Archivos Mensuales: junio 2013

Verano azul

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERATumbados frente al mar en la playa de Plentzia. Arrullados por el sonido de las olas que también llegan a la orilla, como nosotros, a descansar. El cielo azul. Por fín ha llegado el verano y no hay ninguna urgencia que enfrentar, salvo dejarnos mecer por la suave brisa que acaricia nuestra piel. Con días así hasta el futuro parece prometedor. La línea del horizonte nos invita a dejarnos llevar, como un barco a la deriva, sin rumbo fijo ni puerto en el que atracar. Sobran las palabras. Lo único importante es mirar, imaginar, soñar… ¡Qué importa que El Hadji no tenga ni idea de nadar! Es más, ¡qué importa que le tenga un miedo terrible a la mar!. Embarcaremos en un barco pirata, sacaremos la bandera negra y conquistaremos alguna isla mucho, mucho más allá. Sí, allí donde no sirven las bitácoras, donde los días pasan por pasar…

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¡Ya basta!

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Floren y El Hadji están en la pescadería cuando al niño se le cae al suelo un paquete de txutxes. «Cógelo», le dice El Hadji a Floren. Por supuesto, Floren le responde que a él no se le ha caído nada y que lo recoja. El Hadji persiste y Floren  insiste: «si lo recojo yo, te lo voy a tirar a la papelera». Finalmente, las txutxes han ido a la basura.  «En Dakar, cuando se te cae algo, ¿le dices a tu padre que lo recoja?», le pregunto ya en casa. Me contesta que no, que lo recoge él. «Pues aquí tienes que comportarte de la misma manera. Lo que en Dakar no se hace, aquí tampoco», le digo con gesto serio. El Hadji rompe a llorar y gritando me dice: «Ya basta». «Sí, tienes razón, ¡ya basta de malos modos! Vete a tu cuarto», le respondo con tono contundente. Está claro que hoy nos hemos levantado con el pie izquierdo.

Facturas

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2013-06-09 17.44.05«Mi padre ha pagado tres millones (francos CFA) para mi en el hospital en Dakar», nos comenta El Hadji con cierta frecuencia. «¿Y tú ya sabes quién paga el hospital aquí?», le pregunto ante su insistencia en el tema del dinero. El Hadji se queda pensativo y, finalmente, nos dice que no lo sabe. Intentamos explicarle qué es Osakidetza y cómo se financia pero él va al grano. «Sí, pero yo quiero saber cuánto vale mi factura de hospital aquí», nos dice dejando al margen todo el tema solidario.

Jugar, jugar, sólo jugar…

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Para El Hadji ha comenzado la cuenta atrás. Una y otra vez nos pregunta qué día es. Quiere que llegue el lunes cuanto antes. Ese día tiene consulta en el Hospital de Cruces y es evidente que se le está haciendo un poco largo. «¿Por qué tienes tanta prisa?», le pregunto queriendo averiguar qué pasa por su cabeza. «Para jugar, para jugar», me responde con toda naturalidad. «Yo creía que lo más importante era  saber cómo estás  de la operación», le insisto intencionadamente. «Sí, eso también. Pero yo quiero jugar», me dice con un gesto que yo interpreto como «tú no entiendes nada». Además, le recuerdo que ayer y hoy hemos ido a jugar al ping-pong. «Sí, sí, pero yo quiero jugar con los niños», me responde apresuradamente.

Vainas con patatas

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paso2-picar-y-cocer-judias-verdes-640x560x80Hoy la “clase” de cocina no ha dado los resultados deseados. El Hadji me ha ayudado a preparar vainas con patatas. «Eh, eh, que yo todavía estoy de baja», me ha dicho en cuanto se ha percatado de mis intenciones. «Vale, vale, pues tampoco podremos ir luego a la calle», le he contestado. Y sin decir nada se ha puesto a quitarle los hilos a las vainas. Antes de apagar el fuego, le propongo que las pruebe pero me dice que huelen a puré, que es mejor que las pruebe yo. A la hora de comer, presintiendo el panorama, le sirvo un platito y, después de media hora, aunque El Hadji insiste en que ha comido bastante, yo creo que le he retirado la misma cantidad pero mareada por las muchas vueltas que le ha dado al plato. Después de merendar, aprovechando el buen tiempo, hemos ido a “jugar” al ping-pong. «Tú no sabes jugar mucho pero lo hemos pasado muy bien», me dice El Hadji cuando le digo que es hora de volver a casa.

Sanjuanes

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viewer«Hoy me lo he pasado muy bien», nos dice El Hadji mientras cenamos. ¡No es para menos! A las 11:00 ha ido con Floren a recoger a Aitor, nuestro sobrino pequeño. Tenían que hacer la compra para después ayudarle a Floren a preparar la comida: espaguetis. Los dos chavales han comido estupendamente. Mejor dicho, los cuatro hemos comido estupendamente, porque los espaguetis estaban muy ricos. Por la tarde, como son Sanjuanes, fiestas de Eibar, estando a escasos cinco kilómetros, no nos las podíamos perder. Primero, la tamborrada infantil. «¿Yo no puedo tocar un poco el tambor?», me pregunta El Hadji muriéndose de ganas de hacerlo. Después a las barracas. Así que nada más cenar, El Hadji nos dice: «creo que estoy un poco cansado».

Problemas laborales

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grebaEl Hadji me ve con una pegatina estampada sobre la camiseta que pone: «EITBk agindu, M4Fk kaleratu – Despidorik ez». Se queda extrañado y me pregunta. «¿Eso qué es?». Intento explicarle: «Pues que en mi empresa unos señor@s nos quieren quitar el trabajo y echarnos a la calle, ¿qué te parece?», le pregunto.  Tuerce un poco el gesto. «¿Quién va a echar a la calle vosotros, la policía, el que cuida oficina?», prosigue con el interrogatorio. «No, los jefes, los dueños de la empresa», le contesto. Ahora parece que ya se aclara. «Son unos señores malos», me dice totalmente convencido. «¿Quieres tu también ponerte la pegatina?», le sugiero que haga un pequeño esfuerzo solidario. «Nooo», responde rápido. «¿Y tú no quieres protestar con Txema?», insisto. «Sí, protestar sí, pero yo quiero estar guapo». Está claro, no le gusta estropear la camisa nueva que se ha traído de Ermua.

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Zafarrancho de combate en casa. Toca la limpieza semanal. Haize le dice a El Hadji que puede pasar la aspiradora, lo que más le gusta de todas las labores domésticas. «¡Eh, que yo estoy de baja!», advierte con gesto serio. Y añade, para que quede más claro. «Sí, porque el doctor Oliver ha dicho que no puedo jugar al futboll ni andar en bici… entonces tampoco puede hacer nada en casa».  Moción aprobada, “la patronal de la limpieza” se ha quedado sin argumentos. 

Desayuno y merienda

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2008_kung_fu_panda_002Sábado a la mañana. El Hadji, Haize y yo estamos desayunando. Hablamos del tiempo que va a hacer y le explicamos que hay unos satélites que predicen el clima. De repente, cambia de conversación y nos pregunta «¿Sabeis cómo es la bandera de Kung-Fu?». «No tenemos ni idea», le contestamos ambos, y añado, «ya sabes que a mí no me gusta eso de la lucha». El Hadji se queda un momento pensativo y ataca. «Es sólo para defenderse». Ahora soy yo el que me quedo cavilando. «Pues yo prefiero defenderme de otra forma», le suelto un crochet al hígado mental. «¿De qué forma?», me responde incrédulo. Haize le pasa una seña dirigiendo su mano hacia la boca. El Hadji interpreta el mensaje a su manera. «Ah, ya sé, comiendo». Nos reímos los dos un rato. Este chaval es una mina haciendo titulares. Luego le explicamos que uno también se puede defender mediante la palabra, pero mucho nos tememos que está pensando de nuevo en la dichosa bandera de Kung-Fu.

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2013-06-22 17.49.44Sábado a la tarde. Vamos a la mezquita de Bilbao la Vieja. Está cerrada. El Hadji me sugiere que podemos ir hasta el Guggenheim a visitar a Puppy. Debe querer agradarme porque no le gusta andar nada. Por el camino se come una de sus meriendas preferidas: bocata de nocilla. Llegamos a la explanada del Guggenheim, que está ocupada por turistas, invitados a bodas y comuniones y muchos curiosos como nosotros. Observamos el paisaje humano y nos reimos un rato. Después, seguimos el camino de la ría y le propongo comernos un helado. Nos sentamos en un banco. Hace un poco de calor y está fabuloso. «¿Qué prefieres, ir a la mezquita o el helado?», le pregunto insidioso. Casi no me deja acabar la frase: «el helado», responde sin dudarlo. Por la ría pasa un chico remando afanosamente sobre una tabla. Transcurren unos minutos en silencio y ni nos miramos, embelesados como estamos en saborear el helado. «Bueno, la mezquita», me dice al de un rato cuando ya ha desaparecido el chocolate y solo quedan los restos del cucurucho.

Crema de calabaza y morros

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SAMSUNG DIGITAL CAMERA«Floren ha hecho la comida, así que, si te parece,  nosotros podemos  hacer la cena», le propongo a El Hadji mientras comemos. «Sí, pero  yo no sé hacer la cena, ¿Qué hacemos?», me pregunta el niño un poco agobiado. «¡No te preocupes! Podemos hacer  crema de calabaza. Yo te digo cómo se hace y tú vas haciendo lo que yo te diga», le sugiero a El Hadji con total “espontaneidad “.  Dicho y hecho. Nos ponemos manos a la obra y hacemos la crema en un santiamén. Como tenemos la cena hecha, decidimos ir a dar un paseo y, como es día de pintxo-pote, mejor que mejor. De vuelta a casa, calentamos la crema, le añadimos unos cuadraditos de pan y a cenar. «Sí que está rica la crema de calabaza. Cuando vaya a Senegal, se la voy a hacer a mi madre», nos dice El Hadji durante la cena.

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Cómo último día de clase, la andereño Marijo se despide de sus alumnos y alumnas dándoles un beso. El Hadji no está por la labor y se escapa. En la puerta de la Ikastola le espera Floren charlando con la Andereño Pili. El  Hadji llega como si nada, pero al momento aparece la Andereño Marijo y les cuenta lo que ha pasado. Pili le echa la “bronca” a El Hadji y, finalmente, éste acepta y le da dos besos a  la anderño Marijo. Ya en casa, le pregunto por qué se ha comportado de esa manera y he aquí la respuesta: «porque mi morro es mío, ¿no?».

El misterioso origen del dinero

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barik«Yo antes creía que en los autobuses no se paga», nos dice El Hadji cuando nos oye hablar de la tarjeta Barik. «Y ahora ¿lo entiendes?», le pregunto. «Un poco sí. ¿Pero cómo le dan el dinero al del autobús?», insiste el niño porque no acaba de verlo claro. Le explicamos que la tarjeta se carga en el estanco y que, cuando la metemos en la “maquinita” del autobús, nos descuentan lo que vale el viaje. «¿Pero cómo sabe el conductor que tienes dinero? También puedes meter la tarjeta sin dinero», prosigue El Hadji con sus cavilaciones. «Si metes la tarjeta sin dinero, la máquina pita, hace ruido y el conductor sabe que no tienes dinero y no te deja ir en el autobús», le digo. El chaval pone cara de un cierto “fastidio”. Está claro que le gusta más la idea de viajar sin pagar.

Txutxes halal

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji continúa recibiendo visitas. A las 17:30 llegan Aroa y Mikel con un enorme paquete de txutxerías. Por supuesto, El Hadji está encantado con su regalo. Le pido que elija, porque sólo va a comer una cosa. «¿Por qué sólo una? Más, más, porque no tiene cerdo», me responde convencido, a la vez que me muestra los ingredientes que figuran en los paquetes. Intento explicarle que no le conviene, que las txutxes tienen colorantes, saborizantes y antioxidantes, que no le hacen ningún bien al cuerpo. Está claro que no le convence la explicación. Para  El Hadji, todo lo que no tiene cerdo y le gusta, es bueno.

Jaque al rey

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SAMSUNG DIGITAL CAMERA«Esta tarde van a venir a visitarme dos amigos de clase:  Eider y Martzel», le dice El Hadji a Floren al salir de la Ikastola. «¡Qué bien! Estarás contento ¿no?», le pregunta Floren. «Sí, pero a Eider tú no puedes darle besos ni decirle (hablarle de) mis novias», le responde El Hadji haciendo gala de sus dotes de mando. Sobre las 17:00 suena el timbre y El Hadji se pone eufórico. «Son mis amigos, son mis amigos», repite una y otra vez. Comienzan jugando al Guaca-Mole. Después al ajedrez. También hacen  algunos puzzles pequeños. Les sugiero que intenten  hacer el puzzle que le regaló Noelia a El Hadji. Nada más verlo, los tres ponen cara de susto. Intento fallido. Finalmente, cuando se marcha Martzel, El Hadji consigue jugar con Eider a cuatro en raya. Como no ha podido ganar ni al ajedrez ni al Guaca-mole, la quiere llevar a su terreno. Quiere demostrarle su buen hacer pero sale trasquilado: Eider consigue ganarle en varias ocasiones.

La cuesta de junio

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SAM_2363-2Hoy no ha sido un día cualquiera para El Hadji. Después de dos semanas de baja, ha vuelto a la Ikastola. Eso sí, la vuelta ha sido suave. «Así siempre», piensa El Hadji. A las 11:30 lo ha llevado Floren, porque a esa hora se acaba el recreo y vuelven a la gela. De acuerdo con las andereños, ayer valoramos que el patio podía ser un espacio potencialmente peligroso en su situación: balones, carreras, empujones, etc. Y, por esa razón, el horario de El Hadji, sólo para esta semana, es de 11:30 a 13:00. Parece que la cosa ha ido bien pero con matices. «Mañana, a lo mejor no voy a la ikastola», me dice El Hadji mientras realizamos la operación “dodotis”. «Y eso, ¿por qué? ¿Te ha pasado algo?», le pregunto. «No, pasar no, es que me ponen “lanas” para casa», me responde poniendo cara de pillo.

Mimos, protagonismo…

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SAMSUNG DIGITAL CAMERASAMSUNG DIGITAL CAMERAComenzamos el día con tranquilidad, como corresponde a un domingo. Sobre las 11:00 llega la primera visita: Txema. El Hadji lo recibe con un caluroso abrazo y, cuando Txema se va a separar, él dice  «más, más…» (mimos). Después de tomar un cafecito y un buen rato de tertulia, El Hadji y Floren acompañan a Txema al autobús. A continuación, para aliviarle el síndrome de “enclaustramiento”,  vamos a dar un paseo por el pueblo. “El Hadji, El Hadji”, oímos cada dos pasos. Por supuesto, el niño está encantado con tanto protagonismo. Por la tarde, recibimos la visita de las andereños Pili y Marijo. Vienen sin prisa y El Hadji se lo agradece. Por su puesto, nosotros también. Además le traen un regalo muy valioso: todos los dibujos y trabajos manuales que los niños y niñas de su gela le han hecho mientras El Hadji ha estado en el hospital. Neska mutilak: mila esker, apartak zarete! Después de cenar, llega la hora de ir a dormir, momento en el que se activan todos los males. Por fin, tras tomar un vaso de leche y masajito, cae rendido. ¡Mañana será otro día!

París-Dakar

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241642749755458238París y Dakar, dos ciudades que vincularon su nombre a uno de los rallys más duros y famosos del mundo. De aquella dura prueba que finalizaba en la  capital de Senegal y sólo apta para expertos pilotos, ya sólo queda el nombre y los restos de los vehículos calcinados en el trayecto, pues a partir del año 2009 se trasladó a Sudamérica bajo la justificación de posibles atentados a los participantes. París, la metrópoli, nunca necesitó de aquella competición para mantener su atractivo universal. Le bastaba con la Torre Eiffel y el Louvre. Sin embargo, Dakar (la capital de la antigua colonia) languideció desde entonces abandonada a su suerte. Hoy, 17 de junio, se cumple precisamente el 126 aniversario de su fundación como commune de ville (en tiempos modernos) por la administración colonial francesa en 1887. Jóvenes, dispuestos a todo, valientes y decididos, inteligentes y con ganas de trabajar, pero abandonan su tierra y, aterrorizados arriesgan su vidaPero antes, en el curso de su atribulada historia, a Dakar le tocó asumir la triste condición de haber sido el mayor centro para el tráfico de esclavos hacia toda América entre los siglos XVI y XIX. La esclavitud de entonces (más de 20 millones de personas obligadas a embarcar contra su voluntad con destino a algún país americano) se ha sustituido en los tiempos actuales por una nueva versión tanto o más cruel que la anterior, como es el viaje en pateras o a través del mismo desierto que hasta hace pocos años atrás cruzaban los participantes del rally, pero ahora en sentido contrario hacia esa Europa que para muchos africanos representa un “Nuevo Dorado”. Por eso esperamos que cuando, ya curado, El Hadji vuelva a Dakar (vía París) lo haga, definitivamente, con un billete sin retorno a un paraíso inexistente. ¡Basta ya de carreras, viajes y travesías hacia la muerte!

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Día Internacional del Niño Africano. Ayer se celebró este día que recuerda los hechos acontecidos el 16 de junio de 1976 en Soweto (Johannesburgo, Sudáfrica), cuando en plena política del apartheid la Policía abrió fuego contra una manifestación de diez estudiantes, matando a cientos de ellos. La conmemoración de este año ha girado alrededor del lema “Eliminar las prácticas sociales y culturales dañinas que afectan a los niños: nuestra responsabilidad colectiva”.

Una por cuatro o una por cinco

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«Tú no has tenido buena suerte», me dice El Hadji mientras desayunamos. ¡Vaya, vaya y yo que me consideraba una persona afortunada! «¿Por qué no he tenido buena suerte?», le pregunto con gesto de curiosidad aunque intuyendo por dónde podía ir la respuesta. «Porque tú sólo has tenido una hija», me contesta con cara de pena. «Tienes razón. Yo sólo tengo una hija, porque Floren y yo sólo hemos querido tener una y, además, Noelia (nuestra hija) vale por cuatro», le digo sonriendo. Por la tarde, viene Noelia a vernos y le pido a El Hadji que le cuente por qué tengo mala suerte. «Bueno, bueno, porque Maite sólo tiene una hija pero tú vales por cinco», le dice. «¿Tú tampoco tienes ni niños ni niñas?», le pregunta El Hadji sin darle tiempo a responderle nada. ¡Este chico, para relaciones públicas no tiene precio!

Visitas

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAAyer fue día de llamadas y visitas. Al mediodía llamó la andereño Marijo y  le dijo a El Hadji que, seguramente, iría hoy domingo a hacerle una visita. ¡Qué cara de satisfacción la de El Hadji! Pero las sorpresas no habían hecho más que empezar. Por la tarde, Alex y Markel (compañeros de clase de El Hadji) le han hecho pasar un par de horas estupendo. Han estado jugando a distintas cosas pero, finalmente, El Hadji se las ha arreglado para darles una “paliza” a cuatro en raya. «Ha venido la andereño a verme», me dice en cuanto he entrado en casa. «¿La andereño? Al mediodía me has dicho que vendría el domingo», le digo. «No, tú no sabes. Ha sido la andereño Pili y también va a venir otro día», me contesta El Hadji con gesto de enorme alegría. Nada más marcharse sus amigos, El Hadji pone cara de “circunstancias”. Le pregunto si le duele algo y me dice «dolor no, que tiene aburrido». Después de tantas emociones le ha venido el bajón.

Diferencias horarias

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horasEl Hadji ya está en casa. Sobre las 10:00, el médico le ha dicho que, en cuanto tuviese preparado el Informe de Alta,  podía irse a casa, pero que si se demoraba, también podía comer en el Hospital y después marcharse. «Eh, eh, comer en el Hospital no. Comer en casa», le responde El Hadji con rapidez. Para ser el primer día, ha ido todo razonablemente bien. El Hadji ha comido a gusto y ha visto una buena dosis de dibujos animados. «Aquí (en casa) la hora va rápido», me dice mientras merienda. «¿Qué quiere decir que la hora va rápido?», le pregunto. «La hora (el tiempo) en el Hospital no va rápido, en casa sí», me responde. En este momento son las 23:45 y continúa despierto. No tiene dolor pero está incómodo. A pesar de que le hemos cambiado los pañales tres veces, no acabamos de cogerle el “punto”. La práctica hace maestros y nosotros llevamos unos cuantos años sin practicar.

Revisando conceptos y actitudes

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2013-06-13 20.31.06Reunión en Bidarte. Familias, voluntari@s y responsables debatimos en asamblea sobre normas y forma de relacionarnos con los niñ@s que llegan a Euskadi en el programa “Viaje hacia la vida” de Tierra de Hombres. Todo bajo un principio: sin autocrítica no es posible el avance. Y eso es lo que hicimos ayer los participantes, una treintena de personas debatiendo sobre cuestiones concretas, como revisar nuestros propios conceptos y actitudes. Fueron muchas las aportaciones. Desde la que hizo Leonor (“hay que actuar fundamentalmente sobre el mundo de los valores”); a la que planteó Blanca (“es importante utilizar siempre el sentido común”); y a otras muchas que giraron en torno a “no magnificarles nuestro mundo aquí en contraposición al de sus orígenes”; o a la necesidad de “aprender de los errores” y de estar, en definitiva, siempre abiertos al contraste de ideas y vigilantes. La reunión también sirvió para establecer turnos de guardia hospitalaria para Mamadou Saliou Diallo, de Guinea Konakry; así como para el senegalés El Hadji Gorgui Fall “Papa”, al  que tras más de ocho horas de intervención le han hecho tres operaciones en una. Además se informó de la situación de Mouhamadou Thiaw, en espera de ser derivado a Sevilla; de Abdoulaye Sall, sobre el que hay que decidir si se le interviene una vez más o no; de El Hadji Mamadou Diop, desde ayer en casa con su familia de acogida en Ermua y; sobre todo, de su despedida y de la vuelta definitiva a su casa, con su familia, de Hamed N´Diaye Sow (Fary), niño mauritano de cuatro años que vuelve a su país después de dos largos años de estancia aquí y tras haber sido intervenido quirúrgicamente en múltiples ocasiones. ¡Buen viaje de vuelta, Fary! ¡Que tu equipaje esté lleno de buenos recuerdos, vitalidad e ilusiones! ¡Y un abrazo, cómo no, también muy fuerte, para ti Susana y la familias de acogida y apoyo, que habeis sabido llenar esa maleta de amor y emociones!

Un viaje de ida y vuelta

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voluntariosHoy toca hacer balance de los más de tres meses que El Hadji lleva entre nosotros. Ahora que ya se cumplido la primera etapa de su estancia, con la primera gran operación realizada, y que según los especialistas ha ido bien, comienza la etapa de esperar. De esperar que su organismo reaccione bien y que no surjan complicaciones, que “la meada” funcione sin problemas y no se genere estenosis. De esperar a la siguiente operación, porque habrá más, al menos una más y, ojalá, no sean tres, cuatro o más. Pero también toca esperar a ver cómo transcurre su proceso de integración en esta sociedad nuestra, ahora ya no preocupados por su adaptación, o exceso de adaptación como nos preguntábamos ayer en el blog, sino por conseguir que no se desarraigue de su esencia africana y no extravíe la referencia de sus orígenes. Esta es una de las grandes preocupaciones de TDH-Gizakien Lurra y, por supuesto, lo debería ser de todo el voluntariado que participa en el acompañamiento de estos niños y niñas.

ruta de turismo responsable por Senegal (5)Precisamente hoy hemos conocido la fecha de regreso a su país de otro niño africano acogido en Euskadi en el mismo programa que El Hadji. Se trata de Fary, un peque de cuatro años, de los cuales casi dos los ha pasado en Bizkaia, y que ya tiene el alta definitiva, tras una decena de intervenciones. Este niño llegó sin energías, con varios problemas sanitarios añadidos a la patología que sufría. Se puede afirmar con certeza que es un superviviente nato y que regresa a su país con la familia que le quiere y se preocupó por él. ¡Cómo si no es así, entender que su familia, apenas sin recursos, se traslade de Mauritania a Senegal procurando una cura y en lugar de ello encontrarse con que el niño padece otra enfermedad aún peor; para, finalmente, acudir a una ONG y estar dispuestos a evacuar a su hijo a Europa, sabiendo que eso supone no ver al niño durante una temporada larga! Esto desmiente la tendencia, inconsciente y descabellada, de creer que estos niños no tienen familia ni raíces, tan profundas y fértiles como las que podemos tener nosotros, ni más ni menos. Familias que se preocupan por sus hijos, como otras lo harían, y que están deseando volver a verlos sanos y junto a ellas.

Ahora que El Hadji comienza a adquirir hábitos, no siempre positivos, muchas veces transmitidos a través de nuestra sobreprotección, es el momento de pensar en ese regreso, que se producirá con toda seguridad, así se demore 22 meses como en el caso de Fary. Ahora es el momento de pensar en su familia y en la reintegración que hará a su vuelta. Cuando eso se produzca el niño volverá a socializarse en su entorno y esa reintegración le costará más o menos en función del grado de pérdida que haya sufrido aquí. También es momento, cuando pensamos que estos niños sufrirán tremendamente al regresar a su país, de recordar que la mayor quiebra experimentada por ellos ha sido al separarse de su familia, al llegar a un país desconocido, con gente hablando en otro idioma y costumbres extrañas a ellos y cuando van a comenzar, como mero instinto de supervivencia, a aprender todo lo bueno, pero también todo aquello que esta nueva sociedad tiene de superfluo y de injusto. Tan injusto como que ellos tengan que venir aquí a curarse y no lo puedan hacer en su país; tan injusto como creer que estos niños no pueden ser felices en su país.

dakar-senegal-401Es bueno recordar en estos momentos las palabras en Dakar de la madre de un niño que había sido acogido en Vitoria para tratarse de su enfermedad coronaria. Esta señora, una potente líder de su comunidad, contaba que su hijo los primeros días cuando volvió a Senegal le hacía ascos a la comida. Cuando intentaban reconducir su actitud, el niño decía que en Vitoria le daban siempre lo que pedía. Fue entonces cuando su madre se sentó frente a él, el plato de comida entre ambos, y le dijo muy claramente: «ahora estás en Senegal y no en Europa. Este es el plato de comida que hay y el que vas a tener porque es aquí donde vas a vivir…». A pesar de que el niño sólo tenía 9 años, contaba su madre, fue el último día que hizo tonterías delante de la comida y que, casualmente, ese guiso que rechazaba se convertiría en su plato preferido.

¿Exceso de adaptación?

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sunrise-in-senegalTodo el mundo se asombra de la capacidad de adaptación de los niñ@s que llegan a Euskadi en el programa “Viaje hacia la Vida” de Tierra de Hombres. En el caso de El Hadji, pero también en el de otr@s, este hecho es particularmente reseñable. Bien sean conocidos, amigos, familiares o gente con la que uno se encuentra en la calle, el comentario siempre camina en la misma dirección, están fascinados por la rapidez con que se ha integrado en la cultura y hábitos locales. Pero detrás de este hecho innegable, hay ocultas otras cuestiones importantes. La primera es que todo esto tiene que ver más con una cuestión de simple supervivencia que con un supuesto potencial de capacidades. Todos los niñ@s del mundo, en distintas épocas y lugares (pensemos en los niñ@s evacuados en la Guerra Civil) lo han demostrado. La segunda, es que esa adaptación tan rápida puede, a veces, tener algunos efectos indeseados o contraproducentes; por ejemplo si le crean desarraigo o va en contra de las propias realidades de sus lugares de origen. O que las diferencias socioeconómicas innegables que se dan entre ambos mundos les pueda llevar a desvalorizar sus propias realidades. Los niñ@s tiene que volver a sus países y, en ese sentido, han de volver a adecuarse a aquellas condiciones y situaciones. ¡Hagamos todos que ese retorno también sea fácil! ¿Te animas a opinar?

Competencias lingüísticas

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El Hadji y El Hadji (Papa) frente a la sede de Euskaltzaindia en la Plaza Nueva de Bilbo

De entre las muchas cuestiones de las que más se enorgullece El Hadji destaca la de exhibir sus conocimientos lingüísticos cuando la gente le pregunta por el tiempo que lleva aquí y, tras decirles que sólo tres meses, comprobar lo bien que ya se desenvuelve en castellano. Así que, cada vez que alguien le pregunta sobre esto, y ocurre todos los días unas cuantas veces, añade una nueva condecoración a su vitrina de trofeos virtuales. Ahora bien, cuando se le pregunta por sus avances (bastante más limitados) en euskera, la cuestión no parece importarle tanto. Eso sí, si de lo que se trata es de “competir” con El Hadji (Papa), el otro niño senegalés que ingresó ayer lunes en la misma planta del Hospital de Cruces y que, en menos de dos meses, se desenvuelve muy bien euskera, pues la cosa cambia radicalmente. «Yo le gano a él», suelta El Hadji con su afan competitivo de siempre. «No es cuestión de ganar sino de aprender», le señalan Marta y Haize. «Además, Papa es más pequeño que tú, lleva menos tiempo aquí… pero también aprende muy rápido». No importa, la cuestión es demostrar que a él no le gana nadie. Durante diez minutos parece que se está preparando para sacar el EGA urgentemente. Quiere hacer una demostración de sus “amplios conocimientos”. Es complicado, por mucha voluntad que, de cara a la galería y durante unos breves momentos, le eche. No importa, quizá tenga que volver a matricularse en setiembre.

Domingo en el hospital

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2013-06-09 17.44.052013-06-09 18.13.19Quinta planta del Hospital de Cruces. Sección de Pediatría. Pasillos vacíos. A la entrada, un montón de juguetes esperan que algún niñ@ se acuerde de ellos. La tarde languidece fuera y apenas se ve gente por las calles. De los patios interiores llega el ruido sordo de los generadores. Más lejos, las luces de la torre del BEC parpadean sobre el cielo gris y en la autopista la gente va y viene, como siempre, aunque no se sepa de y hacia dónde. Decidimos acabar el  puzzle (de Toy Story 3) que ha iniciado con Tere e intentamos que las piezas encajen igual que los relevos que han hecho los voluntari@s de Tierra de Hombres desde que el viernes operaron a El Hadji. El ciber para niños está cerrado los domingos así que escuchamos música de Senegal para animar la tarde. Llega la cena. ¡Bingo!: puré de patatas de primer plato, su enemigo número uno. No lo quiere. Es igual, me mantengo firme. Le digo que no hay “servicio a la carta”. Tuerce el morro: «En Senegal no me dan puré». Le digo que ahora está en Euskadi. Me devuelve la pelota: «En Ermua tampoco como puré». Le contesto que ahora está en el hospital y que no hay nada más que hablar, que eso o nada. Comienza a tragar. Poco a poco, se come todo el plato, eso sí, dando muestras continuas de que no le gusta nada. Después, acaba con todo el pollo y las patatas fritas que le acompañan. Le digo que es un txapeldun “del puré y del pollo”. «Txapeldun sí, pero del puré no», replica enérgicamente. A las 22:00 horas llega Sagrario para hacer el turno de noche. Antes de despedirme me deja más o menos claro que, por el momento, ya no soy su amigo. ¡Qué le vamos hacer! Mañana es lunes, la vida sigue, y quizá los próximos días el tiempo escampe…

«¿El doctor Oliver, supongo?»

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victoria fallsLos libros de Historia (hechos a medida de Occidente) dicen que el médico, explorador y misionero escocés David Livingstone descubrió las cascadas del Zambeze a las que los makololo llamaba humo que truena. También dicen que las rebautizó con el nombre de Cataratas Victoria en homenaje a la reina británica, y que otro explorador, el galés Henry Stanley, fue en su busca dando lugar al encuentro en el que se produjo la famosa frase «¿El doctor Livingstone, supongo?». Ciento sesenta años después, el encuentro ha tenido dos protagonistas bien diferentes. Por un lado el doctor Oliver y, por otro, un nativo africano llamado El Hadji. La historia real contará algún día que se saludaron cordialmente y que cada uno de ellos hizo lo que le correspondía en aquella situación. La cuestión no era ya conquistar territorios, ríos y lagos para despojárselos a sus verdaderos propietarios sino ayudar a que el caudal urinario de ese niño de diez años encontrara la desembocadura perfecta y no se perdiera entre meandros. La verdadera historia dirá también que en aquella operación ganaron todos y que aquel niño africano siempre guardará en su memoria el nombre de Francisco Oliver, un buen médico blanco.

Primera victoria

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2013-06-07 17.14.46Hoy escribimos desde Dakar, Ermua, Bilbao, y desde otros muchos lugares donde late el corazón de esta Tierra de Mujeres y Hombres. Por eso, estas pocas palabras no llevan hoy colores distintivos ni recogen apreciaciones particulares. Son, únicamente, y no es poco, una expresión colectiva, una muestra de agradecimiento a todas las personas que han estado hoy y otros muchos días interesándose por El Hadji. Eskerrik asko guztioi! Y lo más importante: la operación ha salido bien. Así que, en este partido en dos tiempos, ya se ha superado la primera parte.

Días D

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2013-05-27 23.33.33Hoy es un día D, es decir, Decisivo, el día en que le operan a El Hadji. Por esa razón, convocamos a todas las personas y amigos a que se manifiesten y extiendan su capa de energía positiva pero, sobre todo, confiamos en el buen hacer y la profesionalidad de los doctores (Oliver, Blanco y Galbarriatu) y el personal sanitario del Hospital de Cruces, que sabemos que van a poner todo su conocimiento y empeño en que este chaval de diez años  vuelva a su país para hacer lo que todo un chico de 10 años, y con toda la vida por delante, necesita y merece. ¡Tod@s estamos contigo, El Hadji! Y también estamos con todos los demás niñ@s del programa “Viaje hacia la vida” de Gizakien Lurra-Tierra de Hombres, y no nos olvidamos de Gisela Deka (Togo), niña de 8 años que también ingresa hoy en el hospital para retirar el struck que le está provocando una infección; de la también togolesa de 11 años Yassimine Tchassanti, a la que igualmente operan este mismo viernes en la Clínica La Esperanza de Gasteiz; de Akou Inmaculee Bessan (Togo), de 8 años, que pasará por quirófano en Txagorritxu el próximo 12 de junio; de Mamadou Saliou Diallo (Guinea Konakry), de 5 años, que será intervenido el día 13 de este mes en Cruces; de Mouhamedou Diallo (Mauritania), que también está pendiente de entrar en quirófano en Cruces; lo mismo que Mouhamadou Thiaw (Senegal), de 5 años, en espera de ser derivado a Sevilla;  así como del resto de niños que más pronto que tarde también seguirán la misma senda de intervenciones quirúrgics, como Pape Ibnou Lo (Senegal), de 12 años; Fatou Gaye (Senegal), de 7 años; Kodjo Jose Ahiale (Togo), de 16 años; El Hadji Gorgui Fall (Senegal), de 6 años; y otros que están en vías de recuperación antes de volver a sus casas, como Hamed N´Diaye Sow (Mauritania), de 4 años; y Abdoulaye Sall (Senegal), de 17 años. ¡Así que un abrazo muy grande a todos de parte de El Hadji!

Campaña “Tú con doce”

Una mañana cualquiera

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2013-06-05 22.02.23

A todos nos ha alegrado este soleado despertar pero El Hadji y yo (Haize) hemos constatado que los días oscuros y lluviosos ocultan, en gran parte, el polvo que se va acumulando en la casa. Así que, mano a mano, nos hemos puesto a limpiar y he descubierto que, cuando quiere, trabaja, sobre todo para “agradar” y para hacernos partícipes a cada rato de lo bien que lo hace todo. «¿A tú mamá la ayudas?»,  le pregunto, pensando que su respuesta va a ser negativa. «Sí, yo la ayudo a limpiar», contesta. «¿Y tú hermano de 13 años», prosigo el interrogatorio. «El también», afirma rápido. «¿Y tus otros hermanos mayores?», pregunto por último. «Nooooo, ellos no», contesta entre escandalizado y alegre. Seguimos limpiando y después de un buen rato de pelear contra el polvo, le digo que vamos a hacer compras. «No, primero yo paso suelo cocina con fregona», propone eufórico. «Mejor lo dejamos para después de comer», le contesto asombrada ante la fiebre de actividad que le ha entrado. Cogemos el carro de la compra, que está aprendiendo a conducir al igual que ha hecho con la bici, y nos vamos al supermercado. Su actividad no mengua: busca, coge, ordena y coloca todo. Salimos de allí y vamos a otras tiendas: degusta aceitunas, coge el pan (donde siempre le regalan algo aunque sólo sean los oídos) y acabamos en una charcutería donde, nada más entrar suelta: «Todo cerdo, aquí huele mal», exclama asustado. El dependiente comienza a cortar chorizo y, de repente, le ofrece una rodaja a El Hadji que, horrorizado, se tira para atrás mientras dice «No». Le explico que es musulmán, que no come cerdo… y el vendedor, muy amable y “comprensivo” le pregunta a ver si lo ha probado alguna vez. Ante la respuesta negativa, el tendero sigue con su afán comercial: «pues seguro que si lo pruebas, te gustaría». Al volver a casa, entra en la sala y comenta: «¡Qué limpia está!», exclama. «Claro, hemos hecho un buen trabajo tú y yo», le reconozco el mérito. «Sí, pero tus hijos no han limpiado», me devuelve un directo derecho al mentón. Bien merecido: yo pensaba que aquí, en nuestra casa, estábamos lejos del modelo por el cual los hombres no suelen tomar parte en los trabajos de la casa, “territorio exclusivo” femenino. Sin embargo, de rebote, me ha demostrado que por lo menos él, aunque sea por agradar, trabaja y se adapta al medio en el que está. ¿Qué hacen nuestros hij@s “mejor educad@s” y qué hacemos nosotr@s con nuestras contradicciones?

Blanco sobre negro

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manoEs, simplemente,  una constatación probada y verificable. Cuando en nuestra sociedad un niñ@ negr@ se encuentra acompañado por blanc@s recibe un trato diferente a si está acompañado por personas de su mismo color de piel. En el primero de los casos, por lo general, llama la atención y se interesan por él y, en el segundo, la tendencia es a pasar desapercibido o, incluso, a resultar invisible. Algunas veces, la cuestión es mucho más sutil.  Hombre y mujer blanco con niñ@ negr@ introduce un punto “exótico” en la ecuación pero, en cualquier caso, “forman parte de nuestra sociedad”. Sin embargo, adultos negros con niñ@ negr@, aquí, hoy por hoy, se asocian a otra cuestión muy diferente al “exotismo”: extranjeros, inmigrantes, pobres, “ajenos a nuestra sociedad”. Todo ello se traduce en un trato “diferente” tanto para los adultos como para el niñ@ en cuestión. Da lo mismo que entres a un bar, vayas por la calle o acudas a un centro escolar.  Y esto ocurre de forma totalmente natural, como un mecanismo automático que se dispara sin que las personas en cuestión tengan (tengamos) ni si siquiera consciencia de que existe. Y es que del blanco al negro hay una gran distancia cromática, la misma que separa los prejuicios de la igualdad. La misma que mide la hipocresía de esta sociedad.

Cuenta atrás

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junio2013Dentro de tres días se cumplirán, exactamente, tres meses desde la llegada a Euskadi de El Hadji. Será también el día en que le operen, como dice él, “de la meada”. Estamos, por tanto, en la cuenta atrás de un día crucial para su vida o, visto desde otra perspectiva, y en ello confíamos, en la cuenta hacia delante de una nueva vida. Tiempo de espera e incertidumbre para tod@s que le acompañamos en este viaje. Sin embargo, el tiempo, este tiempo de espera-nza impaciente, no es lo mismo para él que para nosotr@s. Para un@ niñ@ como El Hadji, para tod@s los niñ@s seguramente, el futuro no existe, no es nada más que el presente, el único tiempo que les  importa y en el que se despliega, en todo su esplendor, el opulento reino de la felicidad. Por esa razón, lo único que ahora le preocupa es a qué y con quién va a jugar cuando, después de la operación, se despierte plácidamente.

Pelotari

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2013-05-25 18.19.37Si El Hadji hubiera nacido en Goizueta o en Leitza en lugar de Dakar no habría ninguna duda de que estaríamos ante un excelente pelotari. De los de marcar toda una época, al estilo de Mariano Juaristi Mendizabal “Atano III”, Julián Retegi o Aimar Olaizola. Con muchas txapelas sobre su cabeza. Es una pena, porque condiciones no le faltan: rápido, con reflejos, “buena pegada”, un excelente juego de piernas… condiciones que hacen que un pelotari pueda ser un gran campeón capaz de desbordar al contrario, bien sea con una preciosista volea, una fulminante dos paredes o una sorpresiva dejada al ancho. Eso sí, prefiere la modalidad individual a la de parejas. Pero si en algo destaca El Hadji, y con gran diferencia, es en su capacidad de “jugar” la pelota, de “dorarla”, y le da igual la cancha en que actúe, porque rápidamente se adapta a cualquier situación que se le presente. Juege contra quien juege, conocido o desconocido, siempre lleva la “pelota” a su terreno, elige la mejor jugada para distraer la atención del contrario y, para cuando te das cuenta, el tanto ha subido a su casillero y te ha ganado el partido. ¡Mil colorao!

Un nuevo pasaporte

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2013-06-01 11.45.39No hace muchos años, cuando uno viajaba a ciudades como Londres o París y observaba el mestizaje de gentes, razas y culturas que habitaban en esas grandes urbes, pensaba que eso era el multiculturalismo  o una avanzadilla de la sociedad global que vendría un tiempo después. Sin embargo, ya no hace falta irse tan lejos para constatar que detrás de todo eso, no suele haber nada más que la búsqueda de un futuro mejor y que el supuesto “exotismo” de esas ciudades esconde, casi siempre, realidades y problemáticas lacerantes. Y lo que antes ocurría en Londres, París o Amsterdam, ahora se puede comprobar, sin ir más lejos, en Bilbo,  Zumarraga, Gasteiz o Ermua. Vivimos tiempos de fronteras “líquidas”, con sociedades de culturas necesariamente plurales  y en las que los seres humanos, sea cual sea su origen, raza, ideología o religión, puedan sentir que ese lugar del mundo en el que habitan, también les pertenece. Por derecho propio y sin necesidades de pasaportes. Igual que intentamos que ocurra con El Hadji.