Archivo de la etiqueta: floren

Calle Laurel

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji está como un chiquillo con zapatos nuevos. Por una parte, el chaval quería volver a su casa con zapatos nuevos y, gracias a Olentzero, lo ha conseguido. «Ya sé, mis amigos de Dakar me van a decir que les deje las zapatillas un poco, porque tienen tacos y eso les encanta», nos dice  «don presumido» sin dejar de mirarse a los píes. Por otra, a  El Hadji le hacía ilusión volver a  Entrena; bueno, a Entrena y  sus alrededores, porque el lunes fue a despedirse de la Calle Laurel y de sus pinchitos. «Pues, mañana podíamos ir todos (se refiere a los hermanos y sobrinos de Floren) a  comer a la bodega», nos dice la criatura de camino a casa. Dicho y hecho, el martes al mediodía,  comida  en la bodega. El Hadji se lo pasó a lo grande, sobre todo con Rubén y Leticia. En las sobremesa de Nochebuena, entre mazapán y mazapán, El Hadji se arrancó con un rap. Cualquier cosa con tal de no ir a la cama.  El miércoles, después de comer, caminata por el campo para estirar las piernas y gastar algunas calorías. «Hoy es miércoles, ¿no?. Pues,  ya no tengo más miércoles aquí», exclama El Hadji mientras contemplamos los armoniosos movimientos de una bandada de tordos. ¡Ha comenzado la cuenta atrás!

Con nota

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERA«Me han dado las notas: dos oso ondos, cuatro ondos y sólo un gutxi. Algunos chavales tienen hasta tres gutxis. El pastel de chocolate, riquísimo. Han comido casi todos los niños y algunos han repetido hasta tres veces, y eso que habían comido bocata de cerdo primero», le cuenta El Hadji a Floren nada más llegar a casa. No hace falta preguntarle nada. Está tan contento que no puede parar de hablar. Se muestra encantado con la despedida que le han hecho en la Ikastola. Los compañeros de clase le han regalado un montón de dibujos, todos ellos llenos de colorido y buenos deseos. «Me los voy a llevar todos conmigo a Dakar», nos dice El Hadji feliz con el detalle de los chavales. Hoy, de libros, nada de nada. Hoy, bocata de chorizo, pastel de chocolate y juegos. «Y además hemos ganado. Bueno, en la sokatira, nos han ganado», confiesa El Hadji con cierta resignación.

Vago

Estándar

Floren y El Hadji acaban de llegar de Bilbao. Han estado en la reunión del Gizakien Lurra/ Tierra de Hombres. Cuando nos sentamos a cenar son las 21:45 y le recuerdo a El Hadji que es muy tarde y que tiene que cenar rápido, porque mañana, a las 07:30, se tiene que levantar para ir a la Ikastola. «Que no, que no es tan tarde. Un día, en Senegal cenamos más tarde de las diez. Yo tenía las tripas pegadas de tanta hambre. Estábamos mi padre, mis hermanos, mi tía y yo; todos esperando a mi madre, que había ido a una boda», nos cuenta El Hadji. «Claro, para cenar todos juntos, ¿no?», le pregunto. «No, no. No es por cenar juntos, es porque mi tía estaba viendo la tele y nosotros no sabíamos hacer la cena», responde con claridad. «Mira, eso no le hubiera pasado ni a Floren, ni a Txema, ni a Unai, ni tampoco a Xabier, porque ellos saben cocinar», le digo con un cierto retintín. «Eh, eh, de eso nada. Xabier no hace nada, siempre está jugando con la play. Es un poco vago. Bueno, como yo», replica El Hadji a modo de justificación.

Hacer la pelota

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERA«Ya he acabado», exclama El Hadji orgulloso mostrándome la pelota. La verdad es que el chaval ha estado toda la tarde sin levantar la cabeza, pero ha merecido la pena, porque, para ser la primera, la pelota tiene muy buena pinta. «A ver qué te dice mañana el médico», le comenta Floren durante la cena. «Yo no sé qué va a decir el médico, pero yo le voy a decir que estoy ultra, mega, súper, muy bien», le contesta El Hadji pletórico. «Bueno, hoy puedo ir a la cama más tarde, ¿no?. Mañana no voy a la Ikastola y puedo levantarme a las nueve», concluye El Hadji con una pícara sonrisa. Este chico, si no gana, empata, pero perder, nunca.

Una hija

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERACosa rara,  pero hoy El Hadji ha venido de la plaza antes que nunca. Entre ir, echar un vistazo y volver, diez minutos. Todo un record para este chaval. «Mis amigos no están en la plaza y voy a aprovechar para hacer la pelota», le dice a Floren nada más abrirle la puerta. Y dale que te pego a la aguja lo encuentro yo cuando llego a casa. «Por si acaso, quiero acabar la pelota. Mira lo que me he hecho», responde El Hadji a mi saludo alargando la mano para que le vea la tirita que tiene en un dedo. Enseguida me cuenta que se ha pinchado con la aguja, que ha sangrado un poco y que coser la pelota es más difícil de lo que pensaba. «Pero ¿qué pasa?, ¿en Senegal no hacéis eskulanak?», le pregunto. «No, no,  en Senegal sólo trabajamos con la cabeza. Por eso, mi madre quería tener una hija, porque así le podía ayudar en casa», me contesta El Hadji con toda naturalidad. Yo diría que eso me suena…

Las bicicletas son para el verano

Estándar

El Hadji ha encontrado una estrategia fantástica para hacer frente al frío: recordar el calorcito del verano, sobre todo, la  semana de vacaciones en Noja. «Un día, en una cosa como en la bodega, Joxean y yo hicimos fuego. Adela hizo la comida: alitas de pollo, riquísimas. Y,  Beñat y Oier, jugando, sin hacer nada. Encima, las alitas se quemaron un poco y ellos protestaban. Pero por dentro estaban buenísimas. Hala, en la caravana, te levantas y, si hace buen tiempo, a la playa o a la piscina. Y el primer día, cuando llegué, una fiesta de vestirse, yo me vestí de caballero, con una espada y todo», recuerda El Hadji con gran nitidez. «¡Qué bien! Yo lo entiendo, sin deberes, sin  broncas de Maite, sin madrugar…», le comento. «Eh, eh, Adela, no,  pero las broncas de Joxean son más gordas que las de Txema y tú juntas. Pero sólo con Oier y Beñat; conmigo, no, porque yo me portaba muy bien. ¿A que te lo dijo Joxean a ti?»,   pregunta El Hadji buscando la confirmación de Floren. Sin duda, 2013 será un año imborrable para El Hadji y, por supuesto, también su verano.

Piratas

Estándar

20131124_114139Antes de volver con Maite y Floren a Ermua le propongo a El Hadji visitar en los muelles del  Museo Marítimo de Bilbao el “Shtandart”, un “barco pirata” que, en realidad, no es sino la réplica de un velero-fragata ruso de hace 300 años. Intrigado ante la posibilidad de ver a “corsarios con auténticas patas de palo”, El Hadji no deja de coserme a preguntas. «¿Pero no serán piratas de verdad, n0?», deja caer incrédulo. «¿Y qué hacen aquí?»… Como me muevo en el terreno de las evasivas, El Hadji toma la iniciativa haciendo gala de sus conocimientos geoestratégicos en el mundo de la piratería. «Pues en Rusia no hay piratas», asegura como quien conoce a fondo las andanzas de Putin y compañía. «Y dónde están, entonces, los piratas?», le pregunto haciéndome el sabihondo. «Pues en Somalia», me contesta con rotundidad aplastante. ¡Y uno creía que no hacía caso en la televisión a nada que no tuviera que ver con los dibujos animados!

A El Hadji lo que es de El Hadji

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERALa casualidad (acaso la causalidad) ha querido que, coincidiendo con la celebración de Santa Cecilia, El Hadji le haya puesto letra y música a su estancia entre nosotros. «Esa canción me gusta mucho, mucho», le dice El Hadji a Floren mientras el chaval oye la radio en la cama. Floren le comenta que tenemos ese disco y que se lo va a buscar. El Hadji escucha la canción una y otra vez y, finalmente, intenta seguir el ritmo con el djembe, a la vez que se esfuerza en repetir la letra, sobre todo, el estribillo: «Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos, sacarlos afuera  (….) Sé que lo imposible se puede lograr. (..)». Se trata de la canción Color Esperanza, de Diego Torres. A pesar de que yo canto fatal, como la ocasión lo merece, terminamos cantando la canción a dúo. Ya en la mesa, le digo a El Hadji que a mi también me gusta mucho, que es una de mis canciones preferidas y que, cuando estoy de bajón, siempre la escucho porque me da fuerza. «Mira, como la letra. Los médicos sabían que te podían operar, pero tú has querido porque has hecho lo que te han dicho», le recuerdo a El Hadji. «Bueno, yo casi  no he hecho nada, vosotros habéis hecho casi todo», añade. «No, no, nosotros sabemos bien que tú te has bebido muchos vasos de agua sin tener ganas y que has intentado aguantar para que la vejiga se fuera haciendo más grande y eso es querer que se pueda y tú has podido», le recuerdo a este chavalote por aquello de que al César lo que es del César…

La religión de los elefantes

Estándar

«Enfrente de nuestra casa de Dakar, los que viven allí son cristianos, y los de la casa de al lado también. Y cuando son sus fiestas nos traen unas cosas riquísimas», nos cuenta El Hadji mientras cenamos. Le pregunto a ver si ellos hacen lo mismo. «Tú dices, por ejemplo, cuando la Fiesta del Cordero, pues sí, nosotros, cuando la Fiesta del Cordero, les llevamos un cachazo de cordero que está para chuparse los dedos», me responde El Hadji con orgullo. Le comento que me parece un detalle muy bonito y que eso demuestra que, tanto cristianos como musulmanes, podemos llevarnos bien, ser amigos y ayudar a quien lo necesita. «O sea que tú tienes amigos cristianos», prosigo como quien no quiere la cosa. «Bueno, no, es que son muy fuertes, porque como comen mucho cerdo», contesta. «Ah, sí, pues los elefantes son grandes y fuertes y sólo comen hierba, ¿qué te parece?», interviene Floren. «¿Que qué me parece? Me parece que la hierba no es verdura», concluye  El Hadji con un auténtico remate de cabeza.

De excursión al hospital

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERATeniendo en cuenta que hoy jueves le operan y por aquello de que más vale prevenir que lamentar, ayer El Hadji no fue a la piscina. Por esta razón, a las 14:30, fuimos a recogerlo a la entrada del polideportivo. Nada más verme, la andereño Tanit se acerca a saludarme y a comentarme que estaba sorprendida por la actitud de El Hadji, porque le había dicho que no estaba  nervioso por la operación y que no le importaba nada tener que estar en el Hospital. «En la ikastola todos preguntándome ¿te van a operar?, ¿te van a operar?; y yo,  que sí, que sí.. La andereño me ha preguntado de qué me van a operar y le he dicho que de la hernia y de un huevito. De la uretra no le he dicho nada, porque sino…», me cuenta de camino a casa con tono cansino. Por la tarde, después de ver un rato la tele, Floren le dice que es hora de trabajar, que tiene que hacer una hoja de problemas. «Por eso digo que no me importa estar en le Hospital, porque puedo estar tumbado viendo dibujos y no tengo que hacer deberes», refunfuña El Hadji mientras se acomoda para hacer los ejercicios. Alto y claro, sí señor, que no quede ninguna duda. Antes de cenar, le recuerdo que tenemos que preparar la mochila. «Ah sí, tengo que llevar el dominó, cuatro en raya, las cartas, la maquinita y la pelota que estoy haciendo», me contesta con tono risueño como si estuviera preparándose para ir de campamento. Eso sí, nada de libros ni  de cepillo de dientes…  Cuando El Hadji se dispone a meterse en la cama,  suena el teléfono. Son Haize y Txema. He aquí la respuesta de El Hadji:  «No, que yo no estoy preocupado, que yo sólo quiero que todo salga bien». Y tod@s los demás también.

Juan Tenorio

Estándar

20131107_200544Son las 21:45. Floren y El Hadji acaban de llegar de Bilbao, de la reunión de Gizakien Lurra/Tierra de Hombres, en la que se han decidido turnos de hospital para Mamadou y para El Hadji. Nos sentamos a la mesa recordándole a  El Hadji que haga un esfuerzo para cenar un poco rápido, porque, de lo contrario, por la mañana tendremos que llamar a la grúa para levantarlo. «Sí, sí, pero yo quiero contarte una cosa, sólo una», me interrumpe con tono zalamero. «Todas las mujeres quieren conmigo, todas levantan la mano y dicen yo, yo. Dos se han quedado sin nada», me cuenta El Hadji henchido de satisfacción. «¿Qué es eso de que se han quedado sin nada?», le pregunto a este parlanchín con aires de don juan. «Pues, quiero decir que no van a poder estar conmigo en el Hospital. Bueno, Joxean sí que va a estar», responde El Hadji con cara de felicidad. Por cierto, viendo su expresión, nadie diría que le van a operar.

Mecánico

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji llevaba tiempo queriendo montar un coche que le habían regalado en su cumpleaños, pero no acababa de encontrar el momento de hacerlo. Cada vez que mencionaba el tema, yo siempre le decía que se pusiera manos a la obra, y él me respondía que era muy difícil y que necesitaba ayuda. «Mira, mira lo que he hecho», me dice El Hadji enseñándome el coche en cuanto he entrado en casa. Le pregunto si lo ha hecho él solo y, sin cortarse ni una miaja, me contesta que sí. Floren sonríe y yo vuelvo a la carga. «Pero, de verdad, ¿lo has montado tú solo?», le insisto. «Bueno, Floren me ha ayudado un poco, porque yo no entendía el dibujo, pero las ruedas las he puesto yo solo», me responde con rotundidad. Le sugerimos que, para llevar el coche a Dakar, es mejor desmontarlo. El Hadji se niega en redondo. Nosotros insistimos diciéndole que el coche montado ocupa más y que se puede romper más fácil y que, además, en Dakar le pueden ayudar a montarlo de nuevo, bien su padre o también sus hermanos. «Mis hermanos están muy ocupados estudiando y mi padre no hace juguetes», contesta el chaval con total naturalidad.

 

Controlador

Estándar

lebossuHoy toca hacer balance de los resultados producidos por el “reglamento doméstico”. Sorprendente, pero hemos pasado de ir apagando  luces, cerrando grifos y de ir recogiendo la ropa de El Hadji, entre otras cosas, a tener que andar ojo avizor porque, al mínimo descuido nuestro, oímos una voz que nos advierte: «A lo mejor tú también vas tener que hacer una división». Ahora El Hadji no sólo apaga las luces y cierra los grifos, sino que además tiene tiempo para controlar cualquier posible despiste nuestro. Y todo por no hacer divisiones y multiplicaciones. «Si, sí, pero cuando no tengo deberes, me ponéis problemas», exclama El Hadji, a modo de queja, mientras se pone el pijama «Venga, termina, que vamos a leer el cuento que hemos traído de la biblioteca», le digo. «Eh, otra vez no, que ya he leído a la tarde con Floren», responde el chaval con gesto enfurruñado. Ante mi expresión de incredulidad, El Hadji espontáneamente empieza a contarme el cuento: «Es una niña que se pierde y luego aparece con su madre de la mano…».  La operación “Wolof despierto” prosigue su marcha, esta vez con un pequeño cuento titulado Ma-Xuuge ak Ninku-Nanka ba,  de Mamadou Cissé.

A por uvas

Estándar

IMG_20131026_142931Como El Hadji no había podido ir a vendimiar, hemos decidido aprovechar este puente para llevarlo a Entrena (La Rioja) a racimar; es decir, a recoger los racimos que, bien por olvido o porque en su día todavía no estaban maduros, se habían dejado en las cepas. El chaval andaba encantado viña arriba viña abajo, seleccionando los racimos que más le gustaban. Pero El Hadji no sólo ha cortado uvas, también le ha ayudado a Félix, el hermano mayor de Floren, a limpiar la bañera,  que es donde se echan las uvas cuando se cortan en la viña. También hemos  tenido tiempo de dar una caminata por el Parque de La Grajera, donde El Hadji ha disfrutado de lo lindo viendo ardillas, gamos y ciervos. Después de tanto andar, el muchacho estaba hambriento y pensamos que podía estar bien dar una vueltecita por la Calle Laurel. Y de verdad que tenía hambre la criatura, porque fue visto y no visto la ración de patatas bravas  y de gambas a la plancha. ¿Quién dijo que El Hadji era lento comiendo?. Con todo, lo que más le gusta a este  chicarrón es ir a comer a la bodega y, por supuesto, su plato preferido las chuletillas al sarmiento. «Da gusto ver como la goza este mocete comiendo en la bodega. La cosa es que ¿dónde lo mete?», nos dice un amigo que estaba comiendo con nosotros. «Ya lo dicen mis hermanos que yo soy el pequeño, pero que soy el que tiene la tripa más grande», interviene El Hadji por si nos quedaba alguna duda. «La tripa más grande, según para qué, porque cuando toca verdura, creo que la tripa se te  encoge un poquito», le digo. «Eso es otra cosa, eso es otra cosa», repite El Hadji con expresión de ¡vas a comparar!.

Fórmula 1

Estándar

«He visto las siete y he cogido el patinete a toda leche, más rápido que los coches, igual iba con el patinete a ciento veinte. Me ha salvado la iglesia», nos suelta El Hadji a modo de saludo cuando vuelve a casa de la plaza. «¿La iglesia?», le preguntamos con sorpresa. «Sí, sí, porque han hecho plam-plam (las campanas) y he salido corriendo, hasta le he pegado a un niño con la raqueta, pero ha sido sin querer», nos responde El Hadji. Le digo que me sorprenden sus ganas de llegar a casa. «No, no, ganas no. Claro, es que si llego tarde, Floren me pone una cuenta», apostilla el nuevo Alonso de Ermua. ¡Hay que ver de lo que es capaz el chaval por no hacer una cuenta!

Pérdida del “status”

Estándar

«En el patio y en el jantoki he estado callado todo el rato», responde El Hadji cuando Floren le pregunta cómo le ha ido el día. Cosa rara, piensa Floren, sobre todo, teniendo en cuenta lo que le gusta hablar al chaval. «Los chicos no se portan bien conmigo», continúa El Hadji con su relato. Cuando Floren se dispone a prepararle la merienda, el niño le interrumpe inesperadamente: «No, no quiero bocata. No tengo hambre». A la hora de hacer los deberes, intento hablar con él, pero El Hadji enseguida zanja el tema. «Si no quieren ser mis amigos, mejor, a mi no me importa, yo ya tengo amigos en Dakar», sentencia El Hadji con gesto chulesco. La relación de protección del curso pasado, tanto por parte de las andereños como de los compañeros, nosotros intuimos que se ha ido transformando en una relación más igualitaria, lo que en la práctica se traduce en la pérdida del “status”  especial que todos le dispensaban. El Hadji se resiste a ser uno más, él quiere mantener su “diferencia”.

Aires de Nadal

Estándar

«Esta raqueta es mala. No tienes que comprar más en esa tienda. En la plaza, los niños me han dicho que las raquetas buenas se compran en Eibar. Además, está rota y no vale para jugar», nos dice El Hadji de carrerilla a modo de saludo al entrar en casa. Le echamos un vistazo a la raqueta y vemos que se le ha despegado el forro de la empuñadura y una pequeña pieza de plástico. Floren le dice que se la va a arreglar y que va a quedar como nueva. El Hadji tuerce el gesto, dejando claro que no le gusta la idea de arreglar la raqueta. El chaval quiere una nueva y, por supuesto, comprada en Eibar. «Es que con esa raqueta no puedo jugar bien», prosigue con su discurso intentando convencernos. «Tú no juegas bien porque la raqueta sea mala (cosa que es verdad), tú juegas mal porque todavía no sabes jugar y necesitas más tiempo para aprender», le respondo con firmeza. «Sí, sí, pero con una raqueta mala se juega peor», sentencia El Hadji con el ceño fruncido.  He aquí la influencia de los iguales y el peso de las marcas. Eso sí,  este chico con aires de “Nadal” tendrá que conformarse con la raqueta que tiene…

Mucho cuento

Estándar

contes1Después de hacer los deberes, Floren y El Hadji van a la biblioteca a recoger un nuevo libro: “Contes Wolof Modernes”, de Mamadou Cissé. Antes de acostarse, leemos un ratito. El Hadji me dice que son cuentos y que, en el que hemos leído hoy, habla de la Tabaski. «Es una fiesta, nosotros también la celebramos. Nos levantamos a las seis,  después de ducharnos y desayunar, vamos a la mezquita, pero a otra mezquita, no a la de siempre. Luego, comemos cordero, y lo más rico es el corazón»,  me explica El Hadji con entusiasmo. Como parece animado, le propongo leer un poco más. «No, no. Ya vale por hoy. Es hora de dormir», me responde con cara de sueño. Si mi propuesta fuese ver la tele…

Pescados en la piscina

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERALa Ikastola Anaitasuna quiere que la operación “vuelta al cole” sea lo menos traumática posible. ¿Cómo? Comienzo de curso, viernes; horario, de 11:00 a 13:00. Pero El Hadji no se muestra muy emocionado. De regreso a casa, cuando le preguntamos qué tal le ha ido en la ikastola, la respuesta es un “bueno” con bastante más resignación que entusiasmo. A continuación nos interesamos por el tema del comedor. «Uf, para empezar, puré; después, pescado, y, luego, sandía. El puré lo he comido deprisa, deprisa, como dice Floren», nos dice El Hadji. «¿Floren te dice que comas deprisa?», le pregunto sorprendida. «Sí, sí. Floren dice que, cuando algo no nos gusta, lo mejor es comerlo deprisa para acabar antes», me responde con firmeza. Siguiendo con mi “interrogatorio”, le pregunto por el pescado. «Ni bueno ni malo, pero me lo he comido todo», me contesta orgulloso. «Hoy es viernes, ¿no va a venir Txema a buscarme?», me pregunta. Le digo que sí, que vendrá sobre las 18:30. «Bien, bien, tengo que preparar la mochila para ir a la piscina con Unai», exclama con una amplia sonrisa.

Bilbaínos por el mundo

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERAHoy  Floren, El Hadji, Ander y Aitor  han ido a visitar el Acuarium de Donostia. Floren quería hacer algo especial con los chavales para despedir las vacaciones. Y está claro que lo ha conseguido. «Lo que más me ha gustado son las fiestas de Bilbao y los tiburones», nos dice El Hadji mientras vemos las fotos de la excursión. «Pero Donostia es mucho más bonito que Bilbao», le dice Floren con ánimo de provocarle. «No, no, es más bonito Bilbao. Además, Donosti no tiene ni tranvía», le contesta sin un ápice de duda, en palabras de Txema, este bilbaíno nacido en Dakar. De seguir así, acabarán nombrándole embajador de Bilbao en Senegal.

Aguas divisorias

Estándar

piscinaComo ya estamos en la cuenta atrás (el viernes comienza la ikastola), hoy Floren y El Hadji han decidido ir a la piscina, lo que le ha permitido al chaval exhibir sus progresos en el agua. «¿Qué tal en la piscina?», le pregunto mientras comemos. «Bien, muy bien. Yo ya sé nadar y bucear y he estado jugando en el agua con una niña, bueno con una chica como yo», me contesta viniéndose arriba. «¿En la piscina grande?», le digo poniendo cara de sorpresa. «No, en la grande no, en la pequeña. En la grande cubre mucho», me responde con cara de susto. Eso sí, me deja claro que en la piscina pequeña le cubre hasta la cintura. Es evidente que El Hadji está encantado con los progresos que ha hecho, incluso se muestra dispuesto a hacer un curso de natación en cuanto surja la oportunidad. A estas alturas El Hadji le tiene más miedo a la división por dos números que al agua. Hoy sólo ha tardado dos horas en hacer tres divisiones. «Eres un auténtico vagoneta», le digo. «No, no. Yo no soy vago, yo soy lento», me corrige con gran convencimiento.

Chuletillas de suero

Estándar

sueroEl Hadji  ha estrenado el mes de agosto en el Hospital. Todo iba perfectamente hasta que el pasado martes, por la tarde,  El Hadji empezó a tener dificultad para orinar. Ese mismo día hablamos con Alfonso (Delegado de Tierra de Hombres) y, como el niño presentaba buen aspecto (no tenía ni dolor ni fiebre), decidimos esperar a ver cómo evolucionaba.  El miércoles por la mañana El Hadji se despierta totalmente empapado. Desconcertante: de no poder orinar a no parar de hacerlo en toda la noche. Durante el día el niño mantiene la misma tónica: buen aspecto pero con dificultad para orinar. Cruzamos lo dedos para que  podamos aguantar hasta el jueves, porque a las 11:30 tenemos cita en Cruces. Nada más levantarse, El Hadji tiene ganas de orinar pero no puede, solo le salen gotitas. «Creo que el Doctor va a tener que arreglar otra vez mi txilibito»”, me dice con cierta resignación. Ya en el Hospital, el Dr. Blanco lo tiene claro: se ha vuelto a repetir lo de la vez anterior y es necesario llevarlo al quirófano. Así lo hace y, una vez terminada la pequeña intervención, nos informa que todo ha ido bien y que debe pasar la noche en el hospital. Ya en la habitación, El Hadji pregunta una y otra vez a ver cuándo le van a dar de comer. Es comprensible, el chaval lleva todo el día en ayunas. Sobre las 21:30 le llamamos por teléfono a Txema, que es quien está a esa hora en el Hospital con El Hadji, y nos pone con él. Nos dice, con voz débil, que está bien pero que tiene hambre. «Piensa que el suero son chuletillas de cordero», le digo. «Sí, sí, pues no se parecen en nada», me contesta con rapidez.

Puente de Santiago en Entrena

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERAAcabamos de llegar de Entrena (La Rioja), donde hemos pasado el puente de Santiago. Para El Hadji, este pequeño pueblo riojano, es un sitio fantástico y cuando le preguntamos por qué, nos dice que por la piscina, los niños, la bodega y, sobre todo, porque, después de cenar, sale a jugar a la plaza. Una noche, desde donde estábamos sentados en la plaza, veíamos que El Hadji estaba hablando con un grupo de chavales animadamente, tanto que habían interrumpido el partido que estaban jugando. «Los niños me preguntan muchas cosas, quieren saber muchas cosas. Me preguntan de dónde soy, si me habéis adoptado, por qué he venido», nos dice ya en casa, satisfecho de saberse el centro de atención. «¿Y tú, qué les has contestado?», le pregunto. «Ah, que no, que no soy adoptado, que tengo familia, que tengo padres y cuatro hermanos. Les he dicho lo del accidente y que soy de Senegal…», me responde “viniéndose arriba”, encantado de ser el protagonista de la historia. Hoy por la mañana, después de desayunar, mientras nosotros recogíamos la casa, Floren le ha propuesto que leyera un rato, antes de bajar a la plaza. «No, no, leer no. Hoy es domingo y los domingos son para descansar», ha sido la respuesta de El Hadji.

¿Dos maridos?

Estándar

1338808689158gayportadaSon  las 21:00 horas. Acabamos de cenar y  nos disponemos a ver el informativo de ETB2. El Hadji se queda pensativo cuando oye la siguiente noticia: «Finalmente, hoy ha podido contraer  matrimonio la pareja homosexual  de Arrangoitze (Lapurdi)». «No entiendo. ¿Dos maridos?», exclama con incredulidad El Hadji. «Sí, en Francia y también en España, la ley permite casarse dos hombres o dos mujeres», intentamos explicarle con la mayor naturalidad de la que somos capaces. «Sí, pero no pueden tener niños. ¿Cómo van a tener niños dos hombres?», nos pregunta con estupor. «No, no pueden tener niños, pero pueden adoptarlos, como hicieron los padres de Jon. ¿Te acuerdas que te contamos que Jon nació en Etiopía y que luego lo trajeron aquí?», le dice Floren tratando de facilitarle al niño la comprensión del tema. «¿Te parece mal que se casen dos hombres?, le pregunto en tono conciliador. “No, no me parece mal. Me parece raro», me responde El Hadji con cierta perplejidad.

Sanfuentes

Estándar

IMG-20130720-WA0001Hoy hemos ido a conocer a la familia que acogerá a El Hadji del 25 de agosto al 2 de septiembre. Previamente le habíamos explicado al niño cómo iba a ser, más o menos, nuestro plan durante las vacaciones de verano. Una vez que tuvimos la respuesta de Alfonso, le dijimos a El Hadji que Joxean y su familia estaban dispuestos a cuidarle mientras nosotros hacíamos el Camino Inglés. «Ah, Joxean, sí yo le conozco. Es majo. Me cuido en el Hospital y me dijo que luego, cuando nos veamos, nos tenemos que dar un abrazo», fue la respuesta espontánea de El Hadji. Sobre las 17:45, hemos llegado a Sanfuentes (Abanto Zierbena), donde nos han recibido con un “microclima” especial, tanto en lo relativo al tiempo atmosférico –porque corría una brisa muy agradable- como a la  cálida acogida que nos han dispensado. Ha sido un rato estupendo, en un entorno privilegiado y en muy buena compañía. Hemos vuelto a casa con la tranquilidad de que El Hadji va a estar en buenas manos.  Por supuesto, siempre en función de su evolución y de la consulta del 1 de agosto en  Gurutzeta. Si todo va bien –y seguro que así va a ser- nos volveremos a ver el 2 de septiembre cuando vayamos a recoger a El Hadji. Mientras tanto, Alfonso, Joxean, Adela, Oier y Beñat: Eskerrik asko zuen laguntzagatik!

Tarta de chocolate

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERAHoy El Hadji tiene merendola. Haritz  (hijo de una amiga) cumple once años y le ha invitado a su fiesta. Para celebrarlo, los padres de Haritz le han hecho una tarta de chocolate con forma  de tren, un detalle que no ha pasado desapercibido para El Hadji. «Me lo he pasado muy bien. ¿Mi cumpleaños también lo vamos a celebrar así?», me pregunta de regreso a casa. «Así, ¿cómo?», le digo. «Con niños, con pastel y en el parque», me explica. Después de cenar, mientras tomamos café, El Hadji está recostado en el sillón. Floren le dice que parece cansado. «Claro, comerse un tren cansa mucho», le digo sonriendo. «No, no. No cansa mucho, gusta mucho», me corrige con determinación.

Mendizale

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERACada vez que El Hadji le veía a Floren coger la makila, siempre le preguntaba dónde iba y la respuesta siempre era la misma: al monte. «Un día me tienes que llevar a mi. Yo también quiero ir al monte», le repetía el niño un día sí y otro también. Por fin, ese día ha llegado y El Hadji se ha portado como un campeón. Ha hecho un recorrido de unos siete kilómetros,  monte arriba monte abajo, sin quejarse ni una sola vez. Eso sí, cuando se ha sentado a cenar, nos ha dicho que estaba un poco cansado. «Entonces, no querrás volver otro día…», le digo. «Sí, sí. Yo sí quiero ir al monte otra vez», me responde sin darme tiempo ni a terminar lo que le estaba diciendo.

Un día bikain

Estándar

«Escribe en el blog que hoy ha sido el mejor día de todos los días», me comenta El Hadji al acostarse. Le pregunto por qué y me lo explica detalladamente: «A la mañana he hecho carreras de patinete con mis amigos de la Ikastola. Después de comer, he leído “El principito” con Floren, sólo me quedan seis páginas. También he hecho matemáticas. Las tablas un poco mal. Mañana tengo que estudiarlas mejor, porque si no, en los exámenes no me da tiempo. Por la tarde he ido a jugar al fútbol con Aitor y sus amigos. ¿Cómo se dice eso?  Ya me acuerdo, ha sido un día bikain. Y, además, toda la tarde controlando, porque no me he meado. El dodotis está seco». ¡No se puede pedir más!

¡Ya basta!

Estándar

Floren y El Hadji están en la pescadería cuando al niño se le cae al suelo un paquete de txutxes. «Cógelo», le dice El Hadji a Floren. Por supuesto, Floren le responde que a él no se le ha caído nada y que lo recoja. El Hadji persiste y Floren  insiste: «si lo recojo yo, te lo voy a tirar a la papelera». Finalmente, las txutxes han ido a la basura.  «En Dakar, cuando se te cae algo, ¿le dices a tu padre que lo recoja?», le pregunto ya en casa. Me contesta que no, que lo recoge él. «Pues aquí tienes que comportarte de la misma manera. Lo que en Dakar no se hace, aquí tampoco», le digo con gesto serio. El Hadji rompe a llorar y gritando me dice: «Ya basta». «Sí, tienes razón, ¡ya basta de malos modos! Vete a tu cuarto», le respondo con tono contundente. Está claro que hoy nos hemos levantado con el pie izquierdo.

Sanjuanes

Estándar

viewer«Hoy me lo he pasado muy bien», nos dice El Hadji mientras cenamos. ¡No es para menos! A las 11:00 ha ido con Floren a recoger a Aitor, nuestro sobrino pequeño. Tenían que hacer la compra para después ayudarle a Floren a preparar la comida: espaguetis. Los dos chavales han comido estupendamente. Mejor dicho, los cuatro hemos comido estupendamente, porque los espaguetis estaban muy ricos. Por la tarde, como son Sanjuanes, fiestas de Eibar, estando a escasos cinco kilómetros, no nos las podíamos perder. Primero, la tamborrada infantil. «¿Yo no puedo tocar un poco el tambor?», me pregunta El Hadji muriéndose de ganas de hacerlo. Después a las barracas. Así que nada más cenar, El Hadji nos dice: «creo que estoy un poco cansado».

Crema de calabaza y morros

Estándar

SAMSUNG DIGITAL CAMERA«Floren ha hecho la comida, así que, si te parece,  nosotros podemos  hacer la cena», le propongo a El Hadji mientras comemos. «Sí, pero  yo no sé hacer la cena, ¿Qué hacemos?», me pregunta el niño un poco agobiado. «¡No te preocupes! Podemos hacer  crema de calabaza. Yo te digo cómo se hace y tú vas haciendo lo que yo te diga», le sugiero a El Hadji con total “espontaneidad “.  Dicho y hecho. Nos ponemos manos a la obra y hacemos la crema en un santiamén. Como tenemos la cena hecha, decidimos ir a dar un paseo y, como es día de pintxo-pote, mejor que mejor. De vuelta a casa, calentamos la crema, le añadimos unos cuadraditos de pan y a cenar. «Sí que está rica la crema de calabaza. Cuando vaya a Senegal, se la voy a hacer a mi madre», nos dice El Hadji durante la cena.

► ☼ ☼ ☼ ☼ ☼ ☼ ☼ ☼ ☼ ◄

Cómo último día de clase, la andereño Marijo se despide de sus alumnos y alumnas dándoles un beso. El Hadji no está por la labor y se escapa. En la puerta de la Ikastola le espera Floren charlando con la Andereño Pili. El  Hadji llega como si nada, pero al momento aparece la Andereño Marijo y les cuenta lo que ha pasado. Pili le echa la “bronca” a El Hadji y, finalmente, éste acepta y le da dos besos a  la anderño Marijo. Ya en casa, le pregunto por qué se ha comportado de esa manera y he aquí la respuesta: «porque mi morro es mío, ¿no?».