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Calle Laurel

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SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji está como un chiquillo con zapatos nuevos. Por una parte, el chaval quería volver a su casa con zapatos nuevos y, gracias a Olentzero, lo ha conseguido. «Ya sé, mis amigos de Dakar me van a decir que les deje las zapatillas un poco, porque tienen tacos y eso les encanta», nos dice  «don presumido» sin dejar de mirarse a los píes. Por otra, a  El Hadji le hacía ilusión volver a  Entrena; bueno, a Entrena y  sus alrededores, porque el lunes fue a despedirse de la Calle Laurel y de sus pinchitos. «Pues, mañana podíamos ir todos (se refiere a los hermanos y sobrinos de Floren) a  comer a la bodega», nos dice la criatura de camino a casa. Dicho y hecho, el martes al mediodía,  comida  en la bodega. El Hadji se lo pasó a lo grande, sobre todo con Rubén y Leticia. En las sobremesa de Nochebuena, entre mazapán y mazapán, El Hadji se arrancó con un rap. Cualquier cosa con tal de no ir a la cama.  El miércoles, después de comer, caminata por el campo para estirar las piernas y gastar algunas calorías. «Hoy es miércoles, ¿no?. Pues,  ya no tengo más miércoles aquí», exclama El Hadji mientras contemplamos los armoniosos movimientos de una bandada de tordos. ¡Ha comenzado la cuenta atrás!

A por uvas

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IMG_20131026_142931Como El Hadji no había podido ir a vendimiar, hemos decidido aprovechar este puente para llevarlo a Entrena (La Rioja) a racimar; es decir, a recoger los racimos que, bien por olvido o porque en su día todavía no estaban maduros, se habían dejado en las cepas. El chaval andaba encantado viña arriba viña abajo, seleccionando los racimos que más le gustaban. Pero El Hadji no sólo ha cortado uvas, también le ha ayudado a Félix, el hermano mayor de Floren, a limpiar la bañera,  que es donde se echan las uvas cuando se cortan en la viña. También hemos  tenido tiempo de dar una caminata por el Parque de La Grajera, donde El Hadji ha disfrutado de lo lindo viendo ardillas, gamos y ciervos. Después de tanto andar, el muchacho estaba hambriento y pensamos que podía estar bien dar una vueltecita por la Calle Laurel. Y de verdad que tenía hambre la criatura, porque fue visto y no visto la ración de patatas bravas  y de gambas a la plancha. ¿Quién dijo que El Hadji era lento comiendo?. Con todo, lo que más le gusta a este  chicarrón es ir a comer a la bodega y, por supuesto, su plato preferido las chuletillas al sarmiento. «Da gusto ver como la goza este mocete comiendo en la bodega. La cosa es que ¿dónde lo mete?», nos dice un amigo que estaba comiendo con nosotros. «Ya lo dicen mis hermanos que yo soy el pequeño, pero que soy el que tiene la tripa más grande», interviene El Hadji por si nos quedaba alguna duda. «La tripa más grande, según para qué, porque cuando toca verdura, creo que la tripa se te  encoge un poquito», le digo. «Eso es otra cosa, eso es otra cosa», repite El Hadji con expresión de ¡vas a comparar!.

¡Estoy de vacaciones!

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2013-07-21 10.46.16«Sí, ya me he cogido oficialmente las vacaciones. Después del último susto en el Hospital de Cruces, he decidido que me tomo todo el mes de agosto libre. Así que durante todo este mes casi seguro que no me vereis aparecer por estos territorios digitales de El Diario de El Hadji. Eso sí, al que me quiera ver personalmente, le diré que estaré por Ermua,  Entrena (La Rioja), Bilbao (Aste Nagusia), Sanfuentes, Noja… Ondo pasa ta gutxi gasta!»

Puente de Santiago en Entrena

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SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERAAcabamos de llegar de Entrena (La Rioja), donde hemos pasado el puente de Santiago. Para El Hadji, este pequeño pueblo riojano, es un sitio fantástico y cuando le preguntamos por qué, nos dice que por la piscina, los niños, la bodega y, sobre todo, porque, después de cenar, sale a jugar a la plaza. Una noche, desde donde estábamos sentados en la plaza, veíamos que El Hadji estaba hablando con un grupo de chavales animadamente, tanto que habían interrumpido el partido que estaban jugando. «Los niños me preguntan muchas cosas, quieren saber muchas cosas. Me preguntan de dónde soy, si me habéis adoptado, por qué he venido», nos dice ya en casa, satisfecho de saberse el centro de atención. «¿Y tú, qué les has contestado?», le pregunto. «Ah, que no, que no soy adoptado, que tengo familia, que tengo padres y cuatro hermanos. Les he dicho lo del accidente y que soy de Senegal…», me responde “viniéndose arriba”, encantado de ser el protagonista de la historia. Hoy por la mañana, después de desayunar, mientras nosotros recogíamos la casa, Floren le ha propuesto que leyera un rato, antes de bajar a la plaza. «No, no, leer no. Hoy es domingo y los domingos son para descansar», ha sido la respuesta de El Hadji.

El camaleón

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camaleonSi don de gentes es la capacidad que tiene la persona para relacionarse con los demás adaptando el registro al ámbito en que se encuentra, El Hadji saca bikain en esta materia. Hagamos un pequeño repaso. Cuando está con Aitor, nuestro sobrino pequeño y fan de Messi hasta la médula, El Hadji es del Barca. Cuando intuye que sus compañeros de juego son del Athletic, él se vuelve txuri-gorri total. Por supuesto, si está en Entrena (La Rioja), se convierte en un fervoroso madridista. Lo mismo hace con el euskera y el castellano. «¿Has aprendido mucho en clase?», le pregunta un vecino que, a ojos de El Hadji, es euskaldun peto petoa. «Zer moduz?», le responde el niño con total naturalidad. Alguien dijo que «las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor a los cambios». Sin duda, El Hadji también en esto es txapeldun.

Semana Santa en Entrena (La Rioja)

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SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERAEl miércoles, nada más levantarse, «hoy autobús no, hoy coche», me dice sonriente El Hadji. Desayuna rápido. Tiene prisa para montarse en el coche, pero antes tenemos que hacer un recado importante. Tenemos que recoger su patinete. El Hadji no sabe nada. Entramos en la tienda y el dependiente, sin decirle nada, nos trae el patinete (claro, estaba encargado). Lástima de cámara, porque su cara es un “poema”. Nada más llegar a Entrena, tiene que bajar a la plaza a estrenar su patinete. Por la tarde, gracias al buen hacer de una madre, El Hadji se entrena con los niños del pueblo. El entrenador tiene un golpe bueno. «Ponte esta camiseta para que yo te identifique», le dice. Nuestro programa diario consiste en balón y patinete, por la mañana; sobre las dos, comida en la bodega (el txoko familiar); y, por la tarde, más balón y más patinete. A El Hadji le gusta la “salsa”. Un día le pregunto si prefiere comer él solo antes en casa. Respuesta: «yo en la bodega con tú». Se ha ganado a los niños y niñas de El Coso (la plaza del pueblo). Bueno, no sólo a los niños, también a los mayores. Tanto los hermanos de Floren como nuestra hija se han quedado sorprendidos de su actitud. Siempre dispuesto para lo que sea menester. Que juega Rubén (nuestro sobrino), El Hadji se apunta para ir a verlo. Que Félix (el hermano mayor de Floren) le invita a ir a dar una vuelta en el león amarillo, va encantado. Así que termina agotado, aunque no lo quiera reconocer. Como es un poco vagoneta, a veces, le pide a Floren que le empuje, porque el patinete «está cansado». Ahora bien, en cuanto hablamos del cuaderno y de leer, se le cambia la cara. «No, no, patinete y balón», nos responde. Veremos qué pasa cuando llegue el momento de ir a clase.