Archivos Mensuales: mayo 2013

Eskerrik beroenak Anaitasunari

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadjik bi hilabete eskas egin ditu Ikastolan. Klasera joan behar zuela esan genionean, grazia haundirik egin ez bazion ere, bertara egitea ez zitzaion ezer kostatu. Are gehiago, hasieratik poz-pozik joaten zela esango genuke. Baina guk argi daukagu andereñoek egin duten lan bikaina izan dela El Hadjiren jarrera aldarazi zuena. Jakina, gelako neska- multilen harrera eta laguntza ahaztu barik!  Beraz, andereñoei nahiz ikasleei, bihotz-bihotzez, gure eskerrik beroenak.

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El Hadji está emocionado y no es para menos. Hoy ha sido su último día de clase en la Ikastola Anaitasuna y sus compañeros y compañeras le han hecho un dibujo deseándole mucha suerte y diciéndole cosas muy bonitas. «¿Qué es echar de menos?», me pregunta El Hadji mientras me enseña orgulloso  el dibujo. «Quiere decir que se van a acordar mucho de ti, porque han estado muy a gusto contigo…», le explico. Me doy cuenta que se le humedecen los ojos. Me cuenta que le da pena que se acabe la Ikastola. Le digo que no se preocupe que, en cuanto salga del hospital, iremos a hacerles una visita. «No, no. Nosotros no. Los niños van a venir a verme aquí (a casa), hoy dos y mañana otros dos y luego más (de dos en dos)», me replica con decisión. Han sido casi dos meses de clase. En este tiempo, gracias al buen hacer de las andereños Marijo, Pili y Haizea (perdón por si se me olvida alguna) y a la magnífica respuesta de los niños y niñas, El Hadji ha podido llevar una vida normalizada, lo que, en su  situación y con su edad, ha supuesto todo un  logro.

 


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Dos maridas

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14159425-trabajo-amor-crucigrama-bloque-de-texto-sobre-un-fondo-blancoEl Hadji nos dice que tiene tres novias. Le digo que eso no puede ser. «Sí puede ser: una, de 4º A; otra, de 4º B; y la tercera, de 4º D», me responde con su lógica particular. «¿A ti te gustaría que tu novia tuviera otros novios?», le pregunto. «No, no. A mi no me gustaría», me contesta con rotundidad. «Pues a ellas tampoco», le digo con tono serio. El Hadji me mira con gesto contrariado. Le pregunto cómo se llaman sus novias y me dice que sólo sabe el nombre de la niña de su clase. «Entonces, ¿las otras niñas no saben que son tus novias?», le cuestiono poniendo cara de cierta perplejidad. «No. No hace falta», me contesta con toda naturalidad. «Yo, cuando sea mayor, voy a tener dos maridas», continúa El Hadji. «Pues, para tener dos mujeres,  vas a tener que trabajar mucho», le dice Floren. «Ah, no, no. Eso no. Entonces solo una», nos dice zanjando la conversación.

Menú a la carta

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SAMSUNG DIGITAL CAMERAEl Hadji ya está en casa. A las 09:30 ha pasado el Dr. Blanco y le ha dado el alta hospitalaria. «¿Por qué no nos vamos?», le pregunta una y otra vez El Hadji a Floren. «Porque tenemos que esperar a que hagan el informe de alta y a que te pongan el antibiótico», le contesta. Parece que la respuesta no le convence.  Sobre las 13:00 vienen a ponerle el tratamiento y a traerle el informe. Es hora de comer pero El Hadji se resiste a comer en el hospital. «Es la comida que pediste ayer: arroz y pollo. A ti eso te gusta», le recuerda Floren. «No, no. Yo a comer a casa», responde El Hadji con decisión.

Cena en Cruces

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2013-05-27 23.33.33La calma ha sido un espejismo. Estamos en la plaza y, de repente, El Hadji me dice que está cansado y que quiere ir a casa. Le pregunto si está bien y me dice que sí. Pero su sí dura muy poco. En el baño rompe a llorar desconsoladamente y lo único que acierta a decir es que le duele mucho, algo que es evidente. El dolor lo sitúa sobre todo en la zona perianal. Esto nos desconcierta y decidimos llevarlo a Urgencias del Hospital de Cruces. Nada más llegar, El Hadji es reconocido por el pediatra de guardia y éste decide llamar al cirujano pediátrico. Se le ha obstruido la sonda y, como consecuencia, el niño tiene mucha orina retenida. Esto explica los casi 39º de temperatura y el cuadro de dolor agudo. Al cambiarle la sonda, El Hadji expulsa una gran cantidad de orina y, como por arte de magia, se le cambia la cara. El gesto de dolor desaparece y deja paso a un rostro relajado. La fiebre remite pero los doctores deciden que se quede ingresado. «¿Y la cena, cuando me la van a dar?», me pregunta a las 02:00 de la mañana, ya en la habitación. La atención de todo el personal del Hospital de Cruces, tanto de Urgencias como de Planta, ha sido inmejorable. Por la calidad y la calidez en la atención: ESKERRIK ASKO DENOI!

Ibuprosueño

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Parece que la semana no empieza bien. El Hadji tiene mala cara. Me dice que le duele la tripa, señalando con la mano el bajo vientre. Siguiendo las recomendaciones médicas, después de cenar, le damos Ibuprofeno y le ponemos calor seco en la zona púbica. No surte el  efecto deseado. Son las 00:15 del lunes y seguimos en la sala.  A las 00:30 conseguimos que se acueste pero, media hora más tarde, se vuelve a levantar. Está desvelado. Le sugiero que tome un vaso de leche templada. Acepta. Después de un ratito de charla para tranquilizarlo, nos vamos a la cama. Son  las 01:45 y  en pocos minutos cae rendido. A las 07:40 entro en su habitación y está como un tronco. Le cuesta levantarse, pero no más que otros días. «¿Has dormido bien?», le pregunto. «Muy bien. He soñado que estaba con mis padres, con mis hermanos y con  mis amigos en la playa en Dakar. Estaba bien, muy contento, yo estaba curado», me contesta El Hadji mientras desayuna. ¡Menos mal que después de la “tempestad”, casi siempre, viene la calma!

Pelillos a la mar

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2013-05-25 17.14.132013-05-25 16.37.29Es domingo y vamos caminando por El Arenal. De repente le pregunto a El Hadji, de cara al verano, si sabe nadar. No es muy claro y escabulle una respuesta directa, estrategia que utiliza a menudo. Entiendo que seguramente no sabe, pero le sigo interrogando. «¿Antes del accidente habías ido alguna vez a nadar?» «», responde rotundo. Y añade: «En Goreé» (se refiere a una isla a tres kilómetros de Dakar que durante más de tres siglos fue el más importante mercado de esclavos y desde la que salieron millones de africanos hacia América). «Entonces», le vuelvo a preguntar, «¿ya sabías nadar antes del accidente?». «Sí, pero por fuera, no por dentro». Supongo que lo realmente quiere decir es que, en todo caso, solo sabe nadar donde no le cubre el agua. Y contraataco. «Pues entonces te pasa un poco como a mí, que yo tampoco soy calvo, porque el pelo me sale para adentro y no para afuera. «No, no, tu eres calvo, calvo…», asegura taxativo. Nada, otra vez que pierdo el partido, porque él sabe nadar “perfectamente” y yo sigo siendo calvo.

Día de África

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Hoy, 25 de mayo, es el El Día de África. Una efeméride que conmemora la instauración, el año 1963, de la Organización de la Unidad Africana (OUA), a la que después sucedió la Unión Africana (UA).  Sin embargo, sesenta años después de aquella fecha, apenas hay nada que celebrar. Algunas cifras hablan por sí solas: 1) De los  936 millones de personas que pueblan el continente, 315 millones lo hacen en la pobreza, 460 millones tienen dificultades para alimentarse y 50 millones pasan hambre crónica. 2) 300 millones, en su mayoría habitantes de zonas rurales, no tienen acceso al agua potable y carecen de servicios básicos de saneamiento. 3) Más de 200.000 niños son utilizados como soldados, esclavos domésticos o dedicados a la prostitución. 4) Más de 78 millones de niños están sin escolarizar, la mayor parte, son niñas. 5) Sólo en el África subsahariana hay 28 millones y medio de infectados por el VIH, de los que el 60 por ciento son mujeres. No es esta, por tanto, una fecha a celebrar, como si África fueran unos “grandes almacenes” (que también lo son, para la codicia de las multinacionales) o el “Día del Padre”.  Hoy, África, es el esfuerzo de su población por salir adelante, esa otra mirada que proyectan miles de iniciativas solidarias, alguna de ellas como la de Tierra de Hombres… hechas realidad en los nombres de cientos de niños y niñas (como los que aqyí abajo aparecen), algunos hoy ya hombres y mujeres,  que desde hace ya muchos años han recuperado la salud, uno de sus derechos básicos existenciales.

Abaik Abderrazak (Marruecos), Fatimata Abdoul Barry (Mauritania), Abdoulaye Sall (Senegal), Mohamed Abeidallah (Mauritania), Atoumane Loum (Senegal), Augustine Adjagbe (Benin), Aymane Daifi (Marruecos), Abdoulaye Bah (Mauritania), Debora Bassah (Togo), Akou Inmaculee Bessan (Togo), Bintou Sangare (Guinea Conakry), Camara Sidiki (Guinea Conakry), Constance Soninnou (Benin), Mohamed Dia (Senegal), Aissatou Diallo (Guinea Conakry), Halimatou Diallo (Guinea Conakry), Adiouma Marone Dieye (Senegal),  Fatimetou Mohamed Salem (Mauritania),  Ahmed Tijani Gadigo (Mauritania),  Gloria Viviane Adja Agbodoh (Togo), Hadja Mariata Mamadou (Mauritania), Izidine Daro (Togo), Jose Basilieki (República Democrática del Congo), Josephine Rasoavololona (Madagascar),  Kofi Madzra (Togo),  Julienne Konlambig (Togo), Abla Norbertine Koumakou (Togo), Laetitia Ablabi Amoussou (Togo),  Mohamed Lemine Oely (Mauritania), Mariem Ellah (Mauritania), Mohamed El Hassen (Mauritania), Mohamed Dade (Mauritania), Ndeye Lo (Senegal), Nemé Tingua (Togo), Nogaye Ngom (Senegal), Nounou Ramata Sow (Mauritania), Nouridini Gafoh (Togo), Mohamed Old Abdel Rezagh (Mauritania), Eby Ould Ahmedou (Mauritania), Fatimeotu Ould Shleck (Mauritania), Patrick Andriamanantena (Madagascar), Ramata Abou Sow (Mauritania), Saibatou Diallo (Guinea Conakry), Assane Sene (Senegal), Serigne Fallou Gueye (Senegal), Yanelle Sidokpohou (Benin), Mariama Sow (Guinea Conakry), Aminetou Sy (Mauritania), Hairate Tchagara (Togo), Tidiane Cissé (Guinea Conakry), Moussa Wane (Senegal), Mamadama Yansané (Guinea Conakry), Kodjo José Ahiale (Togo), El Hadji Diop (Senegal), El Hadji Fall (Senegal), Fatou Gaye (Senegal), Gisela Deka (Togo), Mamadou Diallo (Guinea Conakry),  Mouhamedou Diallo (Mauritania), Mohamadou Thiaw (Senegal), Hamed N`Diane Sow (Mauritania) (Fary), Pape Lô (Senegal), Yassimine Tchassanti (Togo), y una mención especial para Loubna El Orfi (Marruecos), la única que se quedó en el camino…

Religiones

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religionesAtentado en Londres. La televisión exhibe unas imágenes espeluznantes. Los medios de comunicación en general, y los poderes públicos en particular, vinculan el crimen con la religión de los agresores. Contemplo, también horrorizado, cómo se desata la histeria y comienzan en el Reino Unido los  ataques a las mezquitas y la caza a los musulmanes.  Me acuerdo del ideario de Tierra de Hombres (“Ayuda directa a la infancia desamparada en el mundo entero, sin distinción de orden político, racial o confesional”) así como también de El Hadji. Hoy toca criminalizar al Islám y a sus practicantes. En otros tiempos fue al Cristianismo. En otros, incluso más recientes, la hoguera y la persecución era para los infieles o los no creyentes. La rueda de la historia sigue girando contra “el otro”, contra “el diferente”. Yo les veo a todos iguales. Iguales en derechos, iguales en obligaciones. Nada más, pero nada menos. Palabra de ateo. Y en eso sí que  creo, firmemente.

Ricos y pobres

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pobrezaA sus diez años, a El Hadji le parece que aquí casi todo el mundo es rico, al menos en términos materiales. Por eso se sorprende cuando ve a algún indigente pidiendo limosna en la calle. Y más si descubre que hay personas que duermen a la intemperie, como le ocurrió hace unos días en Bilbao. Caminábamos a primera hora de la mañana por el Casco Viejo y, de repente, en la entrada de un portal vemos que alguien está tapado con una vieja manta y acurrucado sobre unos cartones. Se queda mirando la escena fijamente. Continuamos caminando y hablando. Donde yo sólo he visto un adulto rodeado de unas pocas pertenencias, él me dice que también había durmiendo un “niño pequeño”. ¿Le pregunto si ha visto algo así en Senegal y me dice que no. No parece posible. ¿O será que la pobreza es mucho más visible cuando está rodeada de bienestar por todas partes?

Cuestión de lenguas

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«Cuando vengo de Senegal, un amigo me pregunta dónde voy y yo no le contesto», me dice El Hadji mientras preparamos la cena. «Claro, porque estabas triste, preocupado…», le comento. «No estaba triste, estaba contento», me interrumpe. «Contento, contento, no estabas cuando llegaste al aeropuerto. ¿Te acuerdas?», le insisto. «Porque yo pienso que aquí (se) habla francés y después francés no», me explica poniendo cara de gran susto. ¡El Hadji en lenguaje no verbal txapeldun!

Por la boca muere el pez

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pez5«Hoy en el jantoki he comido todo y rápido», nos dice El Hadji mientras cena. «La monitora se habrá quedado sorprendida», le respondo. «Sí, sí. Me ha dicho txapeldun», continúa El Hadji con aire satisfecho. «Supongo que te ha gustado mucho la comida. ¿Qué has comido?», le pregunto. «De primero, una cosa, no sé qué (pasta); de segundo, pescado; y de postre, manzana. Todo muy rico», me contesta. «A ver si en casa también comes un poco más rápido», le sugiero. «No puedo, no puedo. En casa también tengo que hablar», me replica poniendo cara de incomprendido.

Piel de terciopelo

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2013-05-11 19.06.59 2«Las niñas me dicen que soy muy suave y los niños que soy muy majo», me dice El Hadji. «¿Suave? Querrán decir que eres educado, que no gritas, que pides las cosas por favor y que das las gracias», intento explicarle. «No, no. Las niñas me  dicen suave, no (me dicen) educado», me responde con firmeza, mientras se toca la cara con la mano para que le entienda. «Ah, te dicen que tienes la piel suave», le preciso. «Sí, eso. Suave, no educado. Tú no me entiendes», exclama El Hadji con cierto hartazgo. ¡Pronto empezamos!

Regreso a la infancia

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escanear00202013-05-12 12.25.03Vivimos en una infancia permanente aunque con intensidades y tiempos diferentes. Veo a El Hadji y me acuerdo de El Hadji que yo fui y de los restos del niño que quizá todavía quedan en mí. Me miro a mí mismo ahora y veo, a veces, a mi padre cuando yo era como El Hadji. Esa figura de adulto que parece que todo lo sabe. Ese señor adusto que, como un guardia de circulación, nos marca límites y direcciones. Observo a El Hadji hoy y veo su cara de inocencia casi permanente. Su rostro de incredulidad y asombro en ocasiones; su risa incontrolada; su pasión por los juegos; sus pequeñas trampas y mentiras; la vida saliendo a raudales… Le enseño fotos de cuando yo era pequeño. No me reconoce. No me extraña. Aquel niño que fue durante un tiempo apenas ya aparece. Sin embargo, El Hadji me ayuda a buscarle.

Centrocampista del espectáculo

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OLYMPUS DIGITAL CAMERALa “estrella” de la expedición por aclamación. Ya suponíamos que iba a ser así, pero una vez más comprobamos que El Hadji es capaz de adaptarse a cualquier situación y convertirse, rápidamente, en protagonista de la fiesta. Nos levantamos muy pronto a la mañana para acudir a las instalaciones de Zubieta (Lasarte) donde el equipo de fútbol de Xabier (el Begoña) participa en un torneo contra la Real Sociedad y el Gernika. En el viaje en autobús se empieza a dar a conocer y hace sus primeros amigos. Mientras todos estamos maldiciendo sobre las penosas condiciones climatológicas, a él la lluvia y el frío parecen no importarle y, con sus gritos de ánimo, es capaz de calentar el ambiente como nadie. Quedamos eliminados y todo el grupo (cerca de sesenta personas entre jugadores y familiares) vamos a comer a un restaurante cercano. El “show” continua: deambula por el “centro” del campo y distribuye su “juego dialéctico” en cualquier escenario que se le presente. Ahora un rato con Kimetz (otro niño de su edad); luego se enrolla con Erlantz (otra “estrella” del equipo); más tarde con  Jon Ander; después habla con cualquier padre o madre; saluda a una camarera… y, de remate, acaba siendo proclamado “animador oficial” del equipo. Ya sólo falta que le contraten.  

Cantinela matinal

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reloj-despertadorA las 07:30, como todos los días, enciendo la luz y levanto las persianas de la habitación de El Hadji. «Egun on, buenos días, bonjour, salam aleikum. Hora de levantarse», le recito con voz potente la cantinela matinal. Diez minutos más tarde, El Hadji sigue como un tronco. Esta vez le retiro las mantas y le toco la cara con las manos frías. Protesta pero no se mueve. A las 07:45 le cojo de la mano y le obligo a levantarse. Parece un zombi. «¿En Dakar también te cuesta tanto levantarte? ¿Cómo lo consigue tu madre?», le pregunto. Silencio. No hay respuesta. Después de pasar por el baño, se sienta a desayunar y entre galleta y galleta me dice: «para levantarme, mi madre me da con el cinturón». «Sí, pero te dará de mentiras», le digo. «No, no. Me pega de verdad y, entonces, me levanto rápido», me responde. «Ah, pues ya sé qué vamos a hacer. Vamos a pedirle a tu madre que nos mande el cinturón», le contesto. «Oye, que yo no he venido aquí a que me peguéis», exclama en un castellano perfecto.

«Yo muy mayor y tú muy vieja»

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Hoy va de halagos y no pequeños. «Tú pescado es mejor que el de la ikastola y que el de Senegal», me dice El Hadji mientras cena. No doy crédito a lo que oigo, porque hasta ahora todo lo de Dakar era mucho mejor. «Si Alfonso  dice a mi padre que he ido a la Mezquita, entonces sí  se pone contento, muy contento», continúa como pensando en voz alta. «Se lo tienes que decir tú, no Alfonso. Tú tienes que escribirle una carta a tu familia, contándole qué haces en la ikastola, en casa, en Bilbao….. Y también para que les digas que te acuerdas mucho de ellos..», le interrumpo para dejarle claro que esa tarea le corresponde a él. «Yo ya sé que mi madre siempre está pensando en mí y rezando para mi», me dice sin dejarme terminar. «Cuando vaya a Dakar y (sea) mayor, vendré a Ermua a visitarte», prosigue El Hadji con gesto serio. «Como serás muy mayor, a lo mejor no te conozco», le digo con cierta ironía. «Yo muy mayor y tú muy vieja», me contesta. 

Jefe de cocina

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SAM_2365Hace unos días El Hadji leyó en un libro de la ikastola cómo se hacían los helados de fruta y estaba deseando ponerlo en práctica. Aprovechando que hace mal tiempo, después de hacer los deberes, El Hadji, con la ayuda de su amigo Manuel, se pone manos a la obra. «Primero pelar el melón y luego picar», nos dice mientras se pone el delantal. «Uf, me he picado el dedo», exclama nada más empezar. Le miro pero afortunadamente no tiene nada.  El siguiente paso es batir la fruta. Enchufa la batidora y casi sale el melón volando. Menos mal que Floren estaba al quite y sujeta el tarro a tiempo. Finalmente, rellenan los moldes y los metemos al congelador. «Ahora las 18:30, a las 20:30 ya está», le dice El Hadji a Manuel, dejando claro que él es quien lleva la voz cantante.

Doctores por un día

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«Hoy hemos ido a Mallabia con la andereño de Gimnasia. Hemos visto vacas, ovejas y gallinas. Yo muy cansado. No me gusta andar, me canso», nos comenta El Hadji al llegar a casa. «Hoy he comido garbanzos, pescado y una cosa que no me gusta», continúa con el boletín informativo. Le comentamos que tenemos que ir a Elgoibar, porque se ha muerto la madre de Mertxe (nuestra cuñada) y, queriendo quitarle “importancia”, le decimos que era una persona  mayor y que estaba enferma. «Sí, pero los niños también se mueren», nos responde con tono contundente. «En el aeropuerto, yo pensaba que vosotros erais los doctores que veníais  para llevarme al hospital», nos dice mientras cenamos. «Entonces nosotros somos la Dra. Maite y el Dr. Floren», le digo en tono divertido. «Y la Dra. Haize,  el Dr. Txema y el Dr. Alfonso», añade sonriendo. ¡Menudo equipo!

De bolos

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Imagen-007«Los niños dicen que yo cantar bien, bailar bien y tocar el tambor bien», nos dice El Hadji mientras merienda. «He tocado el tambor con la andereño Haizea y han venido los niños de 4º D a mi clase», continúa contándonos entre bocado y bocado. «Pero si en tu gela no cabéis todos», le digo. «Sí, porque se han puesto así (en corro, haciendo un gesto con la mano) y yo le digo a la andereño cómo tocar, porque la andereño Haizea sólo sabe una canción. Y los niños decían bien, bien», prosigue eufórico El Hadji. Le pido que primero meriende y que después ya nos contará todo lo quiera sobre su “concierto”. De lo contrario, hoy no va a ser posible terminar el bocadillo.

Bizikleta Eguna

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2013-05-12 11.46.472013-05-12 12.04.26De aprender a andar en bici hemos pasado a reivindicar la bici como medio de transporte, más allá de su uso lúdico o deportivo, aspirando a un entorno “más amable, silencioso y saludable”. Y nada mejor que hacerlo en el marco del Bizikleta Eguna 2013, donde El Hadji participó ayer con la bicicleta que le prestaron Cristina y Agus. La actividad, organizada por la Asociación de Ciclistas Urbanos Biziz Bizi, consistía en hacer un recorrido de 12 kilómetros por las calles de Bilbao. No lo ha hecho completo por razones obvias: como medida de prevención antes de su operación en Cruces (la más importante); por falta de preparación para una prueba tan exigente (las cuestas, por ahora, se le “atragantan”) y; por último, porque había que trabajar antes la dimensión pedagógica de la cuestión, es decir, no se trataba de competir (hablando claramente, “de ganar” la prueba) sino de participar con los cientos de personas que salieron al mediodía del Arenal. Y allí estuvieron también (no podían faltar) Leire y Gabi, así como otro niño etíope (Amanuel), “más marrón” que El Hadji, según su visión de los colores de la piel. Y lo más importante para él, se ha ido a casa con varios regalos: una camiseta, una txirrina para la bici y dos barritas de chocolate.  

Teoría de la relatividad (según El Hadji)

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timeCon El Hadji no hay prisas que valgan. Nuestros conceptos de la productividad, eficacia y rendimiento se hacen trizas ante su filosofía de vida. Todo lo hace lento, extremadamente lento, a paso de tortuga. Vestirse, comer, andar, los deberes… Todo, salvo que atisbe una oportunidad de juego. Entonces sí, del fondo de su ser surge un movimiento-muelle que se dispara, una especie de bosón de Higgs que él sabe que lleva dentro pero que la ciencia (¡pobre ciencia!) anda todavía intentando descubir y, zas!, de repente, en una billonésima de billonésima de segundo, su campo magnético se activa, protones, electrones y quarks comienzan a acelerar sus movimientos, explota su big-bang particular y, entonces, todo es prisa por salir corriendo a la calle, eso sí, de la forma que sea, sin chamarra, o sin los zapatos puestos porque allí, en el territorio libre de los juegos el universo entero le está esperando.

Cuestión de colores

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2013-05-12 13.05.30Camino con El Hadji por Bilbao la Vieja. Vamos por la acera, despreocupados, como hacen los niños normalmente, con la misma actitud con la que Ottis Readding describía a su personaje en “Sitting on the dock of the Bay”, fijándonos en lo intrascendente de la vida. Hace buen tiempo y bien podría ser una calle de Freetown, Marrakesh o Dakar, pero es San Francisco, un crisol de gentes venidas de todos los confines del mundo. Nos cruzamos con muchos negros y, en un momento determinado, le digo a El Hadji: «Por aquí pasan muchos negros, como tú». Y él me contesta taxativo. «Eh, yo no soy negro, soy marrón». «¿Marrón?», le pregunto un tanto extrañado. «Sí, marrón un poco oscuro», precisa muy seguro. Le digo que, entonces, yo también soy de su raza, es decir, “marrón”. «No, tú no eres marrón, eres blanco», vuelve a responder aún mas convencido. Le enseño mi mano y  le pido que ponga la suya junto a la mía. «Ves, la mía también es marrón, un poco clara», llevando el ascua a mi sardina. Aún así con todo, creo que no le he convencido, porque me mira de abajo arriba con gesto incrédulo, aunque en tales circunstancias yo me apunto a un “empate técnico”. Me acuerdo, en cualquier caso, de algo que leí una vez: “Los blancos y los negros tienen diferentes colores, pero su sombra es negra“. Seguimos caminando por la bahía, perdón, por la calle de San Francisco, y ahora la conversación que le propongo es que me diga algunas cosas bellas de color marrón que hay en el mundo. Echa mano de lo más cercano y, frente a un tienda de frutas, primero me señala unos dátiles, luego yuca, café, más tarde descubrimos unos kiwis y, por último, su preferido, sin duda alguna: helado de chocolate. La excusa está servida: ya sabemos lo que nos va a pedir a la noche.

Un sueño

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mare senegal080707DakarBus01Como cada tarde de los viernes desde hace dos meses, voy a buscar a El Hadji a Ermua. Finaliza la “primera parte” de la semana y comienza “otra”, muy diferente. En la parada, entre toda la gente que espera la llegada del autobus hay, como siempre, una buena representación de pasajeros africanos. Algunos acarrean grandes fardos o bolsas de plástico, contenedores tan necesarios como habituales que permiten intuir su ocupación como vendedores ambulantes, clandestinos, vagando por las fronteras siempre difusas de la legalidad imperante. Salimos de Bilbao y nada más entrar en la autopista, el sueño acecha al viajero. El calor del interior del vehículo, la rutina de un paisaje ya conocido y el cansancio acumulado a lo largo de la semana hacen el resto.  Cierro los ojos e imagino otras latitudes, otras gentes… Y no tardo mucho en verme allí, en Senegal, en un instante inconcreto del futuro, viajando en otro autobús desde el aeropuerto de Dakar al barrio en el que habita la familia de El Hadji. Dakar_plage_vue_du_cielVoy de incognito, no quiero que nadie me reconozca, tampoco El Hadji. Veo la tierra casi calcinada por el sol del trópico que cae a plomo, los bordes de la carretera llenas de gente esperando que ocurra algo, o quizás nada, con la sensación de estar tentando la suerte intentando buscar una aguja en un pajar, como si hubiera viajado a un planeta desconocido y diferente. Quiero pasar desapercibido pero le busco con las escasas referencias que poseo. Temo encontrarme de frente con él o que me reconozca cuando camino medio perdido y sin rumbo fijo. Por fin, después de mucho andar, me parece ver la silueta de un niño para mi reconocible pero ya convertido en adolescente. Está saliendo del agua, en la playa, donde hace hace ya un tiempo se quedaba sentado sólo y vestido sobre la arena contemplando muy triste la línea del horizonte sin atreverse a entrar en el mar, un territorio prohibido por culpa de un terrible y  maldito accidente. Sí, no tengo dudas, es él y está saliendo del mar acompañado de sus amigos, contento, feliz. Durante un buen rato me parece ver la mejor puesta de sol que jamás he contemplado y el sigue allí, recuperado ya, saltando, corriendo… hasta que alguno de sus ermua-parque-de-san-pelayo_191816compañeros advierte al grupo que se está haciendo demasiado tarde y es hora de volver a casa.  La playa desaparece de mi sueño y yo me despierto. He llegado a Ermua, el final de mi trayecto. Y alli está también, en casa de Maite y Floren, El Hadji, que, como siempre,  me recibe con una sonrisa. Y entonces me doy cuenta que los sueños también se hacen realidad muchas veces. ¡Nos espera otro fin de semana fascinante…!

Informes

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl Hadji está sentado con la cabeza apoyada sobre su mano derecha. «¡Uf, qué cansado estás!», le digo. «No, no estoy cansado, estoy pensando (en) mi madre. Mi madre siempre preocupada, siempre piensa con mi. Siempre pensando y luego le duele la cabeza», me responde con semblante serio. Le explico que, todas las semanas, después de hablar con nosotros, Alfonso envía un informe a Senegal y que Tierra de Hombres de Dakar se lo entrega a sus padres. «¿Qué es un informe?», me pregunta. «Es como una carta y Alfonso le cuenta cómo estás, qué ha dicho el  médico, que vas muy contento a la ikastola. Le cuenta todo, por eso nos llama por teléfono, para luego escribirle a tus padres», le explico. «Ah, oso ondo», me contesta más tranquilo, y añade «tienes que llamar a Ander (mi sobrino) para saber cómo está su brazo».

Ramadán

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inicion ramadan 2«En junio Ramadán», me dice El Hadji desayunando esta mañana. «Tú no puedes hacer Ramadán», le contesto. «Tú no sabes Corán», me responde con gesto ofendido. «En Senegal los niños de ocho años hacen Ramadán», insiste El Hadji. Intento explicarle que, según el Corán, los niños, las mujeres embarazadas y las personas enfermas no tienen que hacer Ramadán.  Me doy cuenta que El Hadji no me presta atención, que está “fuera de cobertura”.  El pulso matinal  termina con  «eso lo hablaremos con el Dr. Oliver».

Los límites del arco iris

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límitesarcoirisHoy es el segundo “cumplemeses” de El Hadji en Ermua. Han sido dos meses muy intensos, en los que hemos pasado de ver el “panorama” médico en blanco y negro (predominando el negro) a verlo en color. Aunque los colores no sean totalmente nítidos, en este momento, el que más predomina es el verde esperanza, porque, afortunadamente, el pronóstico es mucho más halagüeño que al principio. En cuanto al ámbito escolar, para nuestra sorpresa, El Hadji va muy contento a la Ikastola. Eso sí, le cuesta muchísimo levantarse. También hemos tenido algunos rifirrafes en este tiempo. Como cualquier niño de su edad,  El Hadji intenta echarnos “pulsos”. Son situaciones que intentamos superar por medio del diálogo, aunque a veces se haga necesario recordarle cuáles son los límites. «Tú no eres mi madre», me dijo en un día. «No, no soy tu madre, soy tu responsable», le contesté. «No entiendo, no entiendo», me repetía enfadado. «¿En Dakar, quién manda en tu casa?», le pregunté. Su respuesta: «Mi padre». «Bueno, pues si en Dakar manda tu padre, aquí mandamos nosotros» , le contesté.

Begoña txapeldun!

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2013-05-05 10.53.21 3 2013-05-05 12.15.59 2Día grande de fútbol ayer en Mallona. Todos los esfuerzos de la temporada concentrados en el anteúltimo partido de la temporada que, de ser ganado, daba el ascenso automático y el campeonato de la Preferente de Cadetes al equipo de Xabier, el Begoña, un equipo histórico de la capital bilbaina. Y se ganó, y además, con solvencia y autoridad, por un rotundo 3-0 ante el Indartsu, un contrario muy reforzado con casi todos sus jugadores procedentes de una categoría superior. Y allí estuvo El Hadji, convertido en acérrimo seguidor del Begoña, de Xabier y de todos sus compañeros, que ayer tuvieron una actitud excepcional y una actuación tan sobresaliente como heróica. Y después de la contienda, celebración en la sede del club donde, como siempre, el buen hacer gastronómico de Mikelon estuvo a la altura de la Champions. Zorionak Begoña eta bere jokalari eta tekniko guztiei!: Reta, Eneko, Oier, Dieguez, JeanPaul, Jonan, Xabi, Asier, Erlantz, Ander, Oli, Beñat, Gaztañaga, Alber, Pinilla, Mikel, Urdatx, Dani, Christian, Junior, Maikyn, Julio y Mikel P.

Mezquita

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAAyer fuimos a la mezquita de Bilbao la Vieja (Concepción, 4 – Bajo), una de las tres con que cuenta la capital bilbaína para dar culto a los más de 10.000 practicantes de esta religión. Elegimos el tercer rezo de los cinco que los musulmanes han de cumplir al día, justo el de la tarde, a las 18:05 horas. Nada más llegar al local, dependiente de la Comunidad Islámica Alforkan y con capacidad para casi cuatrocientos fieles, El Hadji “intercede” por mí y pide permiso para que pueda entrar al interior. No hay ningún problema. Nos descalzamos en la entrada y, mientras yo me coloco al fondo de forma que pueda pasar lo más desapercibido posible, él se sitúa delante, mirando en dirección a La Meca. Poco a poco se van incorporando numerosos hombres de todas las edades. Las mujeres cuentan con otra habitación reservada para ellas aparte. Entre todos los asistentes, me llaman la atención varios jóvenes que, sobre sus vestimentas (alguno viene con la camiseta del Athletic, otro con la de la selección de Euskadi de futbol, y un tercero con la camiseta de la segunda equipación del Barsa, luciendo el número 10 de Messi) superponen una chilaba que la mezquita pone a su disposición. Llega Hady Diallo y va en busca de El Hadji. Tras unos minutos iniciales, el imán empieza a recitar las suras del Corán y los fieles, que ya superan el centenar y permanecen en largas filas, levantan sus brazos, con las manos extendidas, hasta la altura de las orejas, para continuar luego con  una serie de inclinaciones. Los movimientos se repiten: primero se ponen en pie, luego las cabezas se inclinan y miran al suelo; más tarde se incorporan y llevan sus manos a la altura de los oídos. Y así sucesivamente, hasta que termina el rezo y comienzan a salir a la calle. El Hadji está contento y sabe que su padre, allá en Senegal, también estará felíz por haber cumplido con su religión.

«Este también tiene problema»

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OLYMPUS DIGITAL CAMERACuestiones hidráulicas. Las que nos han ocurrido en las últimas horas. La primera, ayer a últimas horas de la noche, cuando tuvimos que llevar a urgencias del Hospital de Cruces a El Hadji. La causa: un dolor agudo en la zona genital. Tras la correspondiente exploración, el diagnóstico fue claro: taponamiento de la sonda por la que expulsa la orina. Así que, cambio de sonda, y se acabó el dolor. La segunda incidencia, hoy al mediodía cuando, al pasear en bici por el Arenal, ha observado que unos operarios intentaban desentaponar el orificio de la boca de una rana, para que pudiera echar el agua a un pequeño estanque.  «Este (por la rana) también tiene problema, hay que operar», ha expresado El Hadji haciendo gala de amplios conocimientos de Física y, en concreto, en el ámbito de la mecánica de fluidos. Eso sí, tanto unos como otros han cumplido con su cometido, especialmente el doctor José Luis Blanco y las doctoras Isabel Duo y Beatriz Azcunaga, de quien El Hadji muchas horas después sigue diciendo, con insistencia, que son «muy, muy buenos», y a los que no se cansó de darles gracias. Eskerrik asko denari!

El camaleón

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camaleonSi don de gentes es la capacidad que tiene la persona para relacionarse con los demás adaptando el registro al ámbito en que se encuentra, El Hadji saca bikain en esta materia. Hagamos un pequeño repaso. Cuando está con Aitor, nuestro sobrino pequeño y fan de Messi hasta la médula, El Hadji es del Barca. Cuando intuye que sus compañeros de juego son del Athletic, él se vuelve txuri-gorri total. Por supuesto, si está en Entrena (La Rioja), se convierte en un fervoroso madridista. Lo mismo hace con el euskera y el castellano. «¿Has aprendido mucho en clase?», le pregunta un vecino que, a ojos de El Hadji, es euskaldun peto petoa. «Zer moduz?», le responde el niño con total naturalidad. Alguien dijo que «las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor a los cambios». Sin duda, El Hadji también en esto es txapeldun.

Telecuento

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SAM_2363-2Hoy nos toca casa. El tiempo no está ni para balón ni para patinete. Así que después de hacer los deberes, sesión de tele. Tras hora y media de dibujos animados, le proponga a El Hadji  leer un cuento. «No, no. Leer no», me contesta con gesto enfadado. Apago la tele, cojo el cuento y me siento a esperar a que cambie de opinión. Le cuesta pero, finalmente, acepta. «¿He leído bien?», me pregunta,  todavía con cara seria, nada más terminar la lectura. La cena le devuelve la sonrisa. «Me encantan las chuletillas», exclama nada más sentarse a la mesa.