Archivos Mensuales: agosto 2013

Bilbainadas en la Aste Nagusia

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2013-08-18 19.09.512013-08-21 19.39.572013-08-19 19.41.19El Hadji, como buen bilbaino que es, decidió nacer en Dakar aunque, como vivía en un barrio un poco alejado sólo se acercó al centro de la capital del mundo cuando ya tenía 10 años. «Bilbao es tan grande que me ha costado mucho tiempo llegar al Casco Viejo», ha declarado El Hadji nada más llegar al recinto festivo en plena Aste Nagusia. En unas pocas horas ha conocido la grandeza de esta megalópoli. Así, ni corto ni perezoso, se ha subido a la noria más alta del planeta (según un registro del Libro Guinness de los Records); ha disputado carreras en los autos de choque del extraordinario circuito de Formula I del Parque de Etxebarria; se ha bañado bajo la trompa de un elefante en la txosna de Abante; ha salido indemne de su enfrentamiento con varios “toros de fuego” que le perseguían incansablemente; ha coqueteado con Marijaia, la reina de las fiestas; ha desafiado a “gigantes y cabezudos” por El Arenal… y ha descubierto que en las noches, sobre el cielo de Bilbao, el firmamento se tiñe de estrellas para dar luz a todo el universo.

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¡Estoy de vacaciones!

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2013-07-21 10.46.16«Sí, ya me he cogido oficialmente las vacaciones. Después del último susto en el Hospital de Cruces, he decidido que me tomo todo el mes de agosto libre. Así que durante todo este mes casi seguro que no me vereis aparecer por estos territorios digitales de El Diario de El Hadji. Eso sí, al que me quiera ver personalmente, le diré que estaré por Ermua,  Entrena (La Rioja), Bilbao (Aste Nagusia), Sanfuentes, Noja… Ondo pasa ta gutxi gasta!»

Kalean gora, kalean behera

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Después del ayuno obligado de ayer, hoy toca reponer fuerzas. El Hadji ha llegado a casa sobre las 13:00 y, nada más verme, me ha dicho que tenía mucha hambre. Se lo ha comido todo. Por no dejar, hoy no ha dejado ni migas. Dos horas más tarde, el niño reclama la merienda. «Quiero bocata grande, que tengo mucha hambre», me repite con insistencia. Sobre las 18:00, nos damos cuenta que el vendaje que rodea el pene está empapado de orina. En el Informe de Alta no aparece nada al respecto, es decir, no sabemos qué tenemos que hacer. Llamamos a Cruces y nos dicen que el Dr. Blanco no está y que no pueden ayudarnos. Decidimos acudir al Centro de Salud de Ermua. Más de lo mismo. El médico de guardia, sin moverse de la silla, nos dice: «Eso es cosa del que le ha operado, yo no puedo hacer nada». Finalmente, decidimos ir a Urgencias del Hospital de Cruces. ¡Bingo! La Dra. Fernández nos dice que el vendaje tiene como único objetivo evitar que el niño se moje con la orina que se le pueda escapar, ya que la sonda es más pequeña que el orificio del pene. Ya en el coche, El Hadji vuelve a la carga. «Pues, yo otra vez tengo hambre. ¿Falta mucho para llegar a casa?», repite una y otra vez.  Hoy se ha comido la cena en un tiempo récord. A lo mejor va ser buena idea lo del ayuno…

Chuletillas de suero

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sueroEl Hadji  ha estrenado el mes de agosto en el Hospital. Todo iba perfectamente hasta que el pasado martes, por la tarde,  El Hadji empezó a tener dificultad para orinar. Ese mismo día hablamos con Alfonso (Delegado de Tierra de Hombres) y, como el niño presentaba buen aspecto (no tenía ni dolor ni fiebre), decidimos esperar a ver cómo evolucionaba.  El miércoles por la mañana El Hadji se despierta totalmente empapado. Desconcertante: de no poder orinar a no parar de hacerlo en toda la noche. Durante el día el niño mantiene la misma tónica: buen aspecto pero con dificultad para orinar. Cruzamos lo dedos para que  podamos aguantar hasta el jueves, porque a las 11:30 tenemos cita en Cruces. Nada más levantarse, El Hadji tiene ganas de orinar pero no puede, solo le salen gotitas. «Creo que el Doctor va a tener que arreglar otra vez mi txilibito»”, me dice con cierta resignación. Ya en el Hospital, el Dr. Blanco lo tiene claro: se ha vuelto a repetir lo de la vez anterior y es necesario llevarlo al quirófano. Así lo hace y, una vez terminada la pequeña intervención, nos informa que todo ha ido bien y que debe pasar la noche en el hospital. Ya en la habitación, El Hadji pregunta una y otra vez a ver cuándo le van a dar de comer. Es comprensible, el chaval lleva todo el día en ayunas. Sobre las 21:30 le llamamos por teléfono a Txema, que es quien está a esa hora en el Hospital con El Hadji, y nos pone con él. Nos dice, con voz débil, que está bien pero que tiene hambre. «Piensa que el suero son chuletillas de cordero», le digo. «Sí, sí, pues no se parecen en nada», me contesta con rapidez.