Archivos Mensuales: octubre 2013

Cremallera

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«¿Qué vas a poner hoy en blog?», me pregunta El Hadji a la hora de acostarse, mientras miramos por enésima vez las fotos de su familia. «Si quieres, te cuento algo como el otro día», continúa El Hadji sin esperar a mi respuesta. «En Senegal, cuando alguien viene a casa después de mucho tiempo lejos, hacemos una fiesta. Mi madre cocina mejor que mi tía. Mi madre hace un plato muy rico con atún y una salsa y verduras. ¡A mi me encanta! A lo mejor también lo hace cuando yo vaya a Dakar», me  cuenta El Hadji sin detenerse y sin dejar de mirar a su madre. Aquí y en Senegal, ¡la amatxo es la amatxo! Le digo que va a tener suerte porque, cuando se vaya, aquí hará frío y en Dakar calorcito, «Estoy pensando que a mi también me gustaría pasar el invierno en Dakar», comento en voz alta como quien no quiere la cosa. «No, no, a  ti no te gustaría vivir en Dakar», responde El Hadji con contundencia. «¿Por qué crees tú que no me gustaría?»,  le pregunto con gesto de asombro. «Porque a ti te gusta mandar mucho, y en Dakar, las mujeres no mandan», me dice llevándose la mano a la boca para indicarme “cremallera”.

 

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“Chicorrón”

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Hoy, a las 6:45, al ir  a cerrar la puerta de la habitación de El Hadji, sorpresa, el chaval no estaba en la cama. Me vuelvo y veo que la luz del baño está encendida. «Es la segunda vez que me he levantado yo solo esta noche», me dice El Hadji con expresión de satisfacción. «Muy bien chicarrón, así se hace y encima dos veces», le contesto queriendo valorar su esfuerzo. «Oye, a mi no me gusta que me llames  chicarrón, porque yo no soy chica. Tú también vas a tener que hacer una división», me responde el chaval con gesto ofendido. Le explico que chicarrón se le dice a los chicos en plan cariñoso, «Sí, sí, ¿entonces a las chicas como se les dice?», me replica  El Hadji con un pelín de ironía. Viendo su desconfianza, le pregunto a ver cómo cree él que se dice correctamente. «Pues, cómo se va a decir, pues si es  un chico, chicorrón», me contesta sin dudar ni un momento.

A por uvas

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IMG_20131026_142931Como El Hadji no había podido ir a vendimiar, hemos decidido aprovechar este puente para llevarlo a Entrena (La Rioja) a racimar; es decir, a recoger los racimos que, bien por olvido o porque en su día todavía no estaban maduros, se habían dejado en las cepas. El chaval andaba encantado viña arriba viña abajo, seleccionando los racimos que más le gustaban. Pero El Hadji no sólo ha cortado uvas, también le ha ayudado a Félix, el hermano mayor de Floren, a limpiar la bañera,  que es donde se echan las uvas cuando se cortan en la viña. También hemos  tenido tiempo de dar una caminata por el Parque de La Grajera, donde El Hadji ha disfrutado de lo lindo viendo ardillas, gamos y ciervos. Después de tanto andar, el muchacho estaba hambriento y pensamos que podía estar bien dar una vueltecita por la Calle Laurel. Y de verdad que tenía hambre la criatura, porque fue visto y no visto la ración de patatas bravas  y de gambas a la plancha. ¿Quién dijo que El Hadji era lento comiendo?. Con todo, lo que más le gusta a este  chicarrón es ir a comer a la bodega y, por supuesto, su plato preferido las chuletillas al sarmiento. «Da gusto ver como la goza este mocete comiendo en la bodega. La cosa es que ¿dónde lo mete?», nos dice un amigo que estaba comiendo con nosotros. «Ya lo dicen mis hermanos que yo soy el pequeño, pero que soy el que tiene la tripa más grande», interviene El Hadji por si nos quedaba alguna duda. «La tripa más grande, según para qué, porque cuando toca verdura, creo que la tripa se te  encoge un poquito», le digo. «Eso es otra cosa, eso es otra cosa», repite El Hadji con expresión de ¡vas a comparar!.

Fórmula 1

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«He visto las siete y he cogido el patinete a toda leche, más rápido que los coches, igual iba con el patinete a ciento veinte. Me ha salvado la iglesia», nos suelta El Hadji a modo de saludo cuando vuelve a casa de la plaza. «¿La iglesia?», le preguntamos con sorpresa. «Sí, sí, porque han hecho plam-plam (las campanas) y he salido corriendo, hasta le he pegado a un niño con la raqueta, pero ha sido sin querer», nos responde El Hadji. Le digo que me sorprenden sus ganas de llegar a casa. «No, no, ganas no. Claro, es que si llego tarde, Floren me pone una cuenta», apostilla el nuevo Alonso de Ermua. ¡Hay que ver de lo que es capaz el chaval por no hacer una cuenta!

Pérdida del “status”

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«En el patio y en el jantoki he estado callado todo el rato», responde El Hadji cuando Floren le pregunta cómo le ha ido el día. Cosa rara, piensa Floren, sobre todo, teniendo en cuenta lo que le gusta hablar al chaval. «Los chicos no se portan bien conmigo», continúa El Hadji con su relato. Cuando Floren se dispone a prepararle la merienda, el niño le interrumpe inesperadamente: «No, no quiero bocata. No tengo hambre». A la hora de hacer los deberes, intento hablar con él, pero El Hadji enseguida zanja el tema. «Si no quieren ser mis amigos, mejor, a mi no me importa, yo ya tengo amigos en Dakar», sentencia El Hadji con gesto chulesco. La relación de protección del curso pasado, tanto por parte de las andereños como de los compañeros, nosotros intuimos que se ha ido transformando en una relación más igualitaria, lo que en la práctica se traduce en la pérdida del “status”  especial que todos le dispensaban. El Hadji se resiste a ser uno más, él quiere mantener su “diferencia”.

Policías y balones

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plazaSon las 18:30. Suena el timbre. Es El Hadji que, sorprendentemente, vuelve a casa 30 minutos antes de la hora acordada. «El patinete está fuera, toma el balón. Ha venido la policía y ha preguntado de quién es balón y los niños le han dicho que mío. Entonces, ha venido y me ha dicho: o llevas el balón a casa o me quedo con él. Yo le he dicho: no, no, me lo llevo a casa. Y el policía me ha dicho: te quiero ver ahora mismo llevándolo a casa. Yo estaba más asustao», nos cuenta El Hadji con aspecto y tono un tanto excitado. Le explicamos que en la plaza no se puede jugar al fútbol, porque hay niños pequeños y personas mayores. «Sí, vale, y entonces ¿dónde vamos a jugar al fútbol?», replica dejando claro que espera una respuesta. Sin embargo, antes de que  le digamos nada, continúa: «Claro, vosotros tampoco me dejáis ir allí arriba, donde entrenan los chavales porque está lejos. Pero el policía me ha dicho que la próxima vez me lleva así», exclama El Hadji entrelazando los dedos y alargando los brazos, para indicarnos que lo llevarían esposado. A lo mejor la solución pasa por hacer turnos para uso y disfrute de la plaza…

«Quiero ser actor»

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share11El Hadji ya ha elegido, por enésima vez, la profesión con la que triunfará en la vida. Si antes decía que quería ser abogado, informático, futbolista… ahora ha cambiado de opinión y lo que verdaderamente le va es el séptimo arte, hacer películas, en definitiva, ser actor, el protagonista principal de historias de amor, con algo de acción, por supuesto. Tablas no le faltan porque la interpretación se le da bastante bien. Ahora bien, la elección, en plena pubertad, tiene un interés concreto, que no esconde. «Es que así puedo besar a las chicas», dice de forma espontánea y sin ruborizarse. Sólo tiene un pequeño problema porque, en otros momentos, El Hadji, cuando ve en alguna película que dos protagonistas se besan, dice que, «luego, van a tener hijos». ¿Será por eso que le gusta tan poco besar y que le de besos la gente?

Tarde jurásica

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20131019_171458_resizedaventurasPocas cosas atraen tanto la atención de los niñ@s como el reclamo de los dinosaurios. Así que en la tarde del sábano nos vamos al Teatro Campos Eliseos, donde está en escena “Aventuras en el Jurásico”, un espectáculo que, según la propaganda que lo anuncia, «consigue una perfecta unión entre cultura, diversión, emociones, show e historia, prehistoria; en definitiva, la más divertida y completa experiencia teatral para toda la familia». Hora y media después acaba la función y le pregunto a El Hadji si le ha gustado. Respuesta diplomática: «Sí». Traducción (del español al castellano “común”): «No». Ahora estamos de acuerdo: el nivel de aburrimiento ha sido similar. Mientras él se ha solazado sobre la barandilla de unos de los palcos de la primera planta, yo he aprovechado para echarme una siesta a ratos, sólo sobresaltado por ruidos lejanos de algo semejante a un dinosaurio. Y es que el presente puede ser deprimente, pero volver a este tipo de pasado, ¡y que encima te cobren por ello!

PN

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«¿Qué tal te ha ido en la Ikastola?», le pregunto a El Hadji de regreso a casa. Como la respuesta es un lacónico bueno, le pido que me cuente qué le ha pasado. «No te lo puedo decir, porque es una palabrota», me responde con cara de circunstancias. Como insisto en que me lo cuente, me dice que un niño le ha llamado PN. «No entiendo qué es eso, ¿qué quiere decir PN?», le reitero la pregunta para ver si me entero de una vez. «Sí, sí, pero es una palabrota, luego no te enfades. El niño que le pegué el otro día me ha llamado “puto negro” y le voy a pegar otra vez», me contesta El Hadji con semblante compungido. Le digo que no es buena idea, que es mejor que se lo diga a la andereño y que sea ella la que le ponga las pilas. «Además, también me he atragantado comiendo esas cosas pequeñas y redondas, que son marrones. Estaba comiendo deprisa porque no me gustaba y ha sido por eso», continúa El Hadji con su relato. También es mala suerte, para una vez que come deprisa el chaval, va y se atraganta. Pero por aquello de que no hay dos sin tres, parece que una mujer “muy mala” les ha dicho que les va a quitar el balón si juegan al fútbol en la plaza. Menos mal que nada más llegar Haize, El Hadji se viene arriba, mete un golazo y se lo dedica a ella. Que tenga cuidado Guillermo, porque como lleguen a oídos de Ziganda los goles de El Hadji…

Recuerdos de África

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«¿Por qué no me cuentas algo de tus hermanos?», le pregunto a El Hadji antes de acostarse, señalándole las fotos que tiene  en la pared de su cuarto. «Con Cheiph Ahmeth, yo me portaba mal y él se portaba al revés que yo, porque me trataba bien y encima me defendía cuando me pegaban los chavales. Moustapha se enfada pocas veces conmigo, pero un día se enfadó mucho, y también Papa y yaye (ama) y me pegaron, porque me fui a un sitio que no me dejaban ir», recuerda El Hadji con nitidez. Le pregunto qué sitio era ése para que todos se enfadasen tanto con él. «Era un sitio donde se juega al futbolín y se mete dinero, además me fui muy pronto de casa», me responde con expresión de aceptación, gesto que yo interpreto como «me pegaron porque me lo merecía». Le comento que de Cheiphou Ouman no me ha dicho nada. «Cuando iba al hospital, él también quería venir conmigo, para el suero, la sonda, las medicinas y eso», me cuenta con aire de satisfacción. «Tú tienes mucha suerte con tu familia, porque hay que ver cuánto te quieren todos», le recuerdo a este gautxori, indicándole que es hora de dormir, porque a la hora de ir a la cama este chaval nunca tiene prisa. Por supuesto, a la mañana tampoco.

Aires de Nadal

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«Esta raqueta es mala. No tienes que comprar más en esa tienda. En la plaza, los niños me han dicho que las raquetas buenas se compran en Eibar. Además, está rota y no vale para jugar», nos dice El Hadji de carrerilla a modo de saludo al entrar en casa. Le echamos un vistazo a la raqueta y vemos que se le ha despegado el forro de la empuñadura y una pequeña pieza de plástico. Floren le dice que se la va a arreglar y que va a quedar como nueva. El Hadji tuerce el gesto, dejando claro que no le gusta la idea de arreglar la raqueta. El chaval quiere una nueva y, por supuesto, comprada en Eibar. «Es que con esa raqueta no puedo jugar bien», prosigue con su discurso intentando convencernos. «Tú no juegas bien porque la raqueta sea mala (cosa que es verdad), tú juegas mal porque todavía no sabes jugar y necesitas más tiempo para aprender», le respondo con firmeza. «Sí, sí, pero con una raqueta mala se juega peor», sentencia El Hadji con el ceño fruncido.  He aquí la influencia de los iguales y el peso de las marcas. Eso sí,  este chico con aires de “Nadal” tendrá que conformarse con la raqueta que tiene…

Chuletillas

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tabaskiHoy los musulmanes están de fiesta. Es la Fiesta del Cordero. Se trata de la Fiesta Mayor del Islam en recuerdo del cordero que Abraham ofreció como sacrificio a Dios en lugar de a su hijo. Esta celebración, que en Senegal se conoce como Tabaski,  consta de tres partes: Oración comunitaria, sacrificio del cordero y celebración familiar. Nosotros, en honor a El Hadji, también nos hemos sumado a la Fiesta. Eso sí, pasando directamente a la tercera parte. «¿Cómo quieres que celebremos la Fiesta del Cordero?», le pregunto a El Hadji buscando su implicación. «Con unas chuletillas», me responde sin dudarlo ni un instante. Teniendo en cuenta que es una celebración muy familiar, le proponemos que llame por teléfono a sus padres. Se queda pensativo y, finalmente, decide que no.  Después de cenar, continuamos leyendo Contes Wolof Modernes. «Mira, mira qué pone aquí. Pone yakkamti baaxul, que quiere decir que la prisa no es buena», exclama con vehemencia. ¡En marcha wolof despierto!

Coge la nota (buena) y corre…

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SAMSUNG DIGITAL CAMERASon las 14:30. Suena el timbre. Es El Hadji. Nada más entrar, se le nota que viene especialmente contento. Enseguida descubrimos que hay dos buenas razones para ello. La primera, el viernes hizo su primer examen de Matemáticas en la Ikastola y hoy la andereño se lo ha devuelto corregido. «Mira, ni oso ondo ni bikain. ¡Muy bien en mate!», me dice alargando la mano para que lo pueda comprobar por mi misma. La segunda, lunes y martes, por la tarde, el profesorado de la Ikastola  tiene formación y, como consecuencia, los alumnos  tienen fiesta. El Hadji pone cara de felicidad. Aunque el chaval va contento a clase, no hay duda de que va mucho más contento a la plaza. «¿Hasta qué hora puedo estar hoy en la calle?», nos pregunta patinete y balón en mano en la puerta de casa.

¡Al agua, patos!

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20131013_164008_resizedEl Hadji continúa en la piscina de Ermua con su cursillo para aprender a nadar. Por ahora se limita a flotar… pero con manguitos. Eso sí, de acuerdo particular interpretación de las cosas que le interesan, considera que el hecho de flotar (con manguitos) ya es, prácticamente, como saber nadar. Y nada también es lo que hicieron ayer en la ría de Bilbao miles de patos (nada menos que 30.000), en una iniciativa solidaria (Walk On Project) en favor de las enfermedades neurodegenerativas poco comunes. El Hadji no pudo estar en el acto de la tarde pero ya anunció que entre sus proyectos a corto plazo está el de irse nadando con manguitos hasta Dakar (Senegal). ¡Ni el propio Pato Donald lo igualaría!

Espíritu deportivo

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20131012_122706_resized20131012_121133_resizedSábado deportivo. Como el motor no da para mucho, nos vamos desde Bilbao a Barakaldo caminando (que también es deporte), para acabar comiendo allí (otro tipo de deporte más placentero). Las márgenes de la ría rebosan actividad. La fiebre del footing o del running (ahora se dice así) ha contagiado a niñ@s, jovenes y ancian@s. Otros van en patines o en bicicletas… eso sí, todos nos pasan a una velocidad de vértigo. Le digo a El Hadji que, a ese paso, no llegamos ni para la cena. Responde con un amago de sprint que escasamente le dura ocho metros. Hasta la mubles que nadan junto a la orilla nos dejan atrás. En un momento dado la conversación deriva hacia el reino animal. Me dice que el es muy rápido, «mucho más rápido que el caracol» e, incluso, «más rápido que la tortuga». Pienso en el “perezoso”, en el koala, en el camaleón, en la velocidad de movimientos del coral… pero prefiero no decirle nada porque, si se distrae pensando, todavía va más lento.

Artesanía

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20131011_183659«Cuando vaya a Senegal yo también tendré que comprar unos regalitos para llevárselos a  mi familia», me dice El Hadji, a menudo, cuando vamos a hacer la compra. Le explico que los mejores regalos no son los que se compran, sino los que hacemos con nuestras propias manos,  pensando en las personas a las que queremos regalárselos. «Sí, pero yo no sé hacer nada», me responde con gesto compungido. Le digo que eso no es problema, que Rosa, una amiga experta en manualidades, puede enseñarnos a hacer muchas cosas. Dicho y hecho. El martes nos dio la primera clase. Rosa nos enseñó a hacer cajitas de papel con hojas de revistas y hoy hemos empezado las prácticas. El Hadji disfruta haciendo los “churros” de papel y embadurnándolos con cola. La verdad es que, para ser la primera vez , no nos ha quedado nada mal. Bueno, de momento, sólo hemos hecho la base de la caja. Eso sí, lo hemos pasado bien y no hemos comprado nada. Una buena salida para las tardes frías y lluviosas como la de hoy.

Diálogo

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El miércoles, después de natación, en los vestuarios del polideportivo, algunos niños tuvieron hacia El Hadji un comportamiento inadecuado. Afortunadamente, la pronta intervención de la andereño Tanit, desautorizando la forma de proceder de esos alumnos,  hizo que El Hadji se sintiera comprendido y arropado. Hoy,  Lorea, la tutora, nos ha enviado una nota en la agenda escolar lamentando lo sucedido. También nos ha pedido que hablemos del tema con El Hadji y que, si lo consideramos oportuno, Tanit estaría dispuesta a explicarnos lo ocurrido. Hemos hablado  con El Hadji y he aquí su respuesta: «Hemos estado hablando en clase. También ha venido la andereño Tanit. Los niños me han pedido perdón y la andereño Lorea les ha puesto una nota en la agenda. Está arreglado, está bien. Bueno, todo no está bien, porque sólo nos han quedado diez minutos para jugar en el patio». Nosotros entendemos que, gracias al buen hacer de las andereños,  El Hadji se siente desagraviado y que, por tanto,  el incidente  puede darse por zanjado.

Cuesta de octubre

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Reunión con la tutora de la Ikastola. La andereño Lorea nos comenta que este curso el horario es menos lúdico que el curso pasado. Aunque con contenidos y tareas acordes a su situación, El Hadji pasa la mayor parte del tiempo con su grupo, por lo que la tutora sospecha que, en algunos momentos, podría resultar un poco duro para El Hadji. A pesar de que no se ha quejado nunca, nosotros sí le hemos notado un cambio de actitud; es decir, antes iba risueño y ahora va un poco más serio. De vuelta a casa, le comento que he estado en la reunión y que la andereño me ha parecido muy maja. «Sí, sí, maja, menos cuando echa bronca, porque también  se enfada», me interrumpe El Hadji con una sonrisa mitad cándida, mitad pícara.

Mucho cuento

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contes1Después de hacer los deberes, Floren y El Hadji van a la biblioteca a recoger un nuevo libro: “Contes Wolof Modernes”, de Mamadou Cissé. Antes de acostarse, leemos un ratito. El Hadji me dice que son cuentos y que, en el que hemos leído hoy, habla de la Tabaski. «Es una fiesta, nosotros también la celebramos. Nos levantamos a las seis,  después de ducharnos y desayunar, vamos a la mezquita, pero a otra mezquita, no a la de siempre. Luego, comemos cordero, y lo más rico es el corazón»,  me explica El Hadji con entusiasmo. Como parece animado, le propongo leer un poco más. «No, no. Ya vale por hoy. Es hora de dormir», me responde con cara de sueño. Si mi propuesta fuese ver la tele…

Operación gaupasa

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Hemos tenido un comienzo de semana muy movidito. El Hadji se ha dejado la cazadora en la ikastola, ha llegado a casa 40 minutos más tarde de la hora, ha tenido un “escape”,  porque cuando está en la plaza no tiene tiempo ni para mear y, para rematar la jugada, no ha hecho bien los deberes. Según el reglamento “doméstico”, esto supone un total de dos divisiones y dos multiplicaciones, tarea que está realizando cuando son las 21:30 y que lo va a tener ocupado hasta que haga las cuatro operaciones correctamente. ¡A lo mejor tenemos que hacer gaupasa!

Comida de Gizakien Lurra

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IMG_20131005_143948IMG_20131005_143800IMG_20131005_143926Comida anual en el Restaurante del Deportivo de Bilbao de voluntari@s, familias de acogida y apoyo, así como de los niñ@s y de los responsables del programa “Viaje hacia la vida” de Gizakien Lurra (Tierra de Hombres). Cincuenta personas y un anhelo: que el programa pueda seguir dando respuesta, a ser posible con más recursos materiales y humanos, a las crecientes necesidades de atención médica de niñ@s que en sus países de origen no pueden recibir la asistencia que requieren. Una jornada para compartir e, incluso, para recibir regalos. ¡Había que ver la cara de El Hadji cuando recibió el suyo, lo abrió, y comprobó que era una cuerda para saltar a la comba y, encima, de color rosa!

Deweneti

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dewenetiSábado a la mañana. Tras el aseo, desayuno y comienzo de un test miccional que, por orden facultativa, durará todo el fin de semana, a El Hadji le toca practicar wolof. A falta de hablantes de su propia lengua, a los que por lo general de un tiempo a esta parte rehuye, utilizamos un documental de quince minutos con subtítulos en inglés titulado “Deweneti” (recomendado por Cristina, de Gizakien Lurra), que relata la  historia de Ousmane, un niño de la misma edad que El Hadji, que vive pidiendo limosna por las calles de Dakar (Senegal). Lo ve una vez, lo ve dos veces… y, después, examen. Se ha quedado con algunos detalles, pero lo fundamental de la historia no lo ha pillado. Así que vuelta a empezar… lo ve por tercera vez y, ahora, parece que con algo más de atención porque, tras un nuevo examen, obtiene un aprobado raspado. Es otoño y ha comenzado la temporada del cineclub.

Resultados colaterales

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aidaGracias a la intermediación de Sara, la bibliotecaria, la “Operación Wolof Despierto” ya está en marcha. Se trata de un pequeño cuento escrito en wolof y francés: Aïda et l´arc-en-ciel / Ayda ak xon wi.  Como era de esperar, El Hadji no se muestra demasiado entusiasmado con la idea de leer, pero por eso no va a dejar de hacerlo. Eso sí, es posible que tengamos resultados “colaterales”: en cuanto lee dos páginas, le entra un sueño terrible. Hoy la cosa va de libros. Le comento a El Hadji que un libro ameno podía ser un buen regalo para su amigo Alex. Decir, decir, no me ha dicho nada, pero por la expresión de su cara no hay lugar a dudas. ¡ A cualquier cosa se le puede llamar buen regalo!

Irrien Lagunak

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SAMSUNG DIGITAL CAMERA«Mira, me lo han regalado Pirritx y Porrotx», me dice El Hadji mostrándome un póster dedicado por los famosos payasos. Hoy El Hadji ha estado por primera vez en Andoain, en un estudio de grabación. El motivo ha sido  la grabación de la canción que Irrien Lagunak dedican a TDH-Gizakien Lurra. A decir verdad, el chaval se ha quedado un poco descorazonado. «Yo pensaba que después íbamos a ir a otro sitio con los payasos vestidos y que íbamos a tocar», me cuenta con cara de pena. Me explica que no han tocado, que sólo han cantado y que los payasos no estaban pintados.  Es lo que tiene verle las “tripas” a las cosas, sin duda, pierden encanto. Con todo, lo mejor del día ha sido la buena noticia que nos ha dado el Dr. Blanco. Según los resultados de la flujometría, no hay motivos para preocuparse. El Hadji lo tiene claro: «el txilibito mea muy bien».

Pelo duro

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Hoy El Hadji ha ido a la peluquería por primera vez. No sabemos si a El Hadji se le  olvidará el corte de pelo de Ermua, pero a los peluqueros seguro que no. Manolo, Segundo y Maite lo van a recordar durante bastante tiempo. «Primero, un peluquero; luego, otro; y después también la mujer», me dice El Hadji nada más verme. Floren comenta que se han tenido que emplear a fondo, además de probar distintas técnicas: con el pelo seco, con el pelo mojado, con baño de crema, con suavizante y vaporizador… Estos profesionales, con más de treinta años de experiencia, dicen que no habían visto nunca un pelo tan duro, hasta tal punto que, en adelante, nos recomiendan un corte mensual, además de utilizar acondicionador después de cada lavado. «Pero los chicos de mi clase me han dicho que estoy muy bien», interviene El Hadji dando por bien empleados todos los esfuerzos. Sabíamos que este chico tenía la cabeza dura, pero ahora sabemos que el pelo también. ¡Esperemos que no le pase como a Sansón!

Rokodromo

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rocodromo«Alex me ha invitado a su cumple, es el viernes. Estaría bien comprarle un regalito»,  me dice El Hadji nada más entrar por la puerta de casa. «Es en el Titanic a las 16:30», continúa sin esperar a mi respuesta. Le recuerdo que el viernes vendrá Txema a buscarlo. «Sí, ya sé, pero el cumple es antes de ir a Bilbao», puntualiza el chico con un gesto que yo interpreto como “todo controlado”. Le comento que Alfonso coincide con nosotros en que no es buena idea que participe en el Rokodromo Txiki (actividad extraescolar de iniciación a la escalada). «Sí, ya le he dicho a la andereño que no puedo». me contesta El Hadji con tono afable. Parece que el enfado provocado por nuestra negativa se ha evaporado. ¡El nivel de tolerancia a la frustración va mejorando!

Peaje pedagógico

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tablasUna vez comprobado reiteradamente que con El Hadji la amonestación verbal es como predicar en el desierto, para darle la bienvenida a octubre, hemos decidido dotarnos de un nuevo “reglamento domestico”.  Así, a partir de ahora, dejar la luz encendida, el grifo abierto, la ropa sin recoger, eternizarse con el desayuno o no estar a la hora indicada va a pagar “peaje”. Por supuesto, se trata de un peaje pedagógico. La primera falta llevará aparejada la obligación de hacer una multiplicación; la segunda, una división; y, la tercera, una multiplicación y una división. Además, el tiempo que necesite para hacer las cuentas, El Hadji deberá descontarlo de su tiempo de juego; es decir, menos fútbol, menos patinete y menos raqueta. ¡Ahora si que va a controlar las tablas!