Archivos Mensuales: noviembre 2013

Las bicicletas son para el verano

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El Hadji ha encontrado una estrategia fantástica para hacer frente al frío: recordar el calorcito del verano, sobre todo, la  semana de vacaciones en Noja. «Un día, en una cosa como en la bodega, Joxean y yo hicimos fuego. Adela hizo la comida: alitas de pollo, riquísimas. Y,  Beñat y Oier, jugando, sin hacer nada. Encima, las alitas se quemaron un poco y ellos protestaban. Pero por dentro estaban buenísimas. Hala, en la caravana, te levantas y, si hace buen tiempo, a la playa o a la piscina. Y el primer día, cuando llegué, una fiesta de vestirse, yo me vestí de caballero, con una espada y todo», recuerda El Hadji con gran nitidez. «¡Qué bien! Yo lo entiendo, sin deberes, sin  broncas de Maite, sin madrugar…», le comento. «Eh, eh, Adela, no,  pero las broncas de Joxean son más gordas que las de Txema y tú juntas. Pero sólo con Oier y Beñat; conmigo, no, porque yo me portaba muy bien. ¿A que te lo dijo Joxean a ti?»,   pregunta El Hadji buscando la confirmación de Floren. Sin duda, 2013 será un año imborrable para El Hadji y, por supuesto, también su verano.

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JanariaKliburutruK

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAAunque sabemos que no es tarea fácil, en la medida de lo posible, queremos   que la percepción de El Hadji acerca de nuestra situación socioeconómica sea lo más ajustada posible; es decir, no queremos contribuir ni al mito de la “ierra prometida” ni, tampoco, del “paraíso europeo”. Por supuesto, sin olvidar que estamos hablando de un chaval de once años. Por esta razón, hoy le hemos invitado a El Hadji a participar en la campaña JanariaKliburutruK / AlimentoXlectura, de la Biblioteca de Ermua. «Esa comida es para la gente que no tiene casa y tampoco tiene dinero», me dice cuando le pido que me cuente por qué se hace esta campaña. Nosotros no sabemos si habremos conseguido algo con este gesto, pero El Hadji lo tiene claro. El ha llevado el agua a su molino, consiguiendo que Isa, la bibliotecaria,  le diese dos DVDs,  pero un sólo libro.

Minientrada

SAMSUNG DIGITAL CAMERAHoy ha sido el primer día de clase para El Hadji y hay que decir que ha empezado con muy buen píe, porque por la tarde tenía piscina y, por si acaso, él ha hecho txanda pasa. Pero, visto lo visto, podía haber ido perfectamente, porque este chaval es del mismo Bilbao. Cuando hemos ido a recogerlo venía ufano y altanero, con la chamarra abierta de par en par. «En la Ikastola todas las andereños preguntándome ¿qué tal estás?, ¿qué tal en el hospital? Luego, todos los niños también ¿qué tal estás?, bueno, todos menos uno», nos cuenta El Hadji simulando un cierto cansancio, aunque en realidad la criatura está encantada de volver a  ser el centro de atención. Después de cenar, le recuerdo que tiene que leer un poco. «Sí, sí, pero sólo una hoja, porque tiene un mogollón de letras, ¿sabes?», me dice con gesto de estar profundamente cansado. ¡Puro teatro!

Mogollón de letras

Piratas

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20131124_114139Antes de volver con Maite y Floren a Ermua le propongo a El Hadji visitar en los muelles del  Museo Marítimo de Bilbao el “Shtandart”, un “barco pirata” que, en realidad, no es sino la réplica de un velero-fragata ruso de hace 300 años. Intrigado ante la posibilidad de ver a “corsarios con auténticas patas de palo”, El Hadji no deja de coserme a preguntas. «¿Pero no serán piratas de verdad, n0?», deja caer incrédulo. «¿Y qué hacen aquí?»… Como me muevo en el terreno de las evasivas, El Hadji toma la iniciativa haciendo gala de sus conocimientos geoestratégicos en el mundo de la piratería. «Pues en Rusia no hay piratas», asegura como quien conoce a fondo las andanzas de Putin y compañía. «Y dónde están, entonces, los piratas?», le pregunto haciéndome el sabihondo. «Pues en Somalia», me contesta con rotundidad aplastante. ¡Y uno creía que no hacía caso en la televisión a nada que no tuviera que ver con los dibujos animados!

El Hadji for president

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1322438139_0Salvo confundir la sabana tropical africana con “algo para taparse”, la palabra colonia aplicada a territorio sometido o dependiente “con eso que echas para oler bien” y las “etnias” de Senegal con “hernias”, hay que decir que El Hadji se ha esforzado en la lectura del libro que le ha tocado en la tarde de este sábado desapacible: “Hoy día en Senegal – El diario de un niño”. Eso sí, tras la lectura de unas cuantas páginas del libro se ha postulado como el próximo presidente del país e, incluso, ha anunciado algunas de las primeras medidas que tomará ya investido como máxima autoridad gubernativa: 1) Ayudar a la gente que no tiene trabajo. 2) Hacer que la comida cueste menos dinero. 3) No mandar a los polis para que maten a la gente. 4) Poner la luz más barata. 5) Y arreglar las casas del barrio Grand Yoff, donde vive su coetáneo El Hadji Gorgui Fall “Papa”. Para empezar no está nada mal. Ya estamos preparando las papeletas para votarle.

A El Hadji lo que es de El Hadji

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SAMSUNG DIGITAL CAMERALa casualidad (acaso la causalidad) ha querido que, coincidiendo con la celebración de Santa Cecilia, El Hadji le haya puesto letra y música a su estancia entre nosotros. «Esa canción me gusta mucho, mucho», le dice El Hadji a Floren mientras el chaval oye la radio en la cama. Floren le comenta que tenemos ese disco y que se lo va a buscar. El Hadji escucha la canción una y otra vez y, finalmente, intenta seguir el ritmo con el djembe, a la vez que se esfuerza en repetir la letra, sobre todo, el estribillo: «Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos, sacarlos afuera  (….) Sé que lo imposible se puede lograr. (..)». Se trata de la canción Color Esperanza, de Diego Torres. A pesar de que yo canto fatal, como la ocasión lo merece, terminamos cantando la canción a dúo. Ya en la mesa, le digo a El Hadji que a mi también me gusta mucho, que es una de mis canciones preferidas y que, cuando estoy de bajón, siempre la escucho porque me da fuerza. «Mira, como la letra. Los médicos sabían que te podían operar, pero tú has querido porque has hecho lo que te han dicho», le recuerdo a El Hadji. «Bueno, yo casi  no he hecho nada, vosotros habéis hecho casi todo», añade. «No, no, nosotros sabemos bien que tú te has bebido muchos vasos de agua sin tener ganas y que has intentado aguantar para que la vejiga se fuera haciendo más grande y eso es querer que se pueda y tú has podido», le recuerdo a este chavalote por aquello de que al César lo que es del César…

La religión de los elefantes

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«Enfrente de nuestra casa de Dakar, los que viven allí son cristianos, y los de la casa de al lado también. Y cuando son sus fiestas nos traen unas cosas riquísimas», nos cuenta El Hadji mientras cenamos. Le pregunto a ver si ellos hacen lo mismo. «Tú dices, por ejemplo, cuando la Fiesta del Cordero, pues sí, nosotros, cuando la Fiesta del Cordero, les llevamos un cachazo de cordero que está para chuparse los dedos», me responde El Hadji con orgullo. Le comento que me parece un detalle muy bonito y que eso demuestra que, tanto cristianos como musulmanes, podemos llevarnos bien, ser amigos y ayudar a quien lo necesita. «O sea que tú tienes amigos cristianos», prosigo como quien no quiere la cosa. «Bueno, no, es que son muy fuertes, porque como comen mucho cerdo», contesta. «Ah, sí, pues los elefantes son grandes y fuertes y sólo comen hierba, ¿qué te parece?», interviene Floren. «¿Que qué me parece? Me parece que la hierba no es verdura», concluye  El Hadji con un auténtico remate de cabeza.

Chulito

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Esta tarde hemos ido a la biblioteca. Ha sido la primera salida de El Hadji después de la operación. Yo había quedado con un chico senegalés y me parecía que podía ser una buena oportunidad para que El Hadji despertase un poco su wolof dormido. Mi gozo en un pozo: un escueto saludo ha sido todo lo que ha salido de su boca. Ya en casa, hablando de la vuelta a clase, primero a la Ikastola y luego a su Colegio de Senegal,  le pregunto a El Hadji si tiene ganas de volver a ver a sus compañeros de clase de Dakar. «Se van a enterar, antes yo era un miedica, pero ahora me voy a motivar», me responde con cara de chulito. «¿Qué es eso de que te vas a motivar?»,  «No entiendo», le digo. «Vosotros decís que no hay que pegar, pero eso es aquí. Motivar es tener ganas y yo ya tengo ganas. Antes se reían pero ahora, no», me contesta mientras simula dar puñetazos. «Es que a los senegales nos gusta mucho el combate», continúa El Hadji intentando convencerme.

Cocinador

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Le hemos dicho a El Hadji que tiene que escribirle una carta a sus padres contándoles lo bien que se encuentra y que su vuelta a casa cada vez está más cerca. «Sí, antes, cuando Txema me decía que a lo mejor después de la operación me quitarían la sonda, yo no me podía creer eso», recuerda El Hadji con los ojos brillantes. Le comento que, probablemente, el 11 de diciembre recibirá el alta médica y que eso significará su regreso a Dakar. «El último día de clase podrías llevar unas pastas a la Ikastola, porque yo creo que se las merecen, tanto las andereños como los compañeros», le digo a modo de sugerencia. «No, no, pastas no. Voy a hacer el bizcocho de chocolate de Haize. Yo ya sé hacerlo, un día hice uno en Bilbao. El fin de semana voy a pedirle la receta. Bueno, mejor hago dos. Un día, un niño llevó a clase un bizcocho y ahora se va a enterar del cocinador que soy yo», me responde el nuevo rey de los fogones.

Pirritx eta Porrotx

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El Hadji sigue insistiendo en que quiere pasar aquí la Navidad. Yo le digo que no entiendo su interés y que, además, ese es un tema que no depende de nosotros. «No, no es por la Navidad, es para ver a Pirritx y Porrotx, porque tú me dijiste que en Navidad venían a Ermua», responde El Hadji con cara de pena. «A ver, que me entere yo,  ¿para ti  es más importante ver a Pirritx y Porrotx que a tu familia?», le pregunto. «Bueno, primero veo a Pirritx y Porrotx, y luego a mi familia», me replica dejando claro que él no ve ninguna incompatibilidad. Miramos en Internet pero enseguida comprobamos que este año Ermua no figura en su agenda. «Sí, mira, mira, en Berriz sí pone, pone el cuatro de diciembre y Berriz está cerca de aquí», exclama El Hadji con cara de felicidad.

Secretos

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El Hadji ha pasado un fin de semana estupendo entre llamadas y visitas. Ayer vino la andereño Pili y nos contó un bonita historia. El curso pasado Pili fue la PRL (profesora de refuerzo lingüístico) de El Hadji y este curso es la tutora de 2º de Primaria. Cuando Pili ve a El Hadji por los pasillos de la Ikastola, se acuerda del niño que vio por primera vez el 17 de abril,  y casi no puede dar crédito de lo que ve. «Es que se le ve tan bien, en todos los sentidos, porque físicamente también ha mejorado un montón. Y, además, es que es el centro de atención. Todos los niños de la Ikastola saben su nombre. Me parece una historia tan bonita, que pensé que estaría bien que se la contara a mis alumnos. Así que un día le pedí a El Hadji que viniera a mi clase. Fue increíble cómo le escuchaban los niños, lo bien que les transmitió su historia. Les dijo que estaba con una familia muy maja, pero que también le castigaban», nos cuenta Pili,  mientras El Hadji pone cara de póquer. Yo le muestro mi sorpresa y le digo que no sabía nada. Le pregunto a El Hadji por qué no nos había contado nada. «Oye, que vosotros tampoco me contáis todo, eh», responde poniendo los puntos sobre las íes.

Navidad

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«¿Tú adornas la casa en Navidad?», me pregunta El Hadji mientras le ayudo a meterse en la cama después de desayunar. «Sí, un poco. En la sala ponemos el nacimiento y en la entrada un centro con detalles navideños», le contesto con cautela, porque no tengo ni idea por dónde puede ir el chaval. «Hala, muy bien, y aquí (en su habitación) nada de nada», me responde con gesto enfurruñado. Por si acaso, le recuerdo que el 11 de diciembre tenemos consulta y que, si todo va bien, a lo mejor los médicos podrían darle el alta. «¿Qué es eso?», me pregunta con cara de velocidad. Le explico que el alta médica significaría que está totalmente recuperado y que había llegado el momento de regresar a Dakar. «Ah, vale, yo le digo al Dr. Oliver que me duele un poco y me puedo quedar», me dice con toda naturalidad.

Makila

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SAMSUNG DIGITAL CAMERALa evolución de El Hadji no ha  podido ser más favorable. Nada que ver con el niño de hace 24 horas. Porque, aunque los médicos dijeron que todo había ido muy bien, yo lo único que vi al llegar a casa, fue un niño que no se mantenía de píe y con la cara muy inflamada. Yo no entendía cómo le habían podido dar el alta hospitalaria. Ahora sí lo entiendo, porque El Hadji no ha tenido dolor, ha dormido bien, ha comido estupendamente, ha trabajado un poquito y ha visto una buena dosis de dibujos animados. Eso sí, como le cuesta un poco andar y además lo hace encorvadito,  Floren le ha dejado su makila. Por supuesto, El Hadji ha aceptado encantado, pero con la condición de que le hiciese una foto para su blog. ¡Vaya estampa la de este chavalote!

Mal tiempo, buen pronóstico

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji ya está en casa. Este chaval va de récord. Casi no ha tenido tiempo ni de deshacer la mochila en el Hospital. Lo que en un principio iba a ser un ingreso aproximado de diez días, no ha llegado ni a diez horas. Según el Dr. Oliver, la uretra está perfectamente, lo que ha simplificado la intervención, dejándole a El Hadji sin posibilidad de disfrutar de su estancia en Gurutzeta. A media tarde, una enfermera le pregunta si tiene ganas de orinar. El Hadji le dice que no. «Es que si haces pis, te puedes ir a casa», le dice. «Sí, pues creo que ya tengo un poco de ganas», le contesta El Hadji con premura. El tratamiento a seguir es de reposo relativo en casa durante cinco días. Por tanto, el mal tiempo que han anunciado para el fin de semana, a nosotros nos va a coger a cubierto.

De excursión al hospital

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SAMSUNG DIGITAL CAMERATeniendo en cuenta que hoy jueves le operan y por aquello de que más vale prevenir que lamentar, ayer El Hadji no fue a la piscina. Por esta razón, a las 14:30, fuimos a recogerlo a la entrada del polideportivo. Nada más verme, la andereño Tanit se acerca a saludarme y a comentarme que estaba sorprendida por la actitud de El Hadji, porque le había dicho que no estaba  nervioso por la operación y que no le importaba nada tener que estar en el Hospital. «En la ikastola todos preguntándome ¿te van a operar?, ¿te van a operar?; y yo,  que sí, que sí.. La andereño me ha preguntado de qué me van a operar y le he dicho que de la hernia y de un huevito. De la uretra no le he dicho nada, porque sino…», me cuenta de camino a casa con tono cansino. Por la tarde, después de ver un rato la tele, Floren le dice que es hora de trabajar, que tiene que hacer una hoja de problemas. «Por eso digo que no me importa estar en le Hospital, porque puedo estar tumbado viendo dibujos y no tengo que hacer deberes», refunfuña El Hadji mientras se acomoda para hacer los ejercicios. Alto y claro, sí señor, que no quede ninguna duda. Antes de cenar, le recuerdo que tenemos que preparar la mochila. «Ah sí, tengo que llevar el dominó, cuatro en raya, las cartas, la maquinita y la pelota que estoy haciendo», me contesta con tono risueño como si estuviera preparándose para ir de campamento. Eso sí, nada de libros ni  de cepillo de dientes…  Cuando El Hadji se dispone a meterse en la cama,  suena el teléfono. Son Haize y Txema. He aquí la respuesta de El Hadji:  «No, que yo no estoy preocupado, que yo sólo quiero que todo salga bien». Y tod@s los demás también.

Noticias, rezos y dibujos

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SAMSUNG DIGITAL CAMERADespués de merendar, mientras El Hadji hace los deberes, yo aprovecho para abrir el correo. Sorpresa: noticias de Dakar.  Alfonso nos ha hecho llegar una carta de los padres de El Hadji. El chaval la lee una y otra vez. Nos dice que algunas cosas no entiende, otras que sí. Le pregunto qué tal están sus padres y sus hermanos, a ver qué le cuentan. «El hijo del hijo de Babakar (el abuelo espiritual de El Hadji) está rezando por mi para que todo salga bien y me cure. Mis padres y mis hermanos también rezan para que todo salga bien y me cure. Y, Moustapha, por fin, que ha entrado en el universitario. Ya era hora, porque no tenía  suerte y le ha costado mucho», me resume con premura, enfilando sus pasos hacia la sala, mientras murmura: «se me van a pasar mis dibujos favoritos».

Gaztañarre

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAMientras merienda, El Hadji nos cuenta que esta mañana han comido castañas en la Ikastola. Le pregunto si sabe porqué y me dice que no. «¿Seguro que la andereño no os ha contado qué se celebra hoy?», insisto. «Bueno, sí nos ha contado pero yo no he entendido», responde con gesto contrariado. Le propongo que, si le parece bien,  se lo cuento yo. Finalmente, aunque sin demasiado entusiasmo, El Hadji me dice «bueno, vale». Le explico el significado de  Gaztañarre y le cuento que hace muchos años, sobre todo en los caseríos,  la gente comía muchas castañas y que eran muy buenas. «Sí, sí, pues las castañas de la Ikastola no eran muy buenas», me interrumpe. «Bueno, pues cuando acabes el bocata, puedes ir a comprar castañas donde Nieves», le propongo. «Vale, pues compro dos docenas», me responde, «No, no, con una es suficiente», le digo sin posibilidad de apelación.

Latín

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«Cuando vaya a Dakar, le voy a preguntar a mi padre si quiere aprender español, porque mi padre sabe muchos idiomas. Sabe árabe, francés, inglés y wolof», me dice El Hadji intentando retrasar la hora de dormir. Le pregunto a ver quién le va a dar clases de español a su padre. «Pues  yo, porque yo ya sé y  le puedo enseñar. A mi me gusta hacer los deberes con mi padre, porque si los hago mal yo solo, me pone así (de rodillas contra la pared con los brazos levantados)», responde convencido. El padre sabe varios idiomas pero no hay duda de que el hijo sabe “latín”.

Txapela buruan ta ibili munduan!

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SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERADe acuerdo con Txema y Haize, El Hadji se ha quedado este fin de semana en Ermua. El motivo, San Martín Azoka. Por esta razón, hoy El Hadji tenía más prisa que nunca para vestirse. Había que verlo delante del espejo colocándose la txapela. Nada más salir a la calle, ha visto a la andereño Pili y, a voz en grito, ya se ha encargado él de que la andereño lo viera. «Ikusi behar ze dotore zauden», le dice la andereño, ante lo que El Hadji se infla como un pavo real. Después, cámara en mano, recorremos toda la Feria. El Hadji tiene que trabajar. La andereño Lorea les ha pedido a los chavales de 5ºD que hagan tres fotografías (animales, productos de caserío y otros puestos). Según El Hadji, el lunes elegirán entre toda la clase la mejor fotografía. «A lo mejor gano yo, porque me han quedado muy bien»,  dice sin ningún rubor mientras ojeamos las fotografías. Esto sí que es txapela buruan eta ibili munduan!

Juan Tenorio

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20131107_200544Son las 21:45. Floren y El Hadji acaban de llegar de Bilbao, de la reunión de Gizakien Lurra/Tierra de Hombres, en la que se han decidido turnos de hospital para Mamadou y para El Hadji. Nos sentamos a la mesa recordándole a  El Hadji que haga un esfuerzo para cenar un poco rápido, porque, de lo contrario, por la mañana tendremos que llamar a la grúa para levantarlo. «Sí, sí, pero yo quiero contarte una cosa, sólo una», me interrumpe con tono zalamero. «Todas las mujeres quieren conmigo, todas levantan la mano y dicen yo, yo. Dos se han quedado sin nada», me cuenta El Hadji henchido de satisfacción. «¿Qué es eso de que se han quedado sin nada?», le pregunto a este parlanchín con aires de don juan. «Pues, quiero decir que no van a poder estar conmigo en el Hospital. Bueno, Joxean sí que va a estar», responde El Hadji con cara de felicidad. Por cierto, viendo su expresión, nadie diría que le van a operar.

Haciendo amigos

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«Te voy a contar una cosa, pero sin bronca, ¿vale?», me dice El Hadji inesperadamente. Por lo visto, hace unos días, el chico tuvo un rifirrafe con un chaval en el parque San Pelayo. «Estábamos jugando a pilla-pilla antes de ir a la piscina y, para que no me cojan, yo quería meterme en un sitio, pero estaba ocupado, estaba un chaval. Yo le dije: quítate, déjame a mí.  Y,  como  no se quitaba, le insulté y se enfadó», me cuenta El Hadji orgulloso de su hazaña. Le digo que insultar es muy feo y que, además, no tiene razón. He aquí su respuesta: «Sí, porque si no me escondía, me cogían y por eso le dije: ostia, quítate. Y luego le empujé». ¡Ya estamos otra vez haciendo amigos!

Mecánico

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji llevaba tiempo queriendo montar un coche que le habían regalado en su cumpleaños, pero no acababa de encontrar el momento de hacerlo. Cada vez que mencionaba el tema, yo siempre le decía que se pusiera manos a la obra, y él me respondía que era muy difícil y que necesitaba ayuda. «Mira, mira lo que he hecho», me dice El Hadji enseñándome el coche en cuanto he entrado en casa. Le pregunto si lo ha hecho él solo y, sin cortarse ni una miaja, me contesta que sí. Floren sonríe y yo vuelvo a la carga. «Pero, de verdad, ¿lo has montado tú solo?», le insisto. «Bueno, Floren me ha ayudado un poco, porque yo no entendía el dibujo, pero las ruedas las he puesto yo solo», me responde con rotundidad. Le sugerimos que, para llevar el coche a Dakar, es mejor desmontarlo. El Hadji se niega en redondo. Nosotros insistimos diciéndole que el coche montado ocupa más y que se puede romper más fácil y que, además, en Dakar le pueden ayudar a montarlo de nuevo, bien su padre o también sus hermanos. «Mis hermanos están muy ocupados estudiando y mi padre no hace juguetes», contesta el chaval con total naturalidad.

 

Controlador

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lebossuHoy toca hacer balance de los resultados producidos por el “reglamento doméstico”. Sorprendente, pero hemos pasado de ir apagando  luces, cerrando grifos y de ir recogiendo la ropa de El Hadji, entre otras cosas, a tener que andar ojo avizor porque, al mínimo descuido nuestro, oímos una voz que nos advierte: «A lo mejor tú también vas tener que hacer una división». Ahora El Hadji no sólo apaga las luces y cierra los grifos, sino que además tiene tiempo para controlar cualquier posible despiste nuestro. Y todo por no hacer divisiones y multiplicaciones. «Si, sí, pero cuando no tengo deberes, me ponéis problemas», exclama El Hadji, a modo de queja, mientras se pone el pijama «Venga, termina, que vamos a leer el cuento que hemos traído de la biblioteca», le digo. «Eh, otra vez no, que ya he leído a la tarde con Floren», responde el chaval con gesto enfurruñado. Ante mi expresión de incredulidad, El Hadji espontáneamente empieza a contarme el cuento: «Es una niña que se pierde y luego aparece con su madre de la mano…».  La operación “Wolof despierto” prosigue su marcha, esta vez con un pequeño cuento titulado Ma-Xuuge ak Ninku-Nanka ba,  de Mamadou Cissé.

De bolos

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20131101_175925Hablamos en términos deportivos: las formas geométricas redondas no le van demasiado a El Hadji salvo, quizás, el balón de futbol. En todo lo demás que ha practicado hasta ahora (pelota mano, tenis, baloncesto…) la esfera se le resiste. Este largo fin de semana lo hemos comprobado con el ping pong por un lado y, por el otro, con los bolos. En el primero, aunque la pelota es minúscula, los efectos de la bola le vuelven loco, y la lentitud en sus movimientos, su punto más débil. Piensa que la bola tiene que ir donde está él y no al reves.  En la bolera, el problema, según él, es el peso del bolo, que a veces parece que le arrastre hasta el fondo de la pista. En la mayor parte de las tiradas, sus bolas se escurrieron por los canales laterales. En fín, que no dió pie con bola.

Compras

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20131102_114732Sábado de puente. Hay que hacer compras. Suerte que el Mercado de la Ribera está cerca de casa. Le pregunto a El Hadji quién hace las compras en su casa. «MI madre», responde. «¿Y quién cocina?», sigo con el interrogatorio. «Mi madre también», responde resignado como asumiendo que esto no ha hecho nada más que empezar. Varias preguntas más y sus correspondientes respuestas dibujan el cuadro exacto de tareas domésticas que la mayor parte de las mujeres africanas realizan día a día, es decir, prácticamente todas. «¿Y tú», le pregunto, «no la ayudas?». Respuesta rápida y, aunque sabe que no cuela, lo intenta: «Bueno, yo tengo que estudiar». Así que hoy vamos de compras y él, al menos, se encarga de llevar una de las bolsas que, poco a poco, va cogiendo peso. Cuando vuelva a Dakar sabrá lo que cuesta hacer la compra.

Muertos

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20131101_171333El Hadji me dice que en Senegal los niños no pueden ir a los cementerios. «Si van, su cabeza se pone mal y se vuelven locos». Le digo, entonces, que tenemos un problema porque tengo que ir al cementerio de San Vicente de Barakaldo a visitar a mis cuatro abuelo@s, cuyos restos reposan allí. «Bueno», le propongo, «puedes esperarme en la puerta sin entrar y luego te vuelvo a buscar». Cuando llegamos, me dice que no importa, que también entra conmigo. «¿Tus abuel@s eran cristianos». «Sí», le contesto. «¿Y los tuyos», le pregunto. «Sí, los cuatro eran musulmanes pero ya sólo vive una abuela y a los otros no les he conocido». Caminamos callados pero, poco después, me dice: «Cristianos y musulmanes es igual porque al final todos nos morimos».