Archivos Mensuales: septiembre 2013

Dos merluzos por la ría

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merluzasMañana marítima. Salimos de casa y vamos al frontón de la Esperanza pero, al igual que ayer por la tarde, está ocupado, así que decidimos ir por el borde de la ría hasta el barrio de Olabeaga donde, con un poco de suerte, podremos jugar en su pequeño frontón. Hoy, El Hadji está especialmente hablador, y va echando la “caña” a ver si pico.  De repente, a la altura de Zubiarte, vemos a un par de chavales practicando “pesca sin muerte”. Uno de ellos captura un muble y, después de quitarle el anzuelo, lo suelta de nuevo al agua. El Hadji no lo entiende. «¿Entonces, para qué lo pesca?», me pregunta. La verdad, no sé qué contestarle, pero balbuceo un discurso sobre “el desarrollo sostenible”,  que remato con un “además, los mubles no son comestibles”, con lo que me pregunta de nuevo, «¿entonces, para qué lo pesca?». Seguimos caminando por el borde de la ría y, de repente, exclama totalmente convencido de su aguda reflexión a manera de pregunta: «¿Ya sabes que los peces beben mucha agua?».  «Pues hasta ahora no lo había pensado, pero creo que tienes mucha razón», lo cual me da pié a traer el tema hacia mi orilla: «Pues a tí los médicos también te han dicho que tienes que beber mucha agua». Y me responde: «Pues a los peces no les han dicho nada los médicos». Llegamos al frontón y, por fín, podemos jugar “al primis” con un montón de niños y adultos. No da una pero su autoestima está flotando por encima de las nubes. Volvemos hacia casa. A la altura del Guggenheim, debajo de la araña gigante de la artista Louise Bourgeois, hace el último descubrimiento: «Mira lo que tiene ahí», y señala la bolsa con “huevos” (sus crías) que tiene debajo. «Le han metido piedras blancas para que parezcan peces». «¿Y para qué quiere peces la araña?», le pregunto intrigado. «Pues para qué va a ser, para que coma toda su familia», contesta. ¡Bendita inocencia!

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Escritor vocacional

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Escanear 10No hay mejor teoría que la práctica. Y eso es lo que ha hecho el sábado por la mañana El Hadji. Nada más levantarse (a las 09:00 horas) se ha ido directamente a ver la tele. Primer error. Antes hay que asearse y desayunar. Hecho esto, El Hadji me muestra una pelota de tenis y me pregunta si se jugar con raquetas (con la indisimulada intención de salir pitando a buscar un frontón). Segundo error. Le contesto que si se, pero que el día es muy largo (hay, además, que hacer recados) y que él tiene otras “prioridades” que atender: ésta por ejemplo, escribir a su familia y, de paso, “refrescar” el wolof que tiene en hibernación. Tuerce el gesto y respira hondo, como con resignación. Le explico: pónte en el lugar de tus padres, que querrán saber muchas cosas de tí y hace bastante tiempo que no les escribes; o pónte en mi lugar si algún hijo mío tendría que ir a curarse a algún otro país y no me escribe en meses… ¿qué te parece?. Silencio largo, así que pasamos a la acción directamente: una página en blanco para llenarla de vivencias: su cumpleaños, el inicio del curso, los juegos… Comienza a escribir. Su mirada se fija en el techo de la cocina buscando inspiración, pero no la encuentra. Luego mira hacia la ventana, otro punto de fuga sin igual. Han pasado veinte minutos y ahora exhibe una exigua redacción que no alcanza ni la media docena de líneas. Le apremio a que se estruje el cerebro. Resopla y, de nuevo, techo y ventana acuden en su auxilio. Un cuarto de hora después vuelve con sólo un par de líneas más escritas. Sabe que no cuela pero, por si acaso… Ahora su mirada en un poema. Vuelve a la cocina apesadumbrado, pero ya es consciente de que tiene que escribir bastante más y en wolof, porque la mayoría de lo que ha escrito es en francés, lengua que, se supone, domina mucho menos que la materna. Hora y media después, El Hadji ha escrito un total de ¡trece líneas!, lo cual le sirve para batir su propio récord personal. Por hoy, suficiente, también hay que ir al frontón, aunque ya sea a la tarde… Eso sí, al final ha preguntado: «Pero, ¿he escrito bien, no?».

Wolof despierto

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wolofUna vez hecho el diagnóstico de la situación, es decir, “wolof dormido”, hemos decidido pasar a la acción poniendo en marcha el plan “wolof despierto”, cuyo objetivo es activar/recuperar un nivel hablado aceptable, para que El Hadji pueda comunicarse con su familia. El plan consta de tres partes. La primera parte consiste en buscar libros en wolof adecuados para un niño de once años. La bibliotecaria de Ermua nos ha dicho que va a intentar conseguirlos a tavés de Sarea (la red de bibliotecas municipales). La segunda, sin duda, la más importante, que El Hadji los lea. Y, la tercera, una vez activado el wolof, que El Hadji hable de nuevo con su familia. ¡SOS!: si alguien tiene libros en wolof, por favor, que nos lo haga saber. Eskerrik asko!

Wolof dormido

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SAMSUNG DIGITAL CAMERADespués de un día  fantástico, tanto en la Ikastola como  en la merendola, pensamos que, para El Hadji, hablar por teléfono con su familia podía ser un excelente final para la celebración de su undécimo cumpleaños. Sin embargo, no ha sido así. El Hadji se ha bloqueado y sólo repetía, una y otra vez, «man la El Hadji. Wolof toutti» (poco). «Tranquilo, a tus padres lo que verdaderamente les preocupa es que estés bien», le digo intentando aliviar su preocupación. «Sí, sí, pero también importa que pueda entenderme con ellos», me contesta con gesto serio. «Por supuesto que sí, pero seguro que tu wolof está dormido y, en cuanto llegues a Dakar, se despierta», le respondo con tono convincente. Y digo convincente, porque a continuación se ha quedado dormido.

Zorionak!

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Gaur El Hadjiren urtebetetzea da. Egun aparta berarentzat. Bere ustez, haimaka urte betetzeak aldaketa haundia omen dakar; alegia, umea izatetik mutila izatera. Pozez beteriko eguna opa nahi diogu eta denon partez, bihotz- bihotzez, Zorionak, mutiko!

zorionak

 Hoy El Hadji cumple once años, lo que, según él, supone pasar de niño a chico. «No me digas niño, yo soy un chico, porque enseguida voy a cumplir once años», me repetía a menudo estos últimos días. Le deseamos que pase un día estupendo, que cumpla muchos más y tod@s a una le decimos/ le cantamos Zorionak, mutiko!

 

Paquete

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goles-his--478x270Hoy El Hadji está que no cabe en si de gozo. No es para menos, porque esta tarde ha marcado su primer gol en la Ikastola. «Mikel ha sacado de corner y nadie ha tirau el balón. Entonces, los del otro equipo han tirau a nuestro campo y voy yo, le doy y  gol. Uno de mi equipo me ha dicho “ahí está” y el portero se ha flipau», me explica El Hadji eufórico. «Ibai y Jairo son muy buenos. Yo no soy tan bueno pero Haimar es un “paquete”», continúa emocionado describiendo su proeza. «¿Un “paquete”? ¿Qué significa “paquete”?», le pregunto para ver por dónde sale. «Pues, quiere decir que es malo, bastante malo. Bueno, yo tampoco soy bueno», me dice mostrando un cierto arrepentimiento. Si este chaval le pusiera a los libros las mismas ganas que al balón, aunque a lo mejor con la mitad también sería suficiente pero… ¡nadie es perfecto!

Ley del mínimo esfuerzo

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lazkao-bizipoza_content«Ayer en la fiesta de Irrien lagunak en Lazkao había un mogollón de gente», me cuenta El Hadji mientras preparamos las cosas para la Ikastola. «Lo mejor, lo mejor,  los hinchables; y lo peor, que había que esperar en la cola  y hacía mucho, mucho calor», continúa El Hadji con gesto sofocado. «¿Cómo? ¿Hacía más calor que en Senegal?», le pregunto. «Bueno, tanto no, un poco menos que en Senegal. Tú no conoces pero en Dakar hace mucho, mucho calor», prosigue su relato con la clara intención de retrasar el momento de apagar la luz. Le digo que es hora de dormir y con una sonrisa  me dice: «¿puedo contarte una cosa?». Le contesto que sí pero que sólo una. «Es que hoy he estado con la andereño Idurre en otra clase y, cuando se iban los niños, yo he ido a por mi mochila y ¡qué mala suerte!, en la gela estaba la andereño Lorea y ¡zas!, me ha puesto deberes», me explica con un cierto aire de fastidio.  Creo que la ley del mínimo esfuerzo afecta por igual a razas, continentes, religiones, edades…

El “león africano”

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Escanear 10Si antes del verano dábamos la noticia de que El Hadji había fichado por el Athletic tras cuatro meses de intensas y complicadas “negociaciones” entre la directiva y el agente del jugador, ahora, cuatro meses después, el delantero de Dakar vuelve al primer plano de la actualidad deportiva al aparecer en el último número (39) de la revista oficial del club bilbaíno. Así, en su página 63, dentro de la sección “Athletic Gallery”, el joven “león africano” posa para aficionados y seguidores, seguro de que más temprano que tarde “Tixngurri” Valverde no tendrá más remedio que convocarle ante su extraordinario momento de forma.

El rey del despiste

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la fotoSi hay algo en lo que es un auténtico especialista El Hadji es en despistarse, sea lo que sea lo que esté haciendo, salvo que esté jugando.  Jugar es la única actividad en la que pone sus cinco sentidos. En todo lo demás (comer, hacer los deberes, tomar sus medicinas, andar por la calle…) su mente se aerotransporta a no se sabe que mundos interestelares y se pierde en los confines neuronales de su cerebro. No hay día en que no ocurra esto. Hoy, entre otras situaciones,  destacamos  tres momentos. El primero al mediodía, cuando en un cuentacuentos, Asunción, de la editorial Amigos de Papel, le ha regalado un pequeño estuche con pinturas que El Hadji ha tardado en perder, exactamente, treinta segundos. No ha habido forma de encontrarlo. El segundo a la tarde, tras unas partidas al ping pong en el Parque de Doña Casilda. De vuelta a casa, con un helado de chocolate en las manos, ha tardado todavía menos segundos en pringarse de arriba abajo, eso sí, sin haberse dado cuenta de nada. El último, a la noche. De cuatro cuentas de multiplicar que tenía que realizar, tres le han salido mal. Ahora bien, hoy ha sido el único día que, agobiado ante la obligación de tener que buscar los fallos, ha reclamado irse a la cama casi una hora antes de lo acostumbrado en un sábado.

«¡Biennnn!»

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goiburua_irudiaLos viernes tienen un aire especial para todos y para El Hadji también. A las 16:15 llega de la Ikastola y a modo de saludo nos dice: «Me muero de hambre, ¿va a venir Txema a buscarme?». Le contesto que no, que Txema está acatarrado y que no puede venir. «Pero puede venir Haize», me responde sin dejar de comer el bocata pero con gesto serio. Le comento que Haize está trabajando y que no puede dejar el trabajo. El Hadji está cabizbajo. «Ah, se me olvidaba, Txema me ha dicho que viene Unai a buscarte» , le digo como quien no quiere la cosa. Al chaval le cambia la cara, sonríe ampliamente y exclama «¡Biennnn!». «Vaya cabeza la mía, se me olvidaba otra cosa, que Joxean ha hablado con Txema y el domingo vas a ir a Lazkao a la fiesta de Irrien Lagunak con Oier, Beñat, Masaliou, Adela y, por supuesto, con Joxean», le digo sin darle importancia. Ahora el «¡Biennnnnn!» es en estéreo. Ermua es el último pueblo de Bizkaia, ¡pero tampoco se está tan mal!

Cuentos para no dormir

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«Los niños de clase me preguntan cuántos hermanos tengo y le digo que cuatro y se flipan», me cuenta El Hadji mientras mira las fotos de su familia antes de acostarse. «Y a ti ¿qué te parece mi familia?», me dice intentando retrasar la hora de dormir. «Creo que tiene que ser muy divertido, sobre todo, a la hora de jugar», le respondo a la vez que le indico con la mano que se meta en la cama. «Sobre todo con Cheiph Ahmeth, jugamos a escondites y una vez se escondió en una maleta y no lo encontré», prosigue El Hadji sin la más mínima intención de dar por terminada la conversación. Este chico nunca tiene prisa por la noche y luego por la mañana, pues tampoco…

Piscina

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piscina_1Noticia de alcance: El Hadji está muy enfadado porque no le hemos dejado ir a la piscina. Pero no es un enfado cualquiera. Se trata de un auténtico rebote, ya que se le han quitado hasta las ganas de comer pastas. Todos los días, mientras nosotros tomamos café, El Hadji  aprovecha para comer algún dulce, casi siempre pastas. Pues hoy ha hecho txanda pasa. Le hemos explicado que teniendo catarro no es conveniente ir a la piscina, y mucho menos estando pendiente de una operación. Inútil. También le hemos dicho que otro día, cuando se le pase el catarro, podrá ir con Floren a la piscina. «Sí, pero no es lo mismo, yo me lo paso mejor con mis amigos», contesta enfurruñado sin atender a razones. No hay que preocuparse. Esto pasa hasta en las mejores familias.

Cena

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«Ahora en Senegal son las ocho de la tarde», me dice El Hadji mientras colocamos en su cuarto las fotos que le han enviado sus padres.  «¿Qué crees que  estarán haciendo?», le pregunto con la clara intención de que continúe hablando de su familia. «Ahora estarán cenando Moustapha, Papa, Cheiphou Ouman, Cheiph Ahmeth y mi tía», me responde mientras me va señalando quién es quién en las fotografías. «¿Y tus padres?», le pregunto sorprendida por no haberlos mencionado. «Mi madre no cena porque no puede comer la misma comida y mi padre cena aparte», me responde con naturalidad. El Hadji se detiene en la foto  que están sus tres hermanos mayores y me dice: «Son muy majos pero a veces me piden dinero y luego no me lo devuelven».

Ropa nueva

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Como las mañanas empiezan a ser fresquitas, para evitar prisas de última hora, hoy hemos decidido empezar a probar la ropa  de antes del verano. ¡Qué sorpresa! Por supuesto, teníamos claro que El Hadji había crecido, pero viendo el trozo que le falta a los pantalones, hay que decir que a la criatura le ha sentado muy bien el calor. Vamos, con algunos pantalones puede ir de pesca sin miedo a mojarse. «Pues, creo que voy a necesitar ropa nueva. Vamos a tener que comprar más ropa. ¿Y qué vas a hacer con esa ropa», me dice sonriente mientras yo doblo los pantalones. «Los guardaré para otro niño de Tierra de Hombres», le contesto. Casi sin dejarme terminar, me dice: «¿Tú desde cuando eres de Tierra de Hombres?».

Todo tiene un porqué

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Su nombre es Blanca y es una voluntaria de Tierra de Hombres. Hace unos pocos días recibimos un e-mail suyo en el que nos comentaba que la lectura de este diario le recordaba la experiencia vivida por ella y su familia con “Pepín”, un niño guineano de Malabo que han tenido en acogida durante siete meses a través de Cáritas y que ya se encuentra recuperado y de vuelta en su país. Una experiencia muy enriquecedora que ha recogido en un relato y cuya lectura recomendamos a todas las personas que siguen este blog, y tras haber recibido lógicamente permiso de Blanca para publicarlo. Las palabra  de ella hablan por sí solas. Y aunque cada persona, cada familia, cada niñ@, y cada organización funcionen de forma diferente, Blanca consigue conectar con las profundidad del alma, algo poco usual en nuestros días. Así que os animamos a que lo leais y deis vuestra opinión. Y como dice Blanca: «El amor es lo único que cuanto más das más tienes».

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Patera en Lekeitio

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img_2593_24106_11Sí, has leido bien: a nuestras costas también llegan “pateras”, aunque no de la misma forma que en el sur de la península o a las Islas Canarias. Aquí las pateras llegan de forma invisible y se hunden en el fondo del mar de la misma forma dramática que en el Atlántico sur o en el estrecho de Gibraltar. Hablamos de Lekeitio, localidad en la que el pasado 3 de setiembre falleció Malick Fall, un emigrante senegalés de unos cuarenta años cuando, con su coche, aparcado junto al muelle, se hundió en las aguas de este puerto. Venía, al parecer, desde Barcelona, a trabajar como vendedor ambulante y atraído por las fiestas de la localidad vizcaína. Aunque fue una fatalidad (dormía en su vehículo sin el freno de mano echado cuando éste se precipitó en la madrugada al mar en circunstancias sin determinar, pero todo apunta a que pudo haber accionado accidentalmente la palanca del cambio de marchas), sucesos como este nos recuerdan el drama de la emigración y sus consecuencias. De este triste suceso la única nota positiva ha sido la recogida entre los vecinos de Lekeitio de casi 5.000 euros para contribuir a la repatriación del cuerpo de este ciudadano a su país.

Anaitasuna: eskerrik asko denoi!

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAEl domingo pasado por la tarde El Hadji estaba cabizbajo. Aunque le preguntamos varias veces si le pasaba algo, la respuesta siempre era la misma: «No, no me pasa nada». Yo intuyo que era un cierto “vértigo” a lo desconocido. El viernes, día 6, cuando fue a la presentación en la ikastola, el chaval se encontró con algunos cambios inesperados y entiendo que necesitaba un tiempito para digerirlos. Por una parte, sus figuras de referencia habían cambiado: no estaban ni la andereño Marijo ni la andereño Pili. Por otra, su grupo tampoco era el mismo, menos mal que algunos niños del curso pasado continuaban en la misma gela. Afortunadamente, a medida que iba avanzando la semana, a El Hadji se le veía más contento. «Hoy he estado viendo el blog con la andereño Idurre. La otra andereño se llama Lorea y también es muy maja. Y con los niños muy bien. Ah, también tengo deberes», nos dice mientras se quita la mochila al entrar en casa. El Hadji tiene mucha suerte. El curso pasado tuvo unas andereños  y unos compañeros magníficos y este curso va por el mismo camino. El Hadjiren izenean: Eskerrik asko denoi!

Proceso de integración

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«Uf, hoy la comida muy mala, la tortilla sabía a plástico», nos dice El Hadji a modo de saludo en cuanto ha entrado en casa. «Eso quiere decir que tú has comido plástico alguna vez, ¿verdad?», le replico para ver por dónde sale. «No, no. Yo no he comido plástico. Pero eso sólo quiere decir que la comida sabe fatal», me contesta con un cierto aire de listillo. Le pregunto a ver dónde ha oído esa expresión. «Eso lo dicen los niños en el jantoki», responde con un gesto que yo interpreto como «yo me lo aprendo todo». Por la tarde, por si acaso sonaba la flauta, decido ir a una relojería a ver si su querido reloj tenía arreglo (se lo había comprado su padre antes de venir). ¡Bingo! Lo han dejado impecable. «Mira, toma, es una cosa para ti», le digo convencida de que se va llevar una gran alegría. «Ah, vale. Está bien», me dice con escaso entusiasmo. «¿Nada más?», le pregunto. Su respuesta: «Sí, bueno, gracias». ¿Esto también formará parte del proceso de “integración”?

Concierto casero

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAPor fin, hoy hemos conseguido un djembé y El Hadji nos ha dado su primer “concierto”. Parece que el chaval lo ha cogido con ganas. Ha estado ensayando media hora larga, intentado seguir el ritmo de la música que nos había mandado Alfonso. «Un tono ya lo he cogido y los otros los voy a coger enseguida», nos dice satisfecho cuando se sienta a cenar. «En la ikastola también hemos hecho música. Teníamos que tocar en la mesa siguiendo el ritmo de la andereño», continúa El Hadji entre bocado y bocado. Le pregunto si es difícil seguir el ritmo. «No, no. Yo con el ritmo no tengo problemas», me responde “viniéndose arriba”. ¡Este chaval no necesita abuela!

Quirófano para todo

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SAMSUNG DIGITAL CAMERADespués de vacaciones, hoy ha sido la primera reunión de Auzopolis Banco del Tiempo y, como la ocasión lo merecía, hemos decidido empezar con una merendola. El Hadji ha aceptado gustoso mi invitación. De regreso a casa, le pregunto qué tal le ha ido con los niños del grupo. «No muy bien, porque ese niño no sabe jugar. Cuando yo estoy haciendo el castillo, él va y ¡zas!, me lo  tira y dice ya está»,  me contesta con gesto serio. Le explico que es un niño diferente (en este caso se trata de un niño con autismo), que tiene dificultades para relacionarse con los demás niños y que, a veces, le cuesta entender algunos juegos. Le pregunto si en Dakar no hay niños diferentes y me responde que no, que ni en su colegio ni en su barrio hay niños así. «Pues, si no está bien, tendrán que operarle», me contesta con aire autosuficiente. Su contestación me da qué pensar. ¡A lo mejor El Hadji piensa que la respuesta a todo pasa por el quirófano!

Muelas sin juicio

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dolor-muelasA las 16:00 tenemos cita en la Clínica Dental Aldapa. Una vez hecha la primera extracción, El Hadji dice que por hoy bastante, que la segunda muela ni pensar. La odontóloga intenta convencerle y, finalmente, el chaval accede. «En Dakar no hace falta», me dice al llegar a casa. «No entiendo, ¿qué es lo que no hace falta en Dakar?», le pregunto. «Sacar la muela, porque, cuando se mueve,  mi madre hace trampa. Me dice que abra la boca, que quiere ver cómo tengo, y ¡zas!, agarra la muela, tira y ya está quitada», me responde. Por supuesto, de comer, nada de nada y, como era de esperar, precisamente hoy, El Hadji quiere bocadillo. Le digo que hasta mañana sólo puede tomar alimentos fríos. «Vale, pues entonces un yogurt y un  helado», me contesta con rapidez.

Árboles para la vida

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SEMC 3MP DSCViajamos a África en el autobús que nos lleva de Ermua a Bilbao. Nuestra ruta imaginaria tiene algo de verosimil: en el vehículo hay más viajeros africanos que locales. Pasamos el tiempo hablando de las fotos que hace unos días ha recibido El Hadji de su familia que vive en Dakar (Senegal). Cuatro imágenes que ayudan a entender el puzzle de su vida. Imagenes con las que poner rostros a vivencias compartidas. En una de ellas vemos a Issa, su padre, cuidando un pequeño árbol de mango. El Hadji me cuenta la historia. «Un día, ya hace año y medio, estaba comiendo un mango en mi casa. Cuando acabé, cogí la semilla que tenía dentro para plantarla, pero Sala, la hermana de mi tía, me dijo que no iba a crecer. Yo no la hice caso y la planté». Ahora, tiempo después, vemos aquella simiente convertida en un retoño que anuncia frutos en un futuro no muy lejano. E imaginamos al padre de El Hadji confiado en que su hijo también  se va a convertir en un árbol fuerte y sano que, trasplantado en una tierra lejana, algún día volverá.

Seis meses de vuelo

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loiuEl día que lo vimos aparecer por la puerta de llegadas del aeropuerto, entre triste y asustado, lejos estábamos las dos familias (de acogida, la de Ermua; de apoyo, la de Bilbao) de imaginar lo que un niño africano de diez años podía cambiar nuestras vidas. De eso hace exactamente ahora seis meses, un tiempo denso en experiencias, muy enriquecedor, pero que también nos ha hecho mover contradicciones y descubrir prejuicios y  limitaciones. Medio año en el que hemos visto los progresos de El Hadji por integrarse en esta sociedad y con las dos familias con las que convive diariamente, sin olvidar a la de Sanfuentes.  Ciento ochenta días que han servido para mejorar su pronóstico sanitario y, esperemos, para que en la larga y futura vida que tiene por delante pueda seguir volando tan alto como la cigüeña metálica que le dejó en Loiu un día para todos nosotros ya inolvidable.

Pescados en la piscina

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SAMSUNG DIGITAL CAMERALa Ikastola Anaitasuna quiere que la operación “vuelta al cole” sea lo menos traumática posible. ¿Cómo? Comienzo de curso, viernes; horario, de 11:00 a 13:00. Pero El Hadji no se muestra muy emocionado. De regreso a casa, cuando le preguntamos qué tal le ha ido en la ikastola, la respuesta es un “bueno” con bastante más resignación que entusiasmo. A continuación nos interesamos por el tema del comedor. «Uf, para empezar, puré; después, pescado, y, luego, sandía. El puré lo he comido deprisa, deprisa, como dice Floren», nos dice El Hadji. «¿Floren te dice que comas deprisa?», le pregunto sorprendida. «Sí, sí. Floren dice que, cuando algo no nos gusta, lo mejor es comerlo deprisa para acabar antes», me responde con firmeza. Siguiendo con mi “interrogatorio”, le pregunto por el pescado. «Ni bueno ni malo, pero me lo he comido todo», me contesta orgulloso. «Hoy es viernes, ¿no va a venir Txema a buscarme?», me pregunta. Le digo que sí, que vendrá sobre las 18:30. «Bien, bien, tengo que preparar la mochila para ir a la piscina con Unai», exclama con una amplia sonrisa.

Bilbaínos por el mundo

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAHoy  Floren, El Hadji, Ander y Aitor  han ido a visitar el Acuarium de Donostia. Floren quería hacer algo especial con los chavales para despedir las vacaciones. Y está claro que lo ha conseguido. «Lo que más me ha gustado son las fiestas de Bilbao y los tiburones», nos dice El Hadji mientras vemos las fotos de la excursión. «Pero Donostia es mucho más bonito que Bilbao», le dice Floren con ánimo de provocarle. «No, no, es más bonito Bilbao. Además, Donosti no tiene ni tranvía», le contesta sin un ápice de duda, en palabras de Txema, este bilbaíno nacido en Dakar. De seguir así, acabarán nombrándole embajador de Bilbao en Senegal.

Aguas divisorias

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piscinaComo ya estamos en la cuenta atrás (el viernes comienza la ikastola), hoy Floren y El Hadji han decidido ir a la piscina, lo que le ha permitido al chaval exhibir sus progresos en el agua. «¿Qué tal en la piscina?», le pregunto mientras comemos. «Bien, muy bien. Yo ya sé nadar y bucear y he estado jugando en el agua con una niña, bueno con una chica como yo», me contesta viniéndose arriba. «¿En la piscina grande?», le digo poniendo cara de sorpresa. «No, en la grande no, en la pequeña. En la grande cubre mucho», me responde con cara de susto. Eso sí, me deja claro que en la piscina pequeña le cubre hasta la cintura. Es evidente que El Hadji está encantado con los progresos que ha hecho, incluso se muestra dispuesto a hacer un curso de natación en cuanto surja la oportunidad. A estas alturas El Hadji le tiene más miedo a la división por dos números que al agua. Hoy sólo ha tardado dos horas en hacer tres divisiones. «Eres un auténtico vagoneta», le digo. «No, no. Yo no soy vago, yo soy lento», me corrige con gran convencimiento.

Gaupasa en la plaza

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El Hadji continúa intentado adaptarse a la dura realidad. Comprendo perfectamente la reacción de la criatura. Después de un mes de piscina, playa, salidas nocturnas, mañanas sin prisa, juegos de todo tipo y un montón de amigos, llega Floren y le dice que tiene que aprender a dividir por dos números. Por supuesto, nada más ver los folios, se le cambia la cara al chaval. Viendo que el ambiente se estaba caldeando, les propongo una separación temporal: Floren al monte y El Hadji a la calle con el patinete y el balón. La plaza está abarrotada de niños, lo que para El Hadji es una verdadera gozada. El chaval busca caras conocidas y enseguida las encuentra. Rápidamente se ponen a jugar al fútbol y, en cuanto toca el balón, le vuelve la sonrisa y las ganas de correr detrás de la pelota. ¡Parece que le han puesto pilas nuevas! De vuelta a casa, El Hadji me dice que le duelen las muelas. Creo que el fútbol tiene propiedades terapéuticas. Vamos a tener que hacer gaupasa en la plaza…

Síndrome postvacacional

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IMG-20130720-WA0001El Hadji ha regresado a casa pero la vuelta a la cotidianidad parece que no le ha sentado muy bien. Es comprensible porque el día ha sido apretadito. Por la mañana, consulta en Cruces; por la tarde, visita a la odontóloga (tiene infección). «¿Qué es lo que más te ha gustado de las vacaciones?», le pregunto a El Hadji mientras estamos en la sala de espera. «Todo», me responde con tono contundente. A la hora de la cena, inesperadamente, se pone a llorar. Le preguntamos qué le pasa y la respuesta nos deja un poco descolocados. Nos dice que quiere ir a Sanfuentes. “Yo también prefiero estar de vacaciones en vez de ir a trabajar”», le contesto. ¡A ver si va a ser verdad lo del síndrome postvacional!