor; para, finalmente, acudir a una ONG y estar dispuestos a evacuar a su hijo a Europa, sabiendo que eso supone no ver al niño durante una temporada larga! Esto desmiente la tendencia, inconsciente y descabellada, de creer que estos niños no tienen familia ni raíces, tan profundas y fértiles como las que podemos tener nosotros, ni más ni menos. Familias que se preocupan por sus hijos, como otras lo harían, y que están deseando volver a verlos sanos y junto a ellas.

Ahora que El Hadji comienza a adquirir hábitos, no siempre positivos, muchas veces transmitidos a través de nuestra sobreprotección, es el momento de pensar en ese regreso, que se producirá con toda seguridad, así se demore 22 meses como en el caso de Fary. Ahora es el momento de pensar en su familia y en la reintegración que hará a su vuelta. Cuando eso se produzca el niño volverá a socializarse en su entorno y esa reintegración le costará más o menos en función del grado de pérdida que haya sufrido aquí. También es momento, cuando pensamos que estos niños sufrirán tremendamente al regresar a su país, de recordar que la mayor quiebra experimentada por ellos ha sido al separarse de su familia, al llegar a un país desconocido, con gente hablando en otro idioma y costumbres extrañas a ellos y cuando van a comenzar, como mero instinto de supervivencia, a aprender todo lo bueno, pero también todo aquello que esta nueva sociedad tiene de superfluo y de injusto. Tan injusto como que ellos tengan que venir aquí a curarse y no lo puedan hacer en su país; tan injusto como creer que estos niños no pueden ser felices en su país.

dakar-senegal-401Es bueno recordar en estos momentos las palabras en Dakar de la madre de un niño que había sido acogido en Vitoria para tratarse de su enfermedad coronaria. Esta señora, una potente líder de su comunidad, contaba que su hijo los primeros días cuando volvió a Senegal le hacía ascos a la comida. Cuando intentaban reconducir su actitud, el niño decía que en Vitoria le daban siempre lo que pedía. Fue entonces cuando su madre se sentó frente a él, el plato de comida entre ambos, y le dijo muy claramente: «ahora estás en Senegal y no en Europa. Este es el plato de comida que hay y el que vas a tener porque es aquí donde vas a vivir…». A pesar de que el niño sólo tenía 9 años, contaba su madre, fue el último día que hizo tonterías delante de la comida y que, casualmente, ese guiso que rechazaba se convertiría en su plato preferido.

Domingo en el hospital

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2013-06-09 17.44.052013-06-09 18.13.19Quinta planta del Hospital de Cruces. Sección de Pediatría. Pasillos vacíos. A la entrada, un montón de juguetes esperan que algún niñ@ se acuerde de ellos. La tarde languidece fuera y apenas se ve gente por las calles. De los patios interiores llega el ruido sordo de los generadores. Más lejos, las luces de la torre del BEC parpadean sobre el cielo gris y en la autopista la gente va y viene, como siempre, aunque no se sepa de y hacia dónde. Decidimos acabar el  puzzle (de Toy Story 3) que ha iniciado con Tere e intentamos que las piezas encajen igual que los relevos que han hecho los voluntari@s de Tierra de Hombres desde que el viernes operaron a El Hadji. El ciber para niños está cerrado los domingos así que escuchamos música de Senegal para animar la tarde. Llega la cena. ¡Bingo!: puré de patatas de primer plato, su enemigo número uno. No lo quiere. Es igual, me mantengo firme. Le digo que no hay “servicio a la carta”. Tuerce el morro: «En Senegal no me dan puré». Le digo que ahora está en Euskadi. Me devuelve la pelota: «En Ermua tampoco como puré». Le contesto que ahora está en el hospital y que no hay nada más que hablar, que eso o nada. Comienza a tragar. Poco a poco, se come todo el plato, eso sí, dando muestras continuas de que no le gusta nada. Después, acaba con todo el pollo y las patatas fritas que le acompañan. Le digo que es un txapeldun “del puré y del pollo”. «Txapeldun sí, pero del puré no», replica enérgicamente. A las 22:00 horas llega Sagrario para hacer el turno de noche. Antes de despedirme me deja más o menos claro que, por el momento, ya no soy su amigo. ¡Qué le vamos hacer! Mañana es lunes, la vida sigue, y quizá los próximos días el tiempo escampe…

Religiones

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religionesAtentado en Londres. La televisión exhibe unas imágenes espeluznantes. Los medios de comunicación en general, y los poderes públicos en particular, vinculan el crimen con la religión de los agresores. Contemplo, también horrorizado, cómo se desata la histeria y comienzan en el Reino Unido los  ataques a las mezquitas y la caza a los musulmanes.  Me acuerdo del ideario de Tierra de Hombres (“Ayuda directa a la infancia desamparada en el mundo entero, sin distinción de orden político, racial o confesional”) así como también de El Hadji. Hoy toca criminalizar al Islám y a sus practicantes. En otros tiempos fue al Cristianismo. En otros, incluso más recientes, la hoguera y la persecución era para los infieles o los no creyentes. La rueda de la historia sigue girando contra “el otro”, contra “el diferente”. Yo les veo a todos iguales. Iguales en derechos, iguales en obligaciones. Nada más, pero nada menos. Palabra de ateo. Y en eso sí que  creo, firmemente.

Informes

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl Hadji está sentado con la cabeza apoyada sobre su mano derecha. «¡Uf, qué cansado estás!», le digo. «No, no estoy cansado, estoy pensando (en) mi madre. Mi madre siempre preocupada, siempre piensa con mi. Siempre pensando y luego le duele la cabeza», me responde con semblante serio. Le explico que, todas las semanas, después de hablar con nosotros, Alfonso envía un informe a Senegal y que Tierra de Hombres de Dakar se lo entrega a sus padres. «¿Qué es un informe?», me pregunta. «Es como una carta y Alfonso le cuenta cómo estás, qué ha dicho el  médico, que vas muy contento a la ikastola. Le cuenta todo, por eso nos llama por teléfono, para luego escribirle a tus padres», le explico. «Ah, oso ondo», me contesta más tranquilo, y añade «tienes que llamar a Ander (mi sobrino) para saber cómo está su brazo».

Ikastola y hospital

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Son las cuatro de la tarde. Suena el timbre en la Ikastola Anaitasuna de Ermua y, en cuestión de segundos, nos vemos rodeados de chavales. Todos quieren saber si El Hadji va a estudiar en la ikastola y en qué curso. No le han podido hacer mejor recibimiento. Todos se muestran encantados con su presencia. A continuación, nos hemos reunido con la directora y la PRL (Profesora de Refuerzo Lingüístico). La acogida no ha podido ser mejor. Seguramente, El Hadji va a ir a 4º B.  Es el grupo menos numeroso, lo que, sin duda, posibilita una  mejor atención. Para comenzar, el plan de trabajo parece atractivo, sobre todo, teniendo en cuenta los gustos de El Hadji. Su propuesta es centrarse en música, gimnasia, ejercicios audiovisuales, etc. Por si acaso, mañana, en la consulta en el Hospital de Cruces, aprovecharemos para preguntarle al médico cómo ve el tema de hacer gimnasia. «Me gusta (la ikastola). La profesora habla rápido, rápido», nos dice El Hadji al salir del centro. Increíble,  El Hadji se muestra  muy contento. Esperemos que le dure.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERASon las cinco de la tarde y Hamed N´Diaye Sow “Fari” lleva en el Hospital de Cruces cinco días desde que el pasado jueves le realizaran una nueva operación, nada menos que la séptima. Llegó en setiembre de 2011 desde Mauritania y es posible que esta sea la última intervención. Allí, en su habitación, hemos conocido a Mariví y Kontxi, dos voluntarias de Tierra de Hombres que hoy tenían turno de cuidados con él (de 13.00 a 18:00 la primera; y de 18:00 a 22:00 horas la segunda). Como El Hadji, “Fari” también ha hecho un poco de gimnasia por el pasillo del ala de Pediatría, y algunos ejercicios audiovisuales con un gato digital que repetía todo lo que le decía y al que ha bautizado como “Malick”. La música la ha puesto también él, sonriendo continuamente. Y como El Hadji, que también tiene consulta mañana en Cruces, esperemos que cada vez pase más tiempo en la ikastola que en el hospital. 

Nervios de titanio

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OLYMPUS DIGITAL CAMERACuando vio por vez primera las bicis en nuestra casa los ojos se le tornaron la lámpara de Aladino. Aseguró por activa y por pasiva que sabía andar y, como si fuese un cuento, esta vez “chino”, resultó que no tenía ni idea. El primer intento que hicimos, con una bici más pesada que sus escasos 26 kilos, acabó como el rosario de la aurora y el coaching destrozado. Después, Cristina y Agus (voluntarios de Tierra de Hombres) nos pasaron una bici más ajustada a sus capacidades. El cambio ha sido notable. Hoy, el Paseo del Arenal primero, y el de Uribitarte después, hasta llegar a la explanada del Guggenheim, han sido nuestro particular velódromo de pruebas. Lo importante para él, como para cualquier sprinter que se precie, era darle a los pedales lo más fuerte posible. Lo necesario para mí, en cambio, era pedirle constantemente que frenara. «No, déjame sólo, yo ya sé», repetía como un mantra. Varias ancianas francesas que ejercían de turistas han corrido serios riesgos de atropello, y se han salvado en última instancia más por su olfato previsor del riesgo, que por la pericia del conductor. En cualquier caso, no ha habido que lamentar desgracias personales y, ya de camino a casa, ha vuelto a asegurar que él ya sabe andar «mubien» en bici.

Una rueda que gira y gira…

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Multiracial Hands Making a CircleReunión de voluntarios de Tierra de Hombres en el centro cívico Bidarte. Previamente, las dos familias quedamos con Alfonso para que nos informe de las últimas noticias que le han transmitido los médicos sobre El Hadji. Una pequeña luz se abre paso entre las tinieblas de los últimos días. No hay nada definitivo aún pero, a expensas de realizar una nueva prueba el próximo martes, el pronóstico se ha tornado moderadamente optimista, todo ello siempre con las debidas precauciones. Al menos hay alguna salida que habrá que explorar. La reunión está convocada, principalmente, para planificar los turnos hospitalarios de  Hamed N´Diaye Sow “Fary”, niño mauritano de casi cuatro años, que ha sido intervenido hoy mismo en el Hospital de Cruces. Cuatro turnos por día a partir de mañana (de 08:00 a 13:00; de 13:00 a 18:00; de 18:00 a 22:00; y de 22:00 a 08:00) y a lo largo de toda una semana, plazo que se estima permanecerá en el Hospital. La cadena funciona como una rueda de la solidaridad que gira inexorable. Veintiocho turnos que se pueblan de nombres, sobre todo mujeres: Susana (hasta cinco veces), Itziar, Lourdes (dos turnos, uno por primera vez), Mila, Mª José, Rosa (dos turnos), Maritxu, Tere, Vanesa, Gloria, Mª Luisa, Agus, Kontxi, Txema (uno, por primera vez), Marian (uno, por primera vez), Blanca (uno, por primera vez), Leonor, Ana, Susana, Teresa, Rosa, Gonzalo (uno, por primera vez), Mila, Felitxu, Nekane y Miren.

Teléfono y despedidas

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cabinaDomingo lluvioso que nos limita, primero jugar al futboll con Xabier y, luego, estar en los columpios. Volvemos a casa. Come bien, se entretiene pero, de repente, me pide hablar con su padre en Senegal. Me señala el teléfono y comienza a decirme los números que hay que marcar. Le digo que no es posible, que es la propia organización Tierra de Hombres (Gizakien Lurra) quien, a través de su delegado en Euskadi, Alfonso, se encarga de informar regularmente a su familia. No quiere entender. Su mirada casi implora, pero me mantengo firme. Esas son las reglas y ya lo sabe desde antes de salir de su país.  Ayer también me puso a prueba al salir del txikipark. Vio una cábina de teléfono, me agarró fuerte de la mano y me hizo ir hasta ella. Cogió el auricular, marcó las cifras que se sabe de memoria, y se puso hablar (fingidamente, claro está) con su padre. Estuvo como un minuto y la conversación parecía real hasta el punto de que pensé que tenía algún truco para hacer llamadas internacionales. Le pedí el auricular y me lo puse al oído. Allí no había nadie. Solo se escuchaba un lejano ruido, como de caracola de mar. Sin embargo, para él, allí estaba su padre.

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Hemos ido a recoger a  El Hadji a Bilbao. Nos ha recibido muy contento.  No hay duda de que, tanto Txema como con el resto de la familia, lo han acogido estupendamente. Y el niño lo percibe. Llega la hora de volver a Ermua. Txema nos acompaña a coger el autobús. El Hadji se despide con naturalidad. Subimos al autobús y, nada más sentarse, le cambia la cara. Está ausente. Intento hablar con él, pero no me escucha. Ni vacas, ni caballos, ni nieve, ni ovejas. Inútil. Intuyo que el autobús le recuerda algo doloroso. Entramos en casa. Sorpresa. Floren le enseña el cuaderno de ejercicios que le hemos comprado para trabajar por las mañanas. Quiere comenzar a hacer la tarea desde ya. Veremos mañana cómo se nos da…

autobusdakar► ☼ ☼ ☼ ☼ ☼ ☼ ☼ ☼ ☼ ◄

Hola Maite / Floren:
He leído vuestro e-mail y describís exactamente la misma sensación que tuve el viernes pasado, cuando tras verle tan alegre en vuestra casa de Ermua nos acomodamos en el autobús de viaje a Bilbao. La misma sensación de abatimiento, de tristeza… con la mirada perdida en la ventanilla mientras su cabeza vuela en busca de otros horizontes, quizás tras el paisaje difuminado de su primer viaje Dakar-París-Bilbao cuando dijo adiós a su familia. Aquella primera y desgarradora despedida en la que comenzó a sentir el peso de su ausencia  llevado hacia una tierra lejana y unas gentes desconocidas… Por eso quizás necesita “echar alguna raíz”, sentir certezas, sentir que su vida no es una maleta extraviada en cualquier aeropuerto del mundo que pasa de mano en mano hasta encontrar su dueño final… Pero también es una buena señal cuando, de nuevo en vuestra casa, comienza enseguida a dar muestras de alegría y el paisaje antes extraño se vuelve ya algo más cercano y conocido. Un territorio que comienza a hacer suyo y que prueba que su adaptación, poco a poco, va por buen camino.
Saludos.

La llegada

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Es una cigüeña metálica de alas plateadas que viene volando desde París. Dos familias esperamos en el aeropuerto de Loiu el aterrizaje del vuelo Air France 1776 que las pantallas anuncian que llega con veinte minutos de retraso sobre su horario habitual. Nerviosos e impacientes, nuestras miradas están pendientes de conocer por fin a este viajero que, como las aves el final del invierno, migran desde el Africa subsahariana a la Europa más occidental. La ficha que Tierra de Hombres nos entregó hace poco más de un mes comenzaba así:
Nombre del menor: El Hadji M. Diop (se le conoce como El Hadji)
Fecha de nacimiento: 2002
País: Senegal. Ciudad de residencia: Dakar

MapaSenegal

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Por la puerta de llegadas internacionales aparecen por fin dos niños en sillas de ruedas. Junto a ellos está Marie Claude, una voluntaria de la ONG Aviación Sin Fronteras que les ha acompañado en este trayecto final. Nos acercamos y enseguida distinguimos a El Hadji que, al igual que el otro menor de cinco años (Mouhamadou Thiav) que le acompaña, permanece encogido y asustado ante el grupo de desconocidos que le rodea. Apenas alza la mirada y sus enormes ojos negros nos interrogan con preguntas que quizá un adulto fácilmente pueda intuir.  ¿Qué hago fuera de mi país? ¿Quiénes sois vosotros? ¿Qué queréis? ¿Qué va a ser de mí?

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No se cómo actuar. Me siento débil frente a el y, a pesar de su sufrimiento, percibo que es muy valiente y que hay que  tener mucho coraje para afrontar una situación como la que ahora está viviendo el.  “Salaamaalekum!”, le dice Haize, mi compañera y, con un hilo de voz, le responde, “Maalekum salaam”. Marie Claude, en francés, y Alfonso, delegado de Tierra de Hombres (TDH) en Euskadi intentan tranquilizarle, pero su mente sigue ausente anclada seguramente en los recuerdos de su familia y en las calles de Dakar que hace ya casi un día tuvo que abandonar.

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Salimos de la terminal y nos dirigimos al parking donde Maite y Floren, su familia de acogida, han dejado el coche con el que llevarán a El Hadji hasta su casa en Ermua, localidad que será a partir de ahora, y hasta no se sabe cuando, su residencia habitual. Dakar_Roofs_-_Beach__OceanEn la calle el termómetro marca 12 grados, lejos de los fríos de semanas pasadas aquí, pero muy lejos también de los 24 grados que registra hoy el mapa del tiempo de Dakar, la capital de su país. Fría Europa, cálida Africa…

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Se había acabado la espera. Teníamos ante nosotros a El Hadji. Sus ojos reflejaban angustia, tristeza e incertidumbre. Estaba abatido y parecía no entender nada de lo que sucedía. El viaje de Loiu a Ermua se me hizo interminable. Me senté en la parte de atrás con él. Quería mostrarle, de alguna manera, mi afecto y cercanía, pero intuyo que su mente estaba muy lejos, intentando buscar algo cálido y familiar que pudiera mitigar su angustia. Una vez en casa, El Hadji nos dice que quiere hablar con su padre. Le digo que no es posible y rompe a llorar. ¿Cómo consolarlo en esta situación sin sentar un mal precedente? Llamo a Jean, un chico senegalés que está de vacaciones en Ermua. Le pido que le diga a El Hadji que le puede escribir una carta a su padre y que Alfonso (TDH) se la hará llegar.